¿Una derecha liberal?

Foto Marisa Flores El País

El mundo sumergido/ 1. Notas a vuelapluma

Por Javier ARISTU

>Llevo leídas doscientas páginas del libro de Jordi Gracia sobre Javier Pradera y la izquierda española*. Impresiona el acopio de información y de datos sobre aquella etapa intelectual, cultural y política de nuestro país, la de los años sesenta. Intuyo que va a ser uno de los libros del año 2020. En mi opinión aquella década tiene mucho de prodigiosa: en esos años se gestaron procesos sociales que luego explotarían en la siguiente, a la muerte del dictador. En esos años se encuentran muchas de las claves de nuestra historia, de la Transición e incluso del actual momento.

Me llama la atención una especialmente, la relacionada con la ausencia de temperamento liberal en nuestra derecha política española. Los años en que Pradera trabaja en aquellos proyectos decisivos de Alianza editorial, Siglo XXI o el nacimiento del diario El País se constata la inexistencia, salvo esporádicas señales, de una derecha culturalmente liberal y democrática. Si existía, jamás apareció en la democracia con posibilidades de imponerse. La izquierda, es muy posible, tampoco lo era en aquellos momentos ya que provenía de la tradición bolchevique o insurrecta. Pero uno podría pensar que la derecha proviniera de esa corriente política llamada “liberal”. Falso completamente. El posible drama de muchos de nuestros actuales problemas es la inexistencia de pedigrí liberal en la derecha política española: no hay tradición de comportamientos y pensamiento reformador y abierto que se pueda comparar con la de otros países de nuestro entorno europeo. Nuestra actual derecha política proviene de una tradición autoritaria e intolerante que marca, para desgracia nuestra, al conjunto de sus acciones.

Posiblemente en aquellos años sesenta podría haber cuajado en el interior de España esa corriente política; una parte de la izquierda, la agrupada en el partido comunista, hizo esfuerzos por que cristalizara a fin de alcanzar un deseable Pacto por la Libertad. Al final de todo, durante la última fase de la Transición, lo que ocurrió fue sencillamente otra cosa. El PSOE, partido recién creado y resucitado pero ganador de la batalla en la izquierda, pactó con los herederos del franquismo agrupados en torno a Alianza Popular luego Partido Popular. Y eso ha marcado nuestra historia democrática de los últimos treinta años. Nos queda la Constitución, menos mal.

  • Jordi Gracia, Javier Pradera o el poder de la izquierda, Medio siglo de cultura democrática, Anagrama 2019.