Por Javier TERRIENTE

I-Escalofriante

Una combinación extrema de políticas ultraliberales, fundamentalismos religiosos, sexismo y xenofobia, se extiende como una mancha de oprobio por Europa. España no es una excepción.

Educados en el estereotipo clásico de la familia tradicional, un 21,2% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años considera que la violencia machista está politizada y se exagera mucho, y un 27,4% que es un asunto normal dentro de la pareja (barómetro 2017 de ProyectoScopio).

Y turbador, un 30% entiende que este tipo de violencia ha aumentado debido a la inmigración y un 7% que es inevitable (ídem).

Harvey Weinstein, no es un caso aislado, ceñido al universo del espectáculo estadounidense. Bastaría rascar en determinados sectores para encontrar comportamientos similares en España.

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Por Javier ARISTU

José Rodríguez de la Borbolla fue el primer secretario general de la entonces llamada Federación Andaluza del PSOE, luego reconvertido por mor de las autonomías en PSOE de Andalucía. Fue la persona que sustituyó a Rafael Escuredo (1986) en la Presidencia de la Junta cuando éste dimitió. Borbolla, sin embargo, no se enrocó en una gestión simplemente descentralizada del gobierno socialista de Madrid sino que apostó desde su gobierno por una autonomía con plenas competencias y con igualdad de trato ante catalanes y vascos. Pepote, así llamado en sus círculos, trató de consolidar un poder político, en la Junta y en el partido, que no estuviera sujeto a las riendas de Alfonso Guerra. Aquella batalla la perdió y fue defenestrado de todos sus cargos. Luego, ha recorrido estas décadas de forma más o menos anónima, sin perder su fidelidad al partido que ayudó a fundar y jugando siempre con sus propias armas y tácticas. Es obediente al partido…pero suele hacer lo que le da la gana.

Por Javier ARISTU

En el actual, y fatal, debate sobre Cataluña los aspectos constitucionales, legales y jurídicos se están imponiendo sobre cualquier otra dimensión del problema. Es normal y lógico que cuando se trata de un “conflicto de territorios” la perspectiva jurídica sobrepase a otros ámbitos del conocimiento. De ahí que los constitucionalistas y otros profesionales del derecho sean nuestros comentaristas más usuales en los medios. Pero no es oro todo lo que reluce, es decir, debajo de ese conflicto territorial, a veces real y otras muy sobredimensionado, hay otra guerra, la social. En Cataluña se viene produciendo desde hace años un lento pero profundo proceso de cambio social que está desencuadernando y transformando la tradicional –desde 1960– sociedad catalana y que sin duda explica parte del actual desafío independentista.

Por Julián SÁNCHEZ-VIZCAÍNO

El inexplorado territorio que se abre con la aplicación del artículo 155 de la Constitución se ha convertido en un campo de debate entre políticos, juristas y analistas de todo tipo sobre el itinerario y la hoja de ruta que ha de seguirse, una vez puesta en marcha su ejecución inmediata.

Me atrevo a entrar en ese debate desde una perspectiva estrictamente jurídica, si es que esto es posible cuando se aborda una materia de Derecho Constitucional, guardándome para otra ocasión mi parecer en lo que se refiere a la oportunidad o conveniencia política del uso de dicho precepto constitucional de “último recurso” en este momento concreto.

Por Javier ARISTU

Dudo si ponerme a escribir porque el estado de ánimo y las reservas intelectuales se vienen abajo ante los acontecimientos en Cataluña. De mal en peor…No es bueno transmitir desde cualquier página pública sensaciones pesimistas pero la realidad es dura y tenaz por lo que no tendré más remedio que anotar en estas líneas dicha realidad, tal y como me está llegando. Muy de mañana he leído el artículo de Antón Costa que publica hoy La Vanguardia. El catedrático de Economía, y presidente del catalán Círculo de Economía hasta hace muy poco, es rotundo ante los hechos. Su conclusión: «el mal está hecho. Catalunya ha estado durante el último siglo y medio en la sala de mando de la economía española. Ahora se arriesga a quedarse sólo en la sala de máquinas». Cualquier persona medianamente sensata debe coincidir con ese diagnóstico y esas previsiones: Cataluña corre el riesgo de hundirse económicamente…y arrastrar con ello al conjunto de España. ¡Y ese dato sigue sin aparecer en las antenas de radar del proyecto independentista! Es como una locomotora desbocada que va camino del descarrilamiento y los maquinistas siguen cantando dentro de ella canciones patrióticas.

Por Javier TERRIENTE

1-Una Santa Alianza a la española

De repente, la Patria insomne, la eterna, la que nos ha legado la tradición remota que alcanza cuando menos a los Reyes Católicos, se ha puesto en marcha para la librar la gran batalla final contra el desafío soberanista.

La ha resucitado Rajoy con su anti politicismo habitual y la ha estimulado Rivera, resucitado por un dogmatismo patriotero largamente aplaudido. A la cita ha acudido puntualmente Aznar y todos cuantos hicieron posible identificar la marca España con el latrocinio y el saqueo de bienes públicos de manera impune y sistemática.

Por Javier ARISTU

Hoy, martes 10 de octubre, día D, me coge en Barcelona. He venido expresamente para asistir al desarrollo de los acontecimientos y acompañar a los míos, a parte de una familia sometida al pasmo y la enajenación. Los sucesos desde el 6 de septiembre provocan esa sensación de estar como colgado, sujeto a una cuerda que no sabes cuándo o cómo se romperá. Son ya treinta días que dentro de poco serán pasto de imprenta, objeto de libros para vender en aeropuertos y estaciones: ya imaginamos algunos títulos, Treinta días que conmovieron al mundo

Por Carlos ARENAS POSADAS

Queridos muchachos y muchachas: me duelen los ojos de veros envueltos en banderas nacionales. Os he visto por televisión en Barcelona arropados con la estelada; os he visto por las calles de Sevilla con la roja y gualda. Creéis que os sientan bien y transitáis despreocupados, alegres, sosteniendo unos y otros con un nudo al cuello el patriótico atuendo. Os recuerdo por si no estuvisteis atentos en clase que, de la misma manera, una juventud alegre y orgullosa de serlo, la giovinezza, fue el motor de los movimientos fascistas en la Europa de comienzos del siglo XX. No se envolvían entonces en banderas pero sí en camisas pardas, azules o negras, qué más da. La inmensa mayoría de ellos murieron en guerras mundiales, en colonias lejanas o en guerras civiles sin saber muy bien por qué y mucho menos para qué.