Elecciones andaluzas (1): El desplome del PSOE

Foto flickr Lorena a.k.a. Loretahur

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Javier Aristu acaba de publicar en estas páginas una serie de excelentes artículos en los que se analizan los resultados de las recientes elecciones al Parlamento andaluz y se apuntan algunos factores de los mismos. Me gustaría, al hilo de este debate, abundar en algunos de estos factores intentando no repetir aspectos ya comentados por Javier.

La mayor parte de las interpretaciones leídas en prensa y las de incluso gran número de dirigentes socialistas (y no solo los del PSOE andaluz) abundan en considerar que el descalabro del PSOE se debe a la política de Pedro Sánchez, y en especial a su relación con los independentistas catalanes. No se puede negar que las insuficiencias y los errores del Gobierno Sánchez han podido influir en el fracaso del PSOE en Andalucía pero esto es solo un factor más y creo que no el más importante. Como muy bien ha demostrado el amigo Javier, un repaso a los resultados electorales en Andalucía en las cuatro últimas legislaturas evidencia que el PSOE no ha hecho más que disminuir al mismo tiempo que aumenta la abstención. Desde el pico más alto en 2004 con un 75,85% de participación y 61diputados para el PSOE, la participación y el voto al PSOE han ido disminuyendo casi a la par. En 2012 la participación bajó 10 puntos, situándose en el 62,23% y el PSOE de Griñán perdió por primera vez la condición de primera fuerza política viéndose superado (47 escaños) en 3 diputados y algo más de 40.000 votos por el PP de Arenas. No obstante Griñán fue elegido Presidente con el apoyo de los 12 diputados de IU. Y hay que destacar el hecho de que en la anterior legislatura siendo ya Susana Díaz la candidata,  el PSOE siguió perdiendo votos, concretamente algo más de 110.00 aunque consiguió mantener los 47 diputados beneficiado por el reparto de  restos y la entrada en el Parlamento de dos nuevas fuerzas, Ciudadanos y Podemos. Sin embargo esto fue convenientemente camuflado por el equipo de Susana Díaz, a la  que presentó como gran ganadora, alardeando de volver a ser primera fuerza debido al fortísimo retroceso del PP, obviando esa pérdida de 100.000 votos que quedó de esta manera difuminada. Como ya se ha reiterado esta trayectoria ha culminado el 2D con un descenso de algo más de 5 puntos en la participación, un 58,65%, y una pérdida de 400.000 votos por el PSOE que se traducen en 14 diputados menos, 33 frente a los 47 anteriores.

Estoy plenamente de acuerdo con Javier en que ese descenso continuado de votos del PSOE andaluz no puede atribuirse, al menos en exclusiva, a factores exógenos sino más bien al desencanto  de su electorado tradicional con las políticas desarrolladas por el PSOE en Andalucía. Si tenemos en cuenta el paralelismo con las cifras de participación parece deducirse que esos votos que pierde el PSOE han ido fundamentalmente a la abstención antes  que a otros partidos. Muy probablemente esta desafección, mucho más acusada en las zonas urbanas, tiene que ver con el fracaso del PSOE en abordar una política económica que acerque Andalucía a los niveles de desarrollo de los territorios más desarrollados de España o al menos a la media española. No cabe duda que durante estos últimos 40 años el nivel de vida de Andalucía ha subido considerablemente y se han desarrollado servicios públicos como la Sanidad y la Educación pero su economía sigue dependiendo esencialmente de Servicios como el Turismo y no se ha sido capaz de desarrollar otras fuentes de riqueza como la industria redundando todo ello en el mantenimiento de grandes bolsas de paro, las mayores de toda España junto a Extremadura, paliado mediante ayudas, como las que dieron origen al caso de los EREs que amortiguan el problema pero no plantean soluciones de futuro. Esta realidad y esta incapacidad por parte de la Junta de Andalucía de salir de este círculo vicioso de economía subsidiada, que además ha empeorado notablemente desde el estallido de la crisis hace ahora 8 años, es lo que creo que ha ido minando la base electoral del PSOE desplazando parte de su voto a Podemos, otra parte a Ciudadanos y una gran parte a la abstención. Los casos de corrupción han podido influir también en este desencanto si bien en la pasada legislatura estos casos han descendido notablemente centrándose la atención sobre todo en casos anteriores como los EREs.

Pero creo que en el descalabro del PSOE ha influido también la actitud  de la máxima dirigente del PSOE andaluz, Susana Díaz. El enfrentamiento interno en el PSOE acaudillando la facción contraria a Pedro Sánchez y su posterior derrota ha dejado heridas abiertas y damnificados. Es posible que una parte de los simpatizantes e incluso quizá de los militantes descontentos con la gestión de la Presidenta haya optado por la abstención, especialmente cuando las encuestas daban por seguro que Susana Díaz seguiría gobernando Andalucía. El talante de esta dirigente no ha contribuido probablemente a ampliar sus apoyos. Susana Díaz tolera mal la disidencia. Recordemos que empezó a ser conocida cuando contribuyó decisivamente al cese del anterior Defensor del Pueblo, Chamizo, que se caracterizaba por ser un “verso libre”. Más tarde, cuando fue elegida Presidenta, se rodeó de un círculo de poder cuyos componentes, salvando alguna honrada excepción, tenían como principal virtud la lealtad absoluta a la líder (recuérdese por ejemplo el caso de la conocida Verónica Pérez). Al cabo de un año como Presidenta decidió prescindir de su hasta entonces aliado IU supuestamente por desconfianza hacia esa formación y por desear una mayor estabilidad para su Gobierno. Con esa intención convocó elecciones en las que, como ya hemos dicho, superó al PP pero perdió más de 100.00 votos aunque quedó con los mismos diputados, 47. La anhelada estabilidad no la consiguió porque tardó varios meses en poder ser elegida, esta vez con el apoyo de Ciudadanos. Por último, tras su derrota ante Pedro Sánchez y la aparente recomposición de la unidad interna, a la hora de elaborar las listas para las pasadas elecciones no permitió la presencia en las mismas de ningún dirigente de los que apoyaron a Pedro Sánchez, cosa que este sector aceptó en aras de no crear conflictos antes de las elecciones. En la campaña electoral no permitió la presencia de Sánchez más que en dos actos, insistiendo en el carácter esencialmente “andaluz” de estas elecciones. Parece un tanto cínico atribuir ahora la derrota a la Política de Pedro Sánchez sin la menor autocrítica hacia su propia actuación.

Por último hay que citar otro factor nada desdeñable en la derrota del PSOE. Se trata de las encuestas. Todas las encuestas anteriores a las elecciones dieron por sentado la continuidad de Susana Díaz al frente de la Junta con la abstención o voto favorable de Adelante Andalucía. Me parece bastante verosímil que este dato,(asumido incluso por el PP, que llamó a Zoido a Madrid el día de las  elecciones con la presumible intención de sustituir a Moreno Bonilla tras su previsible derrota) animara a muchos votantes descontentos con la gestión de  Susana Díaz a “castigarla” con la abstención dando por hecho  la segura continuidad del PSOE en la Junta de Andalucía.

En otros ámbitos o circunstancias, una trayectoria como la de Susana Díaz, culminada en el descalabro del 2 D hubiera producido la dimisión inmediata de la protagonista. En todo caso Susana Díaz tendrá muy difícil su continuidad al frente del PSOE andaluz. Si este partido quiere recuperar el poder dentro de cuatro años tendrá que proceder a una amplia renovación autocrítica que pasa necesariamente por la sustitución de su máxima dirigente andaluza.

[Continúa]

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