Y ahora ¿qué? (y 4)

Foto flickr Magnus Franklin

Por Javier ARISTU

Culminamos con esta entrada nuestro análisis provisional sobre los resultados de las elecciones andaluzas del 2D.

  • Andalucía del interior y del litoral. Podemos suscribir la teoría, entre otros, de Trujillo y Ortega de que ya en 2012  «El PSOE tiene una mayor implantación electoral en el Valle del Guadalquivir, Sierra Morena y Sistemas Béticos —el interior andaluz—. Por el contrario, en el litoral y en las áreas metropolitanas el apoyo socialista es menor».[1] Se ha venido “ruralizando” cada vez más y perdiendo influencia y presencia en las grandes áreas donde reside la mitad de la población andaluza; en estas el PSOE recibe sus peores resultados en la segunda década de este siglo XXI. Los datos de 2015 y 2018 son significativos: las pérdidas del PSOE en las 29 áreas de más de 45.000 habitantes –que recordamos acogen a la mitad de la población andaluza, unos 4 millones de personas– son proporcionalmente más importantes en esos núcleos metropolitanos que en el global andaluz.

Una de las explicaciones que dan los citados Trujillo y Ortega es que el PSOE se beneficia de la participación y es perjudicado por la abstención. Al ser mayor el índice participativo en las zonas rurales ello beneficia al sostenimiento del partido del gobierno y, por el contrario, al aumentar la abstención en los núcleos metropolitanos y del litoral ello le perjudica.

Finalmente, otro aspecto que interesa destacar porque ha sido, además, objeto de innumerables comentarios y de creación de estereotipos, es el de la relación entre nivel socioecónómico y cultural y voto socialista. Según estos autores «el voto del PSOE a nivel municipal se correlaciona de forma positiva con el nivel de desempleo y el controvertido subsidio agrario». Ello vendría a redundar en la idea de un voto socialista expandido por las zonas rurales, del interior andaluz, ancladas más en culturas tradicionales, mientras habría ido perdiendo las bolsas de voto en las ciudades litorales y grandes concentraciones metropolitanas, más abiertas a los procesos de globalización cultural y de nuevas economías.

 

  • PSOE, primer partido en Andalucía. Como decíamos antes, esta es la gran paradoja que muestran las elecciones del 2D: el PSOE es todavía un gran partido en cuanto a extensión y número de votos. Es primer partido en la gran mayoría de los municipios y obtuvo más de un millón de votos, sacando 250.000 al siguiente partido; su porcentaje es del 28 por ciento, sacando 8 puntos al PP. No se puede decir, en consecuencia, que estemos ante el desahucio de ese partido, ni mucho menos. Ha sufrido una derrota electoral, que creemos es consecuencia de una profunda mutación del electorado andaluz además de errores y defectos de gobierno importantes, pero que podría cambiar su cara en futuras convocatorias. Todo ello si ese partido acometiera una correcta lectura de lo que ha pasado el 2D, un profundo reajuste de sus parámetros estratégicos y una renovación de su proyecto programático. Creemos que el PSOE está ante una tesitura histórica: es el primer partido de la izquierda en Andalucía, tiene base suficiente para crecer y hacer política… pero a la vez tiene que corregir la dirección de su proyecto, incorporar a nuevas capas sociales hoy despegadas de su campo, abrirse a una nueva etapa histórica de futuras alianzas de gobierno (¿modelo País Valenciano?) y asumir su condición ya de primus inter pares. Dejando atrás aquellos grandilocuentes momentos de Segundas Modernizaciones o similares proyectos que se quedaron en casi nada, lo que creemos que debería de hacer hoy ese partido es localizar los puntos clave por los que se mueve la sociedad en Andalucía, las principales transformaciones en curso y comprender las demandas de las capas más activas y hegemónicas. Y a partir de ahí, construir un proyecto renovado en contenidos programáticos y en personas.

  • Una coda. Alianzas de gobierno. En estos días postelectorales se está discutiendo cómo se configurará el próximo gobierno andaluz. Todo apunta a que sea un ejecutivo a partes iguales entre PP y C’s, presidido por el candidato del PP, con el apoyo externo de Vox. Esa fórmula, al parecer, podría suponer la pérdida de la “imagen centrista” de C’s dado que podría ser incomprensible alcanzar un gobierno con el apoyo de la extrema derecha. ¿Es posible, era posible, otra forma de gobierno? Sí, con los números del 2D es posible otro modelo de gobierno que incluiría básicamente a PSOE, C’s y Adelante Andalucía. Tal ejecutivo tendría el apoyo del 65 por ciento de la cámara y dejaría a la derecha andaluza en minoría con 38 escaños. La fórmula de ese tripartito solo podría ejecutarse, parece ser, a partir de una presidencia de Ciudadanos y con participación o apoyo de las otras dos fuerzas de izquierda. ¿Por qué no se ha planteado esta fórmula? ¿Qué impide explorarla? Varias razones: la obsesión por sacar al PSOE del gobierno, la prepotencia socialista que no admite ser desalojado del mismo, la obcecación del equipo dirigente de Adelante Andalucía por mantenerse en una rumbosa oposición que les podría llevar a la nimiedad…en fin, toda una rutina política que viene repitiéndose una y otra vez en Andalucía desde hace bastantes años. Y, sin embargo, el cambio en todas las fuerzas políticas es necesario para afrontar la nueva etapa que no tendrá nada que ver con lo que hemos vivido hasta ahora.
  • Todo indica, por tanto, que tendremos en el próximo mes de enero un gobierno de coalición entre PP y C’s apoyado desde fuera por Vox. Va a ser una experiencia repleta de emociones y de contradicciones, sin duda. No vale lamentarse ahora de por qué ha ocurrido esto ni vale tampoco el reclamo a ejercitar una dura y consistente oposición, que se supone se hará. Lo que tendremos que saber a partir de enero es si nuestras y nuestros líderes de la izquierda (?) están dispuestos a evaluar lo acontecido, a analizar con seriedad y sin trampas lo que ha pasado y a afrontar un verdadero cambio de contenidos y de actitudes.
  • Mientras, solo me queda desearle a los lectores de este blog el mejor año y las mejores fiestas que nos podamos conceder.

[1] Trujillo, José Manuel y Ortega, Carmen (2015). «Un estudio ecológico del voto socialista en el medio rural-urbano andaluz, 1999-2012». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 152: 143-166. (http://dx.doi.org/10.5477/cis/reis.152.143).