Después del 2D

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Por Javier ARISTU

Es un tópico decir cada noche electoral que «estas elecciones son históricas». Primero habría que especificar qué se quiere decir con el término «históricas» y segundo por qué se les da ese calificativo.

Vayamos de todos modos a lo nuestro. No sé si «históricas»,pero sí creo que decisivas van a ser estas elecciones, al margen de los resultados y de las correlaciones finales que surjan. Vayamos a los detalles:

  1. Del resultado final, escaño arriba escaño abajo,depende el modelo de gobierno andaluz para los próximos años: o gobierno en solitario PSOE (con apoyo o dejación parlamentaria de Adelante Andalucía o Ciudadanos), o gobierno de coalición (con Adelante Andalucía o Ciudadanos) o gobierno de la derecha (PP, C’s). Susana Díaz opta por el primer modelo; me da el pálpito que también desean esta fórmula Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo,por razones completamente diversas a la primera. Una se siente cómoda gobernando sola, la otra parte no quiere complicarse la vida con Susana. Se está produciendo una de las paradojas de esta Andalucía del siglo XXI: conforme más clara y evidente es la fragmentación parlamentaria, es decir, el debilitamiento de las opciones de gobierno “en solitario”, menos candidatos a formar coaliciones existen. Vivir para ver.
  2. Lo que ocurra en Andalucía el próximo domingo abre o cierra vías para lo que pueda suceder después en España. La solución política que se acuerde después de las elecciones andaluzas va a pesar o va a abrir vías nuevas en el resto del país. No son elecciones exclusivamente andaluzas, tienen en cierto modo algo de “primarias” del nuevo tiempo político.Si el PSOE y AA alcanzaran algún tipo de acuerdo –no soy precisamente optimista en este asunto– despejaría sin duda muchas incógnitas para futuras elecciones y acuerdos en Madrid. Si, por el contrario, siguieran las lanzas como están ahora(mutuo ultraje y fuerte tensión entre ambas fuerzas) las cosas se pueden poner feas para hipotéticos gobiernos de colaboración PSOE Unidos Podemos en España.
  3. La nueva conformación y correlación de la derecha española se juega en Andalucía una prueba importante. O PP o C’s al frente del nuevo conglomerado conservador. En este sentido son claramente primarias para decidir si Casado o si Rivera estarán a la cabeza del frente opositor de la derecha española. Y, cosa que no parece posible pero nunca se debe descartar, si la combinación de ambas fuerzas obtiene la mayoría en Andalucía es evidente que se abre un terreno de grandes consecuencias: ¿nos imaginamos un gobierno del PP y de C’s en Andalucía? ¿cuáles serían los efectos en Andalucía y en España de esta fórmula? Creo que el lector los conoce por lo que no me paro a detallarlos.

Conviene, de todos modos, superar esta obsesión de encuestadores y mirar más allá de los resultados que se pronostican, alzando la vista por encima de la realidad mediática y fijándonos en la auténtica realidad de esta sociedad andaluza sometida a profundas contradicciones y hondos desajustes. Estas elecciones deberían suponer el cierre de una página de la historia andaluza y el comienzo de otra nueva donde las reformas sean las políticas instrumentales que dan sentido a una acción de gobierno. Reformar culturas empresariales, transformar culturas sociales, reconvertir concepciones subalternas, cambiar actitudes de gobierno y de oposición. El equipo andaluz que salga de estas elecciones debe plantearse un programa de cambio sustantivo del estilo político y de gobierno. No se trata de decir quién es la persona adecuada para esa tarea ni si otra está incapacitada para ello. Se trata, creo,de construir nuevas culturas de gobierno y de negociación, por encima de las diferencias personales, superando las distancias de talante político. Se trataría de discutir sobre contenidos de un proyecto político andaluz que sitúe a nuestra Comunidad en posiciones más ventajosas que las actuales. No creo que un gobierno en solitario, como pide insistentemente Susana Díaz, esté ya capacitado para esa tarea. Creo que se necesitan aunar más esfuerzos y más fuerzas para una tarea de reconstrucción de un proyecto que tienda a superar nuestra debilidad estructural. No veo a los partidos que pueden hacer eso con voluntad ni determinación para esa tarea. Cada uno está pensando exclusivamente en sus propias clientelas, en sus propios capitales políticos, perdiendo de vista lo que se juega nuestra Comunidad si el resultado de estas elecciones no se traduce en un gobierno con potencia parlamentaria y consenso social que le impulsen a acometer esos desafíos históricos, esta vez sí uso la expresión con rotundidad:desafíos históricos.

Todos los signos que nos rodean nos están indicando la dimensión de estos desafíos. Un país de tanta importancia como Reino Unido va asalir de la UE; gobiernos decisivos en el devenir europeo están dirigidos por partidos autoritarios y en buena medida nacionalistas anti europeos; la propia España está sometida a un reto histórico a partir del procés de Cataluña; la inmigración desde África y Asia, con sus escenas de dolor y sufrimiento, ya se ha convertido en agenda cotidiana de nuestras sociedades; el Norte de África, el Magreb, ha pasado a ser ya parte de nuestro ámbito económico y social; las transformaciones en la economía y en los sistemas productivos (robots, digitalización) nos están situando en dimensiones incalculables, etc. Son tantas las señales de un tiempo histórico tan absolutamente innovador que contradicen algunas o bastantes de las rutinarias declaraciones y pretensiones de nuestros candidatos y candidatas que parecen hablar solo para sus clientes y amigos. O cambian esa mentalidad de rutinaria gestión de las cosas o ellos y ellas mismas serán desbordados por el devenir de la historia. Ha pasado antes y seguirá pasando. Quien no cambie será arrollado…

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