Cataluña. Choque de trenes (y II)

Foto Joan Grífols

Por Francisco FLORES TRISTÁN

La colisión

De aquellos polvos vinieron estos lodos. Pero buscar culpables no soluciona el problema, no impide que los trenes choquen. Hace unos días las Alcaldesas de Madrid y Barcelona entrevistadas en TV opinaron que era posible todavía impedir el choque. Al día siguiente los acontecimientos se precipitaron con la detención de altos cargos de la Generalitat y la subsiguiente explosión en la calle. Me resulta incomprensible, por decirlo suavemente, la posición de Unidos Podemos y de “Catalunya sí que es pot” ante estos acontecimientos. El pasado 6 de septiembre se produjo lo que muchos han calificado de “golpe de estado”. Sin necesidad de recurrir a palabras gruesas hay que recordar que, ante la protesta de toda la oposición, se recurrió a un procedimiento de urgencia para aprobar cuestiones tan importantes como la ruptura con España. Se obvió conscientemente el preceptivo informe del “Consell de garanties estatutaries” y se aprobó contra el informe de los letrados de la Cámara tanto la convocatoria de Referéndum como la Ley de desconexión violando conscientemente no solo la Constitución sino también el sacrosanto Estatut, que requiere la mayoría de dos tercios para su reforma. Contra estas arbitrarias decisiones se alzó la voz de Joan Coscubiela, el diputado de Csqp. Me parece fuera de toda duda que las autoridades autonómicas se han declarado en franca desobediencia ante las leyes del Estado. La respuesta del Estado ha consistido en que un Juzgado ha ordenado incautarse del material del referéndum ilegal y detener a las personas que coordinaban esta acción. Este hecho ha sido calificado por numerosos sectores de la opinión catalana, incluso la directiva del Barça, como un ataque a las instituciones autonómicas. Pero se obvia que estas instituciones han ignorando previamente la legalidad tanto catalana como española. Y por otra parte las instituciones siguen funcionando con sus titulares al frente. La única institución que no funciona es el Parlament pero por la decisión de su Presidenta de cerrar las sesiones hasta el 1-O.

Rajoy tiene una alta cuota de responsabilidad en que se haya podido llegar a esta situación pero llegados a este punto, al margen de alguna sobreactuación, como la orden de la Fiscalía llamado a declarar a los Alcaldes, tengo muy serias dudas de que cualquier otro Gobierno, lo presida el PP, el PSOE o incluso Podemos, pudiera actuar de distinta manera. Por ello me deja perplejo que, a pesar de las críticas de Coscubiela en el Parlament, Ada Colau y su partido decidan apoyar el 1-O como “jornada de movilización”. Debo de ser muy torpe pero no entiendo si las críticas de Coscubiela eran razonables, cómo se puede apoyar ese proceso. Y entiendo menos que Pablo Iglesias hable de”presos políticos” y de marcha hacia un Estado autoritario (como la Turquía de Erdogan). Cuando en el pasado reciente se produjeron procesos de disgregación de Estados como la URSS, la antigua Yugoslavia, la secesión de Kosovo o en el intento de separación de la rica provincia de Santa Cruz en la Bolivia de Evo Morales, los sectores ideológicos situados a la izquierda de PSOE deploraron esos procesos. Por ello no entiendo cómo se considera negativa la secesión de Kosovo o de Santa Cruz y se apoya por estos mismos sectores de manera directa o indirecta la secesión de Cataluña.

Por otra parte aquí no se han limitado las libertades públicas, entre otras cosas porque están protegidas por el Título I de la Constitución. No se ha aprobado ningún “estado de excepción” (recordemos que el Gobierno de la República, ante una situación similar, en 1934 proclamó el “estado de guerra”, pero eran otros tiempos). Ni siquiera se ha aplicado el art.155 de la Constitución. Y si alguien considera no ajustada a derecho  una detención sigue teniendo cauces jurídicos a los que recurrir. Por eso no me parece justificado, al menos a día de hoy, hablar de deriva autoritaria y menos de “presos políticos”. Se ha dicho en la prensa que la actitud de Pablo Iglesias, inicialmente reacio a apoyar el 1-O, se deriva de una cena con Junqueras en casa del famoso empresario Roures en la que se habló de futuras alianzas para acabar con el Gobierno del PP. Sea como fuere creo que “no todo vale” con tal de acabar con Rajoy, que no hay atajos para llegar al Gobierno. Las únicas vías posibles deben ser las previstas en la Constitución y las leyes, la moción de censura o la convocatoria de elecciones. De ambas hemos tenido recientes ejemplos fracasados.

Por desgracia creo que la tormenta no va a amainar como mínimo hasta el 1-O. Ni Puigdemont va a desconvocar el Referéndum, lo que sería tanto como admitir su fracaso, ni Rajoy va a dejar de obstaculizarlo por idénticas razones. Y esperemos que no ocurra algo peor como que a alguien se le vaya la mano en medio de estas tensiones y hay violencia o que se proclame  unilateralmente la independencia. Por lo tanto habrá que capear el temporal hasta pasado el 1 de octubre que, en cualquier caso, va a dejar los ánimos muy enconados dificultando la posibilidad de acuerdos. Pero por muy difícil que sea, no hay más solución que sentarse a negociar a partir del 2 de octubre evitando los palitos que muchos podrán sobre las ruedas. Alguna esperanza hay como la aprobación de la comisión para la reforma constitucional propuesta por el PSOE con el apoyo del PP. Es significativo que ahora el PP esté aparentemente más abierto tanto a la negociación con Cataluña como a la reforma constitucional. ¡A la fuerza ahorcan! A esta negociación hay que ir sin ningún tipo de prejuicios o exigencia previa. Lo más conflictivo va a ser la exigencia de Referéndum de autodeterminación como aspecto fundamental a negociar por parte de los nacionalistas y la negativa a hablar de ese tema por parte del PP. Creo que hay que partir de la idea de que tiene que haber un Referéndum. Lo que se pregunte en él y quien vaya a votar, si solo Cataluña o también el resto de España, debería poderse sortear negociando al mismo tiempo todo el resto de demandas pendientes. Y tampoco puede haber vetos. Comparto la idea de que sería deseable que los líderes principales que nos han llevado a este enfrentamiento, Rajoy y Puigdemont,  deberían ser sustituidos pero esto solo corresponde a sus propios partidos y por supuesto a los Parlamentos catalán y español. Si se quiere avanzaren la negociación no puede haber condiciones sine qua non.

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