Escarmiento

Banco griego. Foto newsroom

Por Juan JORGANES

La Comisión Europea da por cerrada la crisis en la eurozona. El comisario para los Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, anunció que había terminado el tercer rescate de la economía griega. El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, alabó la “solidaridad” de los socios europeos y la “determinación” del pueblo griego. Según Moscovici, Grecia “es un país normal ahora, no vamos a controlar las medidas que adopte, es libre para definir su política económica”. “El tiempo de la austeridad terminó”. Los críticos lo han llamado austericidio y recuerdan que la “solidaridad” ha consistido en prestarle casi 300.000 millones de euros a Grecia para que pagara a los acreedores (bancos alemanes y franceses mayoritariamente), a costa de un empobrecimiento “devastador” que endeuda a las siguientes generaciones. Grecia debía el 110% del PIB en 2008 y ahora el 180%. El PIB ha disminuido un 26,5%.

-Les daba yo solidaridad a Juncker y Moscovici…

-Con determinación…

“La austeridad presupuestaria indiscriminada no fue una política técnicamente adecuada, sino una forma de escarmiento irracional políticamente muy costoso”. El entrecomillado pertenece a uneditorial de El País, no a un izquierdista populista buenista trasnochado. Aunque trasnochara la persona encargada de redactarlo, nadie incluiría ese diario en el corro anticapitalista. Si a la Comisión sólo se le ocurren anuncios triunfales, sin autocrítica por el desastre provocado en Grecia, y si los portavoces suenan igual, hable un ultraliberal o un socialdemócrata, entenderemos el éxito de voceras que reniegan de la UE y del viejo modelo social europeo. La política del escarmiento provocó las mayores desgracias de la Europa del siglo XX, porque escarmiento y escarnio tienen la misma raíz. ¿Qué Europa quiere la UE al convertir la Grecia empobrecida e hipotecada en cervantino “testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir”?

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