Primarias y proyecto

Carmen Hermosín defiende la candidatura de Pedro Sánchez

Por Javier ARISTU

Han arrancado las primarias del PSOE en medio de un fenomenal lío como el que tiene, una vez más, el PP de Rajoy, siempre relacionado con la corrupción de dirigentes de ese partido. Los dos partidos del sistema parlamentario que ha venido funcionando desde 1982 están sometidos a profundos seísmos. Se sabía que la manera “a lo Rajoy” de acabar una crisis interna —no veo, no oigo no siento— era inútil porque los caminos judiciales son, la mayoría de las veces, lentos pero tercos. De nuevo, y creo que esta vez con menor terreno de juego para Rajoy, la situación del PP está amenazada seriamente.

El PSOE tiene otro cante. No está en estos momentos sometido a una presión judicial —salvo la que pueda resolverse en Andalucía con el asunto de los EREs. Lo que este partido tiene delante es una profunda crisis política, crisis de proyecto, de programa y de símbolos. Y no parece que las primarias vayan a resolverlo, al contrario, pueden agravarlo, sea el ganador que salga.

Es sintomático, particular pero significativo, cómo se está visualizando y expresando este movimiento de correlaciones internas en Sevilla, centro gravitatorio del poder de Susana Díaz, como antes lo fuera de Felipe González, de Alfonso Guerra, de Manuel Chaves o de José Antonio Griñán. En Sevilla se ha producido un verdadero cisma de los significantes socialistas andaluces; seguramente no afectará a la estructura del partido (¿o sí?) pero en el terreno de los símbolos, tan importantes hoy, es contundente. Me explico: que dos secretarios provinciales históricos del partido socialista en Sevilla como Carmen Hermosín y Manuel Fernández apuesten a favor de Pedro Sánchez y pidan públicamente los avales para esa candidatura —y, en consecuencia, contra Susana— es muestra de que bastantes cosas se han roto en esa organización. Algo de eso se produjo cuando el duelo Borrell/Almunia y, posteriormente, con el más áspero entre Rubalcaba y la desaparecida Chacón. Lo de ahora es mucho más denso y puede desencajar las cuadernas del buque. Si nos fijamos en las fechas, casi nunca —con la excepción de Zapatero— tras unas primarias internas para decidir su jefatura ha salido bien parado electoralmente el PSOE: perdió votos populares con Almunia en 2000, perdió más con Rubalcaba en 2011, perdió muchos más con Pedro Sánchez en 2015 y 2016.

No alcanzo a entender la virtualidad de las primarias a la hora de ayudar a resolver problemas políticos. Es indudable que visualizan, y de forma intensa, las tensiones internas, las correlaciones y el clima anímico de la militancia ante la situación política. Pero no sé hasta qué punto sirven para desbloquear problemas políticos que tienen su causa en otras instancias y áreas de la sociedad española.

En Francia se ha producido el hecho contundente —que a todo militante socialista debería hacer pensar— de que las primarias en el PSF han descabalgado de cualquier opción de victoria a sus candidatos: primero eliminó de la batalla a Manuel Valls, seguramente el más competitivo candidato (no digo que fuera el más apropiadamente de izquierda) frente a Le Pen, Fillon y Macron, y después decidió presentar a Benoit Hamon, un candidato casi desconocido que ha mostrado una endeblez y descolocación extraordinaria, facilitando el ascenso por la izquierda de Jean Luc Melenchon. A estas alturas no sabemos lo que puede influir en el voto del domingo el atentado de ayer noche en los Campos Elíseos…pero algo nos trae a la memoria a los españoles aquella aciaga semana del 11 de marzo de 2004 en Madrid Atocha. Veremos el domingo.

No es que las primarias del PSOE signifiquen lo mismo pero puede ocurrir algo similar: que una mayoría de los 177.902 militantes elijan a un candidato o candidata…que genera una profunda abstención del voto de los españoles sin partido, cuando no rechazo. No me considero experto en correlaciones internas del socialismo español pero es indudable que la foto de Carmen Hermosín y Manuel Fernández, retirados ya ambos de la representación política, pidiendo a la militancia sevillana el voto para Pedro Sánchez es prueba de que algo está pasando, y mucho, dentro del socialismo español. Las consecuencias de esta confrontación de liderazgos, y también de concepciones del partido y de la política, van a ser, sin duda, largas. Que nadie crea que se van a acabar el 21 de mayo.