La Reconquista

Foto Domiziana S.

Por Carlos ARENAS POSADAS

Como saben ustedes, se conoce habitualmente como “Reconquista” ese larguísimo período de ocho siglos en el que dos civilizaciones, la cruzada y la musulmana, se combatieron para dirimir el primer gran problema territorial en la Península Ibérica. Aquella guerra terminó en 1492 con la derrota mahometana pero se reprodujo a partir de entonces en otras batallas destinadas a asegurar el tránsito del “imperio hacia Dios” o a para implorar al apóstol Santiago para que “cerrara España” a la influencia de judíos, moriscos, erasmistas, protestantes, ilustrados, librepensadores, republicanos, rojos, separatistas, masones todos ellos que decía Francisco Franco. La pira, el garrote, la horca, el paredón han sido los argumentos más frecuentes utilizados contra las víctimas de la eugenesia reconquistadora.

Resultante de tan enardecida fe, España ha sido un país en guerra perpetua, comandado por los más belicistas, los monarcas, los ejércitos, los eclesiásticos y por todas las oligarquías amparadas bajo sus paraguas. Ellos se han llevado el botín de todas las guerras. El resultado ha sido un país pobre, atrasado, que solo ha respirado y avanzado en los pocos momentos históricos en los que ha predominado algo de paz.

Si hay una “región” pobre dentro de la pobreza general de España esa ha sido Andalucía (podemos ampliar el foco a Extremadura y, en general a la mitad sur de la península). En el origen de nuestra desgracia estuvo el modo y manera en que se “reconquistó” Andalucía a partir del siglo XIII. Quienes ocuparon las tierras del valle del Guadalquivir hasta 1265 y el reino nazarí a partir de 1480 no fueron la turba de campesinos montañeses organizados a sí mismos que colonizaron el tercio norte en los siglos anteriores sino el Estado señorial que terminaría surgiendo de aquella colonización. Fueron señores jurisdiccionales los que conquistaron, defendieron fronteras y organizaron la sociedad andaluza desde sus cortijos –cortijo significa pequeña corte- durante siglos; después los señores se transformaron en propietarios, señoritos, en caciques y más tarde aún, los consejeros de las grandes empresas españolas y globales.

En las últimas décadas, Andalucía no ha cambiado en nada esa trayectoria de supeditación a los grandes intereses foráneos; si acaso se ha querido disfrazar con sistema de compensaciones al que se le ha querido llamar “socialista”; un sistema hoy en crisis por la necesidad de los plutócratas propios y ajenos de eliminar costes superfluos y de imponer un modelo de gobernanza autoritario de evidentes rasgos neo-fascistas. Es en ese contexto en el que aparecen los movimientos de ultraderecha en Europa y, en concreto, nace VOX en España y en Andalucía. Los nuevos “reconquistadores” tienen un importante nicho de votos en  economías agrarias como la almeriense donde el pequeño campesinado vive las incertidumbres de la globalización sin la atención debida por parte de una Junta que ha estado más ocupada en recabar subsidios agrarios para señoritos como los duques de Alba o los Mora Figueroa. Son las mismas razones y los mismos grupos sociales que en Estados Unidos votan a Trump.

No pensemos que estos nuevos conquistadores que se retratan, como no, a caballo y con lanza en mano,  se vayan a conformar con gobernar en el mar de plástico ni con representar los intereses de aquel campesinado o del pequeño empresariado proclive a sus hazañas. Son los herederos de esa caverna rentista que habita en los guetos “nacionales” de nuestras grandes ciudades y que los ha votado en masa. Como han dicho, quieren reconquistar España coincidiendo con los partidos de la “derecha sin complejos” en negar a los andaluces un mejor autogobierno –véase el papel de los lechuguinos Casado y Rivera ninguneando a los líderes locales (¿dónde está la derecha andalucista?) abriendo la puerta del gobierno andaluz a los nuevos cruzados-.

En definitiva, andaluces, cuidaos de los idus de marzo (marzo, en honor de Marte, el dios de la guerra). Afortunadamente, el antídoto contra el veneno de estos nuevos cruzados está inventado: ilustración, laicismo, feminismo, igualitarismo, republicanismo, federalismo y todo junto.