Francia y la izquierda

Por Javier ARISTU

Las elecciones en Francia han deparado una situación nueva y desconocida hasta ahora en ese país. He tratado de penetrar algo más en la madeja francesa en un artículo que publica Pasos a la Izquierda y donde trato de ir más allá de nombres y siglas. En Francia se están moviendo las cosas de forma tectónica, por debajo de los titulares de periódico y los discursos de los políticos. Y Macron puede significar la expresión de ese terremoto. De momento me interesa hacer referencia a las consecuencias habidas tras las elecciones presidenciales y legislativas: Francia y su sistema político han sufrido un vuelco tras esta primavera, han cambiado de forma estructural. A partir de ahora se necesitan otros instrumentos políticos y otros lenguajes para acometer los cambios necesarios: los viejos recursos de la V República ya no valen.

El dato más indicativo, o uno de los más significativos, de estas elecciones legislativas ha sido la altísima tasa de abstención en la segunda vuelta, cuando se confrontaban solo dos candidatos por cada circunscripción. La abstención ha superado el 56 por ciento (en primera vuelta fue del 51%), índice récord en toda la historia electoral de la V república (véase el cuadro histórico aquí), lo cual puede indicarnos el grado de desconcierto o despego respecto del sistema político por parte del francés. Vayamos a las consecuencias que ha tenido esta jornada electoral en el lado de la izquierda:
La imagen del reparto de escaños en la Asamblea es ilustrativa de lo ocurrido:

 

Algunas conclusiones rápidas se imponen:

  1. La abrumadora presencia y dominio del nuevo «partido del Presidente» La France En Marche! que podrá hacer de ese parlamento una caja de resonancia de la acción presidencial, nunca una cámara de contraste y crítica.
  2. La presencia importante de la derecha republicana (gaullista y continuadores especialmente) que aun perdiendo escaños sigue siendo un referente político importante para un porcentaje no pequeño de franceses.
  3. El Frente nacional se ha desinflado y no se beneficia de la campaña y resultados de las presidenciales de un mes antes.
  4. La izquierda (uniendo resultados del PSF, PCF y Francia insumisa) se hunde y alcanza resultados mínimos históricos: el 13,68 de los votos emitidos en todo el territorio.

Todo ello debe hacer pensar que el seísmo es mayor de lo que parecía. Francia ha dado un vuelco…no se sabe todavía hacia dónde.

Macron puede ser visto como el representante del neoliberalismo: ello nos lleva a interrogarnos, entonces, ¿por qué ha pescado su mayoría de votos entre las franjas sociales y electorales de la izquierda, cosa que habrá que comprobar con datos empíricos más locales y cuidadosos? Es evidente, insisto, que la candidatura de Macron ha succionado el voto socialista y, en no poca medida, el de las otras izquierdas.

Otra explicación puede ir en la línea de la abstención: es el votante de la izquierda quien más se ha abstenido debilitando de esa forma las candidaturas de este bloque. Y, también, esto debería hacer pensar por qué un votante que lo hizo en mayo a favor de Mélenchon y otros se ha quedado en su casa esta vez.

Preguntas, preguntas, preguntas…a las que alguna vez las izquierdas francesas tendrán que dar algún tipo de respuesta racional.

Mientras tanto, las izquierdas francesas salen de esta prueba de fuego que han sido las elecciones presidenciales y legislativas posiblemente más divididas de lo que estaban en el invierno. No parece vislumbrarse una alternativa cohesionada y poderosa. ¿Tiempos de división?

 

 

 

 

 

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