Año Nuevo

Si todo va como está previsto y no surgen dificultades o traspiés de última hora tendremos gobierno tras la fiesta de Reyes. Y ese gobierno será de coalición, compuesto por las dos fuerzas políticas que representan en estos momentos a la mayoría del electorado progresistas de España, el PSOE y Unidas Podemos. Es la primera vez en 42 años que se dan estas dos circunstancias en el gobierno de España: que sea un  gobierno de coalición y que sea de izquierdas. Lo ocurrido provocará una buena riada de comentarios y análisis.

Estas dos realidades, la coalición y de izquierdas, eran impensables hace solo doce meses. Recordemos que en 2011, hace solo 9 años, el PP de Rajoy salió elegido con casi el 46 por ciento de los votos y un apoyo parlamentario de 186 escaños de su propia fuerza política. Fueron tiempos de oleada conservadora, de contrarreformas brutales del pacto social, de imposiciones soberbias y absolutas sobre el resto de los españoles que no eran de su cuerda. Aquel tsunami conservador duró solo cuatro años. En 2015 Rajoy y el PP se quedaron en 123 diputados y comenzó el camino de los desgobiernos o no-gobiernos que ha venido durando hasta ahora. Todo pasa y todo cambia, dijo el poeta.

En estos momentos asistimos a una oportunidad única; modesta, pequeña, moderada, pero única. Que a falta de la investidura efectiva se haya podido conseguir un acuerdo de gobierno entre PSOE y UP es el hecho más importante, en mi opinión, desde que el PSOE ganó en 1982 con mayoría absoluta. Las ventanas que se han abierto a partir del documento de 50 páginas firmado ayer por Sánchez e Iglesias suponen un indudable acontecimiento político. Sé que lo que tienen por delante ambos firmantes es un trayecto muy difícil y de imprevisible resultado. Tienen por ambos flancos, el nacionalismo independentista catalán y el extremo nacionalismo español, dos adversarios de enorme peligro. Afrontan una situación económica –deuda pública, presión europea– nada fácil y con recursos e instrumentos muy limitados. El PSOE, particularmente, va a asistir a una guerra intestina y ataques a este acuerdo por parte de los sectores y barones que siguen representando el viejo paradigma bipartidista. Y, para colmo, los protagonistas de este acuerdo histórico van a jugar en un terreno social abonado para la crítica desmedida, el acoso de ciertos medios y círculos de poder y un profundo descreimiento en la sociedad española respecto de la democracia y la propia política.

Sin embargo, es importante destacar que dentro de esas dificultades ambas fuerzas y ambos dirigentes, dejando atrás las anteriores posiciones confrontadas, se hayan embarcado en este proyecto de renovación y reformas de España. Por primera vez en mucho tiempo uno puede decir que está satisfecho de la práctica política de la izquierda española. Recordemos el viejo aforismo de Gramsci sobre el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad. La realidad es dura, difícil; pero han demostrado que hay energías en la sociedad española para enfrentarse con ella.

Por todo lo que les he dicho, es evidente que les felicito el año. Que este sea el año de la recuperación de lo perdido. Feliz Año Nuevo!