Confinamiento/ 11. Gaza

Niños palestinos en en campo de refugiados. Foto ACNUR

Por Javier ARISTU

Ayer escribía de la gran escapada de los urbanitas parisinos –y madrileños, y londinenses, y de otras ciudades europeas– hacia residencias campestres o de la costa huyendo de una cuarentena encerrados en sus apartamentos metropolitanos. Hoy escribo de la otra cara de la moneda.

La franja deGaza es una mínima franja de territorio palestino aislado entre Israel y Egipto. Tiene una población de cerca de dos millones de personas habitando en ese minúsculo territorio de 360kms2, el doble aproximadamente que la ciudad de Washington. Tras la guerra de los seis días de 1967 Israel se apropió de ese territorio habitado por palestinos y administrado hasta entonces por Egipto. Los acuerdos de Oslo de 1993 y 1999 permitieron que pasara a la Autoridad Palestina y así sigue hasta el momento. La capital, Gaza, acoge a unas 600.000 personas, la comunidad palestina mayor de todo el mundo, concentrada en un mismo territorio de poco más de 50kms2, lo que la convierte en una de las zonas más densamente pobladas del mundo.

¿Qué puede ocurrir si el coronavirus entra de forma intensiva como ha entrado en otras zonas del mundo, por ejemplo Nueva York o Madrid? Nos asustamos de la mortandad que este virus está causando en estos momentos. Por ejemplo, Madrid (Comunidad) va por los 2.400 fallecidos, con tasas de contagio de 289 por 100.000 habitantes, y el área metropolitana de Nueva York registra 2,15 contagiados por cada mil habitantes, la cifra más alta en todos los Estados Unidos. Esto es, a mayor densidad urbana mayor potencia de contaminación del virus.

¿Nos imaginamos lo que podría ser esta situación en un territorio como Gaza, con esa altísima densidad de población, en un territorio aislado y cercado por una potencia militar que no va a colaborar por la salud del “enemigo”, y con una estructura sanitaria y de servicios sociales que no tiene nada que ver con la madrileña o la europea? La catástrofe humanitaria, social y sanitaria puede ser fenomenal. Matthias Schmale, director local de ACNUR en Gaza advierte de que si el virus entra en esa franja «puede ser como un incendio que devora todo: Gaza será un infierno». Y no hablamos de los millones de palestinos en campamentos repartidos por esa zona de Siria, Jordania, Líbano y otros países. Según ACNUR son más de 5 millones y constituyen el núcleo de refugiados más antiguo del mundo.

Podemos también trasladar la visión a los campos de refugiados que existen en todo el mundo. Según ACNUR son 26 millones los refugiados que controla estadísticamente esta organización de la ONU. La gran mayoría proviene de Siria, Afganistán, Sudán del Sur y otros países con guerras y una buena parte están en campamentos turcos y de otros países fronterizos con Europa. Campamentos con estructuras sanitarias y de servicios completamente desvalidas para la supervivencia normal, no digamos ante una pandemia de esta naturaleza.

Es en estas coyunturas donde se va a comprobar una vez más dónde está lo que antes llamábamos el primer mundo y dónde están…los otros mundos. Cuando pase todo esto habrá que volver a revisar las cifras de palestinos, de sirios, de afganos, de mejicanos muertos en este combate desigual. No sabemos si aparecerán en las primeras planas de los medios.