Estudio electoral en Andalucía

Foto Sandra Vallaure

Por Javier ARISTU

El día más frío, de momento, en Andalucía nos viene acompañado de la publicación del Estudio General de Opinión Pública en Andalucía que publica el Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía de la Universidad de Granada. El documento completo se puede descargar aquí. El Egopa suele ser un estudio serio y no sujeto a veleidades de marketing político. Más que las previsiones electorales —siempre caprichosas y volubles amén de no ser siempre certeras— lo que interesa de este tipo de estudios, como el del CIS, son los datos de fondo que aportan, las corrientