Notas para candidatos/1

Foto Flickr x1klima

El próximo día 2 de diciembre están convocadas elecciones autonómicas en Andalucía. De las mismas saldrán el nuevo Parlamento y el Gobierno que dirija los asuntos regionales los próximos cuatro años. Asistimos ya  a los consabidos “enfrentamientos dialécticos” –es una manera de definir los rifirrafes entre candidatos– donde se “discute” –es otra manera de hablar– sobre los asuntos de estas elecciones.

Desde este campo abierto para el debate vamos a ir publicando aquellas reflexiones, artículos, anotaciones y comentarios publicados en otros sitios o medios y  que puedan ayudar a nuestros candidatos a fijar una posición sobre el futuro de Andalucía y a precisar propuestas. Son nuestras notas de clase, apuntes para facilitar el trabajo de los representantes públicos. Comenzamos esta serie con un breve apunte de Antonio Sánchez López sobre el coste de trabajo en Andalucía. Lo tiene publicado en su blog Convergencias, Divergencias, Instrumentos. Merece la pena leerlo.

El coste laboral en Andalucía: ¿alto?, ¿bajo?

Por Antonio Sánchez López, Consultor Algunos economistas regionales plantean que salvar el retardo de Andalucía sólo puede resolverse apelando a un ajuste de sus costes salariales (o relajando la fiscalidad) que, compensando la menor productividad de su economía, atraiga inversores y empresas del exterior. Parten de la imagen de que los costes laborales en Andalucía son elevados y entienden que su ajuste no se produce “naturalmente” (oferta/demanda) debido al efecto distorsionador de los flujos de subvenciones que reciben los trabajadores (el sistema de protección por desempleo), por lo que tales regímenes de subvenciones deberían modificarse para reducir el, supuestamente, no competitivo coste del factor trabajo. Quedan fuera de la panorámica de esa concepción “explicativa” los demás factores que “a priori” configuran un diferencial de costes: la “perificidad” respecto a la UE, la moderada cualificación de su mano de obra, la ausencia de mercados de aglomeración, la debilidad del tejido empresarial (proveedores, logística…), las restricciones al acceso a los recursos financieros… Pero, además, cuando se observan las magnitudes de las cifras de los costes salariales, cuesta trabajo concluir que sean elevados, y, por ello, que  constituyan en un factor disuasorio de la inversión. La serie que sigue, proporcionada por la Encuesta Anual de Coste Laboral del INE, muestra claramente que los salarios andaluces (los “costes laborales brutos” para emplear el concepto utilizado por el INE) están un 10% por debajo de los salarios nacionales, con una tendencia en divergencia respecto a España.
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¿Qué ajuste adicional debería darse entonces para atraer inversores? Quizás achacar al coste laboral la explicación de la perpetuación del retardo andaluz sea un camino equivocado. Texto aparecido originalmente en el blog Convergencias, Divergencias, Instrumentos
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