Confinamiento /17. Máscaras

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Por Javier ARISTU

Es posible que desde el Ministerio de Sanidad se nos inste al uso de máscaras cuando tengamos que salir –es un decir– a la calle por necesidad. El uso obligatorio de la mascarilla sanitaria cambiará un poco más, sin duda, el paisaje tan poco humano que se ve en estos días. Habrá pocas personas circulando, pero lo serán con máscaras. Nos vamos a parecer a los chinos o coreanos que salen a la calle, cuando salen, dotados de esa pieza. Un médico coreano decía, en uno de esos cientos de videos que nos llegan durante estos días de trasversalidad informativa y comunicativa, que la cultura occidental hacía más difícil el uso masivo y social de la máscara sanitaria mientras que en los países orientales no cuesta trabajo transmitir esa recomendación u obligación a la gente.

En Estados Unidos, el CDCP, el organismo que está coordinando la defensa sanitaria frente al virus, instaba a todos los americanos al uso de la máscara cuando salgan a la calle. Sin embargo salió Donald Trump con su excepcionalidad: «Puedes hacerlo. No tienes que hacerlo. Estoy eligiendo no hacerlo. Puede ser bueno Es solo una recomendación, voluntaria.» En ese lenguaje sentencioso, de frases cortas y rotundas que hoy pueden ser un SÍ y mañana un NO sin que se le cambie la cara, el Presidente norteamericano deja en entredicho cualquier política de transmisión de mensajes capaces de que millones de americanos cumplan normas de salud y puedan impedir la transmisión del virus. He visto recientemente videos de Trump en sus ruedas de prensa desde el mes de enero. De decir que el coronavirus era algo sin importancia, que podría ser como una simple gripe estacional y que en la primavera, con el calor, desaparecería igual que ha venido, pasó en el mes de marzo a decir que la curva de ascenso de infectados bajaría en pocos días. Luego, ha sido en semanas, diciendo que era importante reiniciar la actividad económica después de pascua (¡dentro de siete días!). Y en cada rueda de prensa hay una frase que siempre dice como un eslogan publicitario para que se le quede pegado a la gente en su memoria: We are doing very well! «¡Lo estamos haciendo muy bien!», responde todo su coro de miembros del gobierno. El surrealismo llevado al extremo.

¿Quién lo ha hecho perfecto en esta crisis pandémica? ¿Acaso China, que tardó en reconocer la infección y no sabemos todavía los datos reales de la población que fue afectada? ¿Posiblemente Corea del Sur, que está manejando con bastante solvencia el contagio? Y si miramos a Europa, habrá que analizar con mucha seriedad en el futuro los grandes y pequeños errores que se cometieron, y en qué niveles de la administración, que han permitido llegar tarde y desabastecidos al vértice de la pandemia. Italia, Francia y España, especialmente, tendrán que analizarse muy seriamente porque son los países donde más se ha expandido la epidemia.

Pero todo tiene su momento. Hoy es hora de informar, de colaborar y de impedir la expansión mayor del virus. Mañana será el momento del análisis, de la evaluación, de la crítica y de la corrección de los errores. Al nivel que sea, pero mañana.

No deja de sorprenderme un blog que circula por ahí, por la red, donde tres tártaros escriben sobre la realidad que nos está dejando esta pandemia. Véanlo en http://desiertodelostartaros.com/