Podemos, hablando claro (y II)

Foto Flickr Juan J. Cánovas Castillo

Por Javier TERRIENTE

3.- Un acuerdo con fórceps

La elección de Pedro Sánchez al frente del PSOE, ha venido acompañada de una propuesta de compromisos por la izquierda, que ha vuelto del revés la estrategia de Podemos de confrontación directa con la Trama y la Trilateral del Sistema. Del Podemos cara a cara frente al bipartidismo, al juntos podemos, sin transición alguna, ¡qué de vueltas da la vida!

Definitivamente, el proyecto de sorpasso se ha agotado. Ha tocado fondo. No quiere decir que siga siendo  la bandera de grupos de irreductibles. Y la alternativa, que sería construir una nueva relación con el PSOE, representa en realidad una enmienda a la totalidad a la cultura hegemónica de Vistalegre 2. Mal antes, peor ahora.

Cabría definir esta nueva relación como un acuerdo forzado debido a  una doble necesidad:

  1. La del PSOE, que precisa recuperar un electorado en fuga, a consecuencia del golpe de timón hacia el PP de una gestora nacida a raíz de la salida obligada de Pedro Sánchez de la secretaría general.
  2. La de Podemos, exigido por la tesitura entre frenar el retorno de electores socialistas a su espacio natural, conveniando acuerdos con el PSOE, o endurecer su proyecto con recursos extraídos de la caja de herramientas de la extrema izquierda.

No obstante, hay  notables diferencias entre ambos partidos a la hora de abordar los pactos:

El PSOE cuenta con una larga trayectoria, aunque compleja y contradictoria, de acuerdos con el PCE de la lucha antifranquista y de la Transición, y otras fuerzas democráticas y nacionalistas.

Hay pues una relativa coherencia entre pasado, presente y futuro, en la apertura relaciones con Podemos, que forma parte esencial de la memoria histórica y democrática.

A este propósito, muy a pesar de las corrientes revisionistas de salón que definen la Transición (y la democracia, ahora) como una prolongación modernizada del franquismo, habría que anteponer lo que significó, en el límite de lo posible,  el proceso de ruptura democrática con una Dictadura agonizante, que pretendía perpetuarse a sí misma. La ruptura astillada, que acertadamente describió Marcelino Camacho.

En este marco de extrema inestabilidad, destacar el papel decisivo del eje PCE/CCOO y PSOE/UGT, en la conquista de las libertades.

Ello, muy pesar de una correlación de fuerzas claramente hostil, las provocaciones de ETA y la extrema derecha, el sabotaje de los aparatos de seguridad del estado, los pronunciamientos del ejército, que hicieron peligrar cada paso de ese proceso (Operación Galaxia,1978, 23 F de 1981, y un largo etc).

Y por encima de lo imaginable, mediatizando el curso de la vida hasta la exasperación, la gran tragedia de la muerte, muertes y más muertes: Granada, tres (1970) Ferrol, dos (1972), Puig Antich, garrote vil (1974), los fusilamientos de ETA y el FRAP, cinco (1975), Vitoria, cinco (1976), Javier Verdejo (1976), García Caparrós (1977), la matanza de los abogados de Atocha, cinco (1977), Yolanda González (1980) ….

Y así hasta alcanzar la escalofriante cifra de 591 muertos entre 1975 y 1983, por causas de violencia política, terrorismo de ETA y fascista, guerra sucia y represión institucional (181).

Y millones de horas de huelgas, fábricas y comarcas enteras sublevadas, universidades e institutos en pié, sacerdotes, obispos, nuncios del Papa y cardenales primados de España, profesionales de todas las especialidades, barrios altos y barrios bajos, jóvenes, mujeres y ancianos, un país movilizado. Y…

¿Quién entonces en su sano juicio puede hablar de una transición diluida en la continuidad de las fuerzas del pasado y ajena a la participación de los comunistas?, ¿de un pueblo traicionado por los partidos y sindicatos que resistieron a la dictadura,?

Jóvenes engreídos e ignorantes, y no tan jóvenes, algunos de ellos muy aplaudidos en las universidades españolas de provincia (versión libre de Tiempo de silencio. Luís Martín-Santos), han despreciado conscientemente una verdad histórica y política inapelable, guiados por la tendencia adanista a creer que, antes y después del nacimiento de Podemos e IU, no hay vida. Sólo la no historia del diluvio universal.

El lanzamiento de plataformas unitarias, que sobrepasaban ampliamente los límites del PCE/CCOO y PSOE/UGT, fue la respuesta coherente al verdadero y dramático dilema de entonces: Dictadura o Democracia, orillando el de Reforma o Revolución, o Monarquía o República, que habrían relegado a la izquierda a un papel testimonial y, probablemente, interrumpido el proceso democrático:

Coordinación Democrática (la PlataJunta), 1976, La Junta Preautonómica de Andalucía, y otros organismos similares en Catalunya, País Vasco y Galicia, 1978/1982, los acuerdos por un Senado Democrático y La Entesa dels Catalans, 1977, los Pactos de la Moncloa, 1977, las manifestaciones del 4 de diciembre 1977 por el autogobierno de Andalucía (asesinato de García Caparrós), los consensos por la Constitución Española,  1978, los acuerdos para la constitución de los primeros Ayuntamientos Democráticos, 1979 y 1983, la batalla por la autonomía plena por la vía del 151 de la Constitución, 1980, el Acuerdo de Gobierno entre Joaquín Almunia y Francisco Frutos, 2000…

Podemos (e IU), en cambio, en lo que se refiere a su visión predominante sobre el papel del  antiguo PCE y CCOO en la historia reciente, se han manifestado  exactamente en sentido opuesto.

