Confinamiento/ 2. Dos relatos

Por Javier ARISTU

Ya llevamos varios días confinados en nuestras viviendas. La capacidad imaginativa para sobrellevar esta situación hará que esto sea más llevadero…espero. De momento, en esta segunda entrega os hablo de una serie de televisión y de un relato histórico que acabo de ver y leer. Ambos hablan de dos acontecimientos casi paralelos en el tiempo y réplicas del mismo fenómeno que sacudió al mundo occidental durante las décadas entre 1920 y 1940: el fascismo.

El relato histórico al que me refiero se titula M. El hijo del siglo, y su autor es Antonio Scurati, reconocido narrador italiano contemporáneo. Las 800 páginas de este libro se acoplan perfectamente al ritmo de nuestro confinamiento: a diez páginas por jornada puedes estirarte en la lectura durante ochenta días, más o menos esta etapa de experiencia solidaria y solitaria. Al contrario, si quieres ir más rápido, te da tiempo de culminar la lectura en ocho días, con el ritmo de ochenta páginas por día. Tú eliges.

Vamos al grano: el libro es extraordinariamente ilustrativo y ejemplar de lo que fue el ascenso del fascismo en Italia durante los años entre 1919 y 1925. Benito Mussolini Un radical periodista, exsocialista y expacifista, se dedica a organizar la frustración de los excombatientes formando con ellos grupos de marginados violentos que, puestos al servicio de los patronos agrícolas del valle del Po, se dedican a destruir y aniquilar la red de asociaciones sociales y políticas que el socialismo italiano había venido formando desde mitad del siglo XIX. Usando la técnica de la escena corta, fragmentada, como un pizzicato literario, Scurati logra que entendamos de manera nítida y exacta cómo fue la técnica de destrucción del adversario político y de ocupación del poder mediante la violencia y la coerción. De más cosas hablo en una reseña que he hecho en la revista digital Pasos a la Izquierda. Ahí podéis leer con más amplitud de qué va este relato que, sin duda, será relato del año y al que, por tanto, tenéis que empezar ya a leer. ¡Mucho ánimo, que se lee como agua de mayo!

De una serie de televisión va el segundo ejemplo sobre el ascenso del fascismo. Se titula La conjura contra América y está basada en la novela de Philip Roth del mismo título, traducida al castellano por Jordi Fibla. Trata sobre una historia imaginada y ficticia pero que podía haber sido real: ¿y si en las elecciones norteamericanas de 1940 el contrincante de Frank D. Roosevelt, del partido Demócrata, hubiera sido por el partido Republicano Charles Lindberg, el as de la aviación que había logrado el récord de atravesar el Atlántico en avión sin escalas y en solitario? A partir de esa hipótesis, Philip Roth plantea una situación en la que se aúnan el sentimiento mayoritario americano en contra de la entrada en la guerra europea, el encanto popular que desencadena una estrella social como Lindberg y las pasiones xenófobas, antisemitas y racistas subyacentes en ciertos segmentos sociales americanos. Lindberg coqueteó con el nazismo, fue huésped privilegiado de Goring o Goebels y proponía un modelo similar al nazi para los EE.UU. El relato de Roth, no hace falta decirlo, es extraordinario, potente y capaz de provocar en el lector una profunda reflexión sobre los demonios que están presentes en nuestras sociedades y que provocaron las experiencias terribles de las décadas de los años 30 y 40 del siglo pasado.

Solo he visto el primer capítulo de esta serie, en HBO, creada por David Simon, conocido por sus anteriores series The wire o Treme. La impresión es buena: el escenario histórico y social en el que se desarrolla queda muy bien reflejado, los diálogos son precisos y captan lo que podía pensar el americano medio durante aquellos años, la centralidad del relato a través de la visión de los dos hermanos pequeños de la familia me parece acertadísima, el color y tonalidad excelentes. Uno capta lo que estaba pasando en EE.UU poco antes de Pearl Harbour, cómo se estaba gestando también allí un movimiento racista y antisemita que hasta entonces había sido derrotado en ese país. Pero, ¿y si hubiera salido un Lindberg que hubiera derrotado a Roosevelt? He aquí la hipótesis que hoy parece estar realizada en el personaje de Donald Trump. En cierto modo, Trump representa claramente lo que Lindberg suponía en el relato de Roth y en esta serie.

Por todo eso, leamos la historia, aprendamos de ella, sobre todo en momentos de crisis como los que estamos pasando. Y ¡mucho ánimo!