Domingo de 2019

Calles. Foto de Clément Chéné

Por Javier ARISTU

Me voy a atrever a conjeturar un escenario político tras las elecciones del domingo. No osaré proyectar escaños, nadie está hoy en condiciones de prever qué cámara de diputados vamos a tener: estas elecciones son una auténtica incógnita, salvando las tendencias macro que todos conocemos. Simplemente voy a escudriñar lo que creo que puede pasar en la política española tras el 28A.

  1. El PSOE confirmará su cambio como partido político que ha funcionado en España desde 1975. Me refiero a que “el partido de Suresnes” –o, si prefieren, el partido de Felipe González o el partido “de los andaluces”– cierra su ciclo histórico y con Pedro Sánchez abre uno completamente diferente. Este partido nuevo que está forjando Pedro Sánchez y que va a cuajar definitivamente en estas elecciones entierra el estilo y la cultura de aquella formación que diseñara Felipe, Guerra o Rubalcaba. Y creo que eso es bueno para la sociedad española actual. Imaginemos lo que hubieran sido estas elecciones con Susana Díaz como candidata a presidir el Gobierno de España.
  2. La derecha española está pasando por una profunda mutación de sus fundamentos ideológicos, programáticos y orgánicos. Estas elecciones han echado por tierra el proyecto de Aznar de construir un modelo de derecha rejuntada a partir de tres vectores, PP, Cs y Vox. No creo que después de lo que ha pasado en esta campaña electoral asistamos a un éxito de esa fórmula; más bien veo una profunda etapa de competitividad brutal entre las tres formaciones. Si el PP no queda como partido ganador de ese trío será un partido en desahucio y Ciudadanos puede ser el eje de la nueva derecha española; si es al revés, que Ciudadanos quede segundo o tercero, este partido podrá desaparecer. Y si Vox supera a los dos anteriores el panorama puede ser de profundo caos en el mundo social de la derecha española. Estamos por tanto ante una auténtica batalla decisiva dentro de la derecha.
  3. Podemos ha iniciado un viaje hacia la racionalidad y la cultura de gobierno que le va a llevar a enfrentamientos internos importantes, y necesarios en mi opinión. El Podemos de los primeros tiempos –intolerante, juvenilmente rebelde, moralizante al estilo de Anguita– está dando paso a un Podemos pragmático, gubernamental, más político. Intuyo que Iglesias va a tener un contradictor en Alberto Garzón y va a tener que luchar mucho para imponer en toda España un estilo de partido de izquierda que ya no puede ser solo radicalmente opositor sino positivamente propositivo. En cierto modo se ha producido, una vez más en la historia de la izquierda española, aquella leyenda del Palencia FC (equipo de fútbol) donde se decía que “pasaba el balón pero nunca el jugador”. Iglesias ha arrebatado el proyecto político de Errejón pero sin Errejón.
  4. Los resultados electorales de Cataluña, y de España en su conjunto, pueden abrir, antes de lo que se pensaba, una vía de salida, lenta, difícil, pero vía de salida, a la cuestión catalana. Veo un panorama donde la política, los políticos, van a comenzar a tomar el relevo a quienes han actuado hasta ahora, los propagandistas;  los políticos racionales van a echar del campo de juego a los vendedores de crecepelo. Todo con muchas dificultades.

En definitiva, en este viernes previo al domingo democrático, el optimismo está imponiéndose al pesimismo dentro de mi natural escepticismo. Ojalá se confirme el día 28.