Convento

Por Juan JORGANES

La UDEF calcula en 70 millones los beneficios de la familia Pujol en Andorra. Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat, confesó en 2014 que disponía desde 1980 de una fortuna sin regularizar en el extranjero. Procedería de una herencia de su padre. “Su conciencia y su cargo le empujaban a rechazar esta herencia”, pero la aceptó para respetar la voluntad de destinarla a su esposa y sus siete hijos. “Lamentablemente”, no había encontrado el momento de ponerse al día con la Hacienda pública. Con toda la familia involucrada en procesos judiciales, se ha publicado una nota manuscrita de la matriarca, Marta Ferrusola. Se identifica ante el presidente de su banco andorrano,  como “madre superiora de la congregación”. Le pide al “mosén”, que “traspases dos misals de la meva biblioteca a la biblioteca del capella de la parroquia, ell ja li dirà a on s’ha de colocar”. Su cuenta registra entonces, diciembre de 1995, un movimiento de dos millones de pesetas.

-A millón el misal…

Visca Andorra!

Aquel diciembre las tareas del matrimonio Pujol Ferrusola se repartían entre el convento y el parlamento. Pujol escuchaba en la sesión de investidura estas palabras del diputado Rafael Ribó (ICV): “Le pido solemnemente, señor candidato, un compromiso explícito para acabar con todas las irregularidades y corruptelas que hay en el entorno del Govern de la Generalitat de Catalunya”. Pero la familia no distinguía entre Govern i convent. Ya avisó Santa Teresa de que en algunos monasterios había más peligros que en el mundo. Patriarca de una familia catalanista, rica y católica, molt honorable president de la Generalitat durante 23 años, considerado hombre de Estado, a Pujol solo le faltaba la peana para componer la figurita que habría de encontrarse en los hogares catalanes de bien. Ahora quizá se consuele con ponerle cara al caganer