Elecciones andaluzas (y 2): El avance de Vox

Foto flickr Slim Ficky

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Más sorprendente resultó el resultado de Andalucía Adelante especialmente por el hecho de que las encuestas le daban un porcentaje de escaños en ascenso equivalente aproximadamente a los de Ciudadanos y el PP. Sin embargo el resultado final ha sido un retroceso de tres escaños (17 frente a los 20 que resultaban de sumar Podemos, 15 e IU, 5 en las elecciones de 2015) y de casi 300.00 votos respecto a los obtenidos por estas dos fuerzas en 2015.  ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué se ha producido este retroceso comparativamente tan fuerte e incluso más que el del PSOE? Es evidente que AA no solo no ha logrado incorporar el voto frustrado socialista sino que ha sido aquejada del mismo problema, una fuga importante de votantes desencantados que probablemente han acabado mayoritariamente en la abstención. Algunas opiniones señalan que la unión de ambas fuerzas sentó mal en una parte de los afiliados y simpatizantes de cada una de ellas. En Podemos el sector “errejonista” nunca vio con excesivas simpatías esta alianza que situaba a Podemos en la Izquierda clásica anulando en parte la “transversalidad” que esta fuerza pretendía representar. Y en IU también ha habido un sector que pensaba que esta alianza diluía el mensaje que IU había transmitido. Es verdad que a veces  hay alianzas que, más que sumar, restan. Pero en este caso me parece dudoso que ambas fuerzas hubieran obtenido más votos por separado porque, tras el reforzamiento del carácter de izquierdas de Podemos por Pablo Iglesias tras la derrota de Errejón y el afianzamiento en la dirección de IU de Alberto Garzón, los mensajes de ambas fuerzas son prácticamente coincidentes por lo que es difícil que hubieran podido sumar otro tipo de votos.

Hay un elemento no específico de Andalucía que seguramente ha incidido en el drenaje de votos de AA y es el descenso desde hace meses de Podemos que reflejan la mayoría de las encuestas seguramente producido por la pérdida de esta transversalidad de la que hablaba Errejón. Hay sectores que votaron a Podemos en 2016 que no se sienten cómodos ni con el mensaje más radical de Pablo Iglesias respecto a Errejón ni con la postura de Podemos respecto a Cataluña.

Pero en Andalucía hay un factor específico que tiene mucha relación con lo anterior y es que el mensaje de Teresa Rodríguez, encuadrada en el sector anticapitalista, es el más radical de Podemos, superando con creces a Pablo Iglesias con el que ha tenido desencuentros conocidos. Hay un sector especialmente de la clase media urbana, votante de Podemos en 2016, que desconfía de esta imagen radical y que es posible que haya migrado a la abstención o a otras fuerzas como el PSOE o Ciudadanos.

Por último hay otro elemento que probablemente haya restado votos a AA y es el hacer pivotar la campaña en el reforzamiento de una suerte de soberanismo andaluz reivindicando la independencia de la organización andaluza frente a la estatal e incluso llegando en algún momento a hablar de autodeterminación. Es posible que AA haya recogido algunos votos del andalucismo nostálgico, más si tenemos en cuenta la presencia en las listas de Pilar Távora y su grupo. Pero, tras el conflicto catalán y la actuación en el mismo de los homólogos de Podemos en Cataluña, los “comunes” de Ada Colau, esta insistencia de los dirigentes de Adelante Andalucía en el “soberanismo andaluz”, ha podido provocar una fuga de votos de las clases medias, que son una parte esencial del electorado de Podemos, hacia la abstención e incluso a fuerzas como Ciudadanos.

Respecto al PP y Ciudadanos los resultados no han sido muy dispares a lo previsto en las encuestas. En el caso del PP, teniendo en cuenta las habituales meteduras de pata de los dirigentes estatales, la lamentable campaña de Moreno Bonilla y los numerosos casos de corrupción lo raro es que hayan alcanzado los 26 diputados que les permiten seguir siendo segunda fuerza política por delante de Ciudadanos. Esta última fuerza desarrolló una campaña menos histriónica que el PP y ha sobrevolado  por la contradicción que suponía haber sido el sostén del Gobierno de Susana Díaz durante 4 años y basar por el contrario su propuesta en desalojar al PSOE del gobierno de la Junta. Quizá estas contradicciones han contribuido a que los resultados de Ciudadanos, aun aumentando en 12 los escaños, no le hayan posibilitado el sorpasso al PP que les hubiera permitido acceder a la Presidencia de la Junta.

Más interesante de analizar es el resultado de Vox. Las encuestas daban un cierto avance, 1 escaño por Almería, más tarde se barajó incluso la cifra de 4 diputados pero nadie podía imaginar, ni siquiera ellos mismos, que alcanzarían 12 diputados y casi 400.000 votos. ¿De dónde  ha salido tanto votante de extrema derecha? Yo creo que la mayor parte de los factores que han motivado a una parte del electorado a votar a Vox ya existían antes del 2D pero las escasas expectativas electorales de esta opción hacían que estos electores prefirieran votar a una opción segura como era el PP antes  que “tirar el voto a la basura” que es más o menos lo que ocurre con los votos otorgados a fuerzas que no alcanzan ningún escaño. En ese sentido nos podemos encontrar otra vez con el hecho de que las encuestas influyan en el resultado. El hecho de que en esta ocasión las encuestas sí dieran posibilidad a Vox de obtener diputados al menos en alguna provincia ha podido movilizar a potenciales votantes que en otras ocasiones han optado por el PP. Y de la misma manera hay que esperar (o más bien temer) que en las sucesivas votaciones en el conjunto de España los resultados de Andalucía supongan un efecto multiplicador en el voto a esta formación política.