Sus referencias a este periodo, al que denominan despectivamente Régimen del 78, y sus descalificaciones al PCE y CCOO de la Transición, y a sus dirigentes, intentando desvincularlos sin éxito, del mismo partido y del mismo sindicato que libraron en condiciones extremas durísimas batallas contra la Dictadura, han gozado de una gran aceptación de crítica y público entre sus hooligans particulares.

Es como si Podemos e IU necesitaran sobrevivir a través de una pedagogía del olvido. Como si hubieran desatado la urgencia de reinventar la historia, o amputarla, para hacer verosímiles las involuciones de un presente de negaciones.

4.- ¡Es la democracia!

Estos factores sumados, han cogido a traspié tanto a  Emiliano García-Page, Presidente de Castilla-La Mancha, un tenaz representante del ala liberal-conservadora del PSOE, ofreciendo a Podemos su entrada en Gobierno, como a Podemos, aceptándolo a regañadientes.

De modo, que para intentar resolver ese doble desapego y salvar la cara a los contrayentes, nada mejor que consultar a los inscritos, eso sí con una pregunta endiabladamente retórica, a la altura de la del Referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN (1986):

¿Crees que Podemos de Castilla-La Mancha debería votar a los  presupuestos si con un acuerdo de gobierno se garantiza la puesta en marcha y el control de políticas propias como la Renta Garantizada o el Plan de Garantías Ciudadanas? Un 77,9% de los votantes (48% de los inscritos) dijo sí quiero.

Parece claro que sólo cuando los argumentos se resisten a desaparecer, se convierten en armas de denuncia de los que no callan, que es tanto como desentrañar lo que se esconde tras una falsedad incuestionada por repetida.

Y lo primero, es poner de manifiesto que una minoría dogmática, Anticapitalistas, el partido del 0,10%, ha tomado Podemos por asalto para intentar transformarlo a su imagen y semejanza, gracias al apoyo, hasta ahora, de la dirección estatal. Primer ensayo de refundación

Lo segundo, que Podemos, al convertirse en Unidos Podemos, no hace sino confirmar un desplazamiento estratégico hacia la convergencia con IU y la divergencia con el PSOE, en tanto que su declive electoral acentúa el agotamiento del proyecto de Vistalegre 2: Segundo ensayo de refundación.

Y, lo tercero, que mientras la opción deseada de Susana Díaz habría permitido a Podemos sobrevivir en el nido confortable del sorpasso, la irrupción inesperada de Pedro Sánchez y su propuesta de pactos, lo ha arrastrado a un espacio incómodo que le provoca incontables desequilibrios internos y desencuentros con sus aliados.

En definitiva, Podemos se ha visto empujado a una confusión irresoluble, rehén de una cultura política que le impide dilucidar entre proseguir con la defensa de un proyecto autónomo, en la línea de confrontarse cara a cara con los poderosos, o subsumirse en una red progresiva de relaciones con el PSOE, que entrañaría un alto riesgo de reconversión en una fuerza subalterna: Tercer ensayo de refundación.

Está por ver cuál de esos ensayos se abrirá paso en el futuro, aunque cabe la posibilidad de una cohabitación inestable entre ellos, agravada por los más que probables estancamientos/retrocesos electorales.

Parece, pues, llegado el momento de huir  de la falsa disyuntiva de un simple sí o no a las alianzas con el PSOE, en términos abstractos e intemporales.

Ninguna beatería pactista, ninguna sacralización antipactista. En cualquier caso, sería inaceptable facilitar gobiernos de derechas en nombre del sorpasso o de la razón revolucionaria, sea por la imposición de dirigentes insensatos o mandatos suicidas de las asambleas.

En resumen,

  1. la estrategia no puede ser otra que la de orientarse hacia un marco colaborativo general con tantas excepciones como sean necesarias. Sumar donde sea posible, obviar donde sea imposible, siempre a través de la democracia y la participación de los inscritos.
  2. esforzarse por abrir vías que permitan integrar a ambas fuerzas en nuevas agrupaciones y alianzas a gran escala, pero sin hipotecas inasumibles.
  3. distinguir entre trabajo institucional y dinámicas sociales, espacios territoriales y sectoriales, en cuanto ámbitos diferentes  pero complementarios, de cuyas peculiaridades dependerá el desarrollo de acuerdos.
  4. ser inflexibles con el antisocialismo visceral o su contrario, en cualquiera de sus manifestaciones. De ahí a la antipolítica apenas hay un paso.
  5. y observar un límite infranqueable: Cortocircuitar cualquier operación que promueva o mantenga, por activa o por pasiva, administraciones conservadoras a cualquier nivel.

Sobre estas premisas, construir, construir y construir, desde la plena participación de los ciudadanos e inscritos, una gran convergencia de todas las fuerzas democráticas y avanzadas para una nueva política mayoritaria de progreso.

Hoy, para hacer frente al ultraliberalismo desbocado y los conservadurismos invasivos, mañana, para desarrollar sin límites  una democracia en la democracia.

Ocurre a veces que no es fácil distinguir entre el crepúsculo de la tarde y el alba del amanecer. La pérdida de la inocencia, tras varios años de experiencias difíciles,  ayuda a alumbrar esa diferencia. A partir de ahí, ya nada será igual en Podemos.

Muchos ya saben que ganando la batalla de la verdad, ganan la de la democracia y la de un proyecto plural de mayorías. Y no les falta razón cuando piensan que, en la medida que sea así,  puede haber luz al final del túnel.

[Aquí la primera parte de este artículo]

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