En cualquier caso no cabe duda que si en esta ocasión las encuestas ya preveían un avance de Vox es porque se daban algunas circunstancias que lo propiciaban. Yo creo que se dan fundamentalmente tres. La primera de ellas, la situación de Cataluña. No es preciso insistir en que la actuación del independentismo catalán ha propiciado una fuerte reacción nacionalista española. No hay más que pasearse por las calles y mirar los balcones. En una parte de la población esta reacción nacionalista ha sido extrema, azuzada por parte de los medios de comunicación de la Derecha. Son los sectores que se sienten decepcionados con que el art.155 se aplicara solo hasta la celebración de nuevas elecciones. El sucesor de Rajoy le ha rectificado en toda regla y pretende ahora aplicar de inmediato el art. 155 de forma ilimitada e indefinida en el tiempo. Pero es muy probable que un sector del electorado ultranacionalista del PP  no haya creído a Casado o sencillamente prefieran votar al “original que a la copia”, es decir a Vox que al PP. Parece claro que este sector del electorado impulsado a votar a Vox por la situación catalana procede fundamentalmente del PP. Se trata fundamentalmente de sectores de la clase media acomodada especialmente urbana.

Pero hay otro factor fundamental, que es el que permite identificar a Vox con los grupos nacionalpopulistas europeos como el Frente nacional francés o la Liga italiana. Se trata de la emigración. Este factor ha estado latente durante mucho tiempo pero ha hecho explosión ahora coincidiendo con la extensión del Nacionalpopulismo por Europa a la que no es ajena la financiación y ayuda de personajes como Steve Bannon, En tiempos de crisis (siempre ha ocurrido esto en la Historia) hace falta un chivo expiatorio cercano y palpable al que culpar de nuestras desgracias. En la Edad Media eran los judíos y ahora son los emigrantes. Entre muchos de los que han perdido su empleo o temen perderlo se produce un rechazo al inmigrante, al que ven como un competidor peligroso. Esta desconfianza se ve reforzada por el miedo o rechazo que provoca lo diferente, diferentes costumbres, diferente religión, diferente color de la piel, diferente lengua… todo ello aderezado convenientemente por mentiras difundidas en las redes sociales exagerando el coste de las ayudas sociales que reciban los inmigrantes, supuestas preferencias en detrimento de los “nacionales” o incremento de la delincuencia o del acoso a las mujeres por la presencia de estos inmigrantes. Esta es la salsa en la que ha mojado Vox impulsando el voto especialmente en localidades donde abunda la inmigración. Los votos recibidos por esta causa son muy transversales, desde el parado hasta la clase media pasando por sectores de la clase trabajadora. Y pueden provenir de cualquier partido, desde el PP hasta el PSOE, incluso de IU o Podemos.

Hay por último un tercer elemento que hay podido incrementar el voto a Vox. Se trata del voto negativo, “a la contra” o si se quiere “antisistema”. En situaciones de crisis hay gente que está sencillamente “harta de lo existente”, que rechaza lo ya conocido, y prefiere votar lo “políticamente incorrecto”. Es la tesis de “que se vayan todos”,  una especie de “voto a la desesperada”.  Este sector, o parte del mismo, que en pasadas elecciones ha podido votar a Podemos, ahora puede haberse dirigido a Vox por ser éste una especie de “partido antipartido” a la usanza de los antiguos partidos fascistas que por ello puede recoger parte del voto antisistema o contrario a los partidos existentes. Este grupo de electores sería también muy transversal tanto a nivel  político como social, es decir que provendrían de todas las clases sociales, especialmente de las clases medias depauperadas y clases populares y serían antiguos votantes de cualquier partido, desde el PP a Podemos.

El futuro que nos aguarda no es muy tranquilizador. El peligro no es tanto Vox que, al menos a corto plazo, se va a conformar con apoyar puntualmente al Gobierno desde fuera del mismo. El problema es el Gobierno formado por PP y Cs especialmente teniendo en cuenta la derechización de esos dos partidos. No hay más que mirar a la Comunidad de Madrid o al anterior Gobierno valenciano. El PSOE, con todos sus defectos, había contenido la privatización de servicios como Educación o Sanidad. Mucho me temo que pronto echaremos de menos al Gobierno del PSOE. Si cumplen una parte de esa “Bajada masiva de impuestos” que Juanma Moreno prometió los servicios públicos se van a resentir notablemente. Sería bueno que la Izquierda, además de manifestarse contra Vox y reprochar a Cs y el PP su alianza con ellos, se “pusiera las pilas”, es decir analizara racionalmente lo que ha sucedido, hiciera su propia autocrítica y procediera a renovar a fondo sus estructuras para ejercer una oposición consistente que le permita recuperar el poder, y más a corto plazo, afrontar las elecciones municipales y europeas y las muy próximas elecciones a Cortes.

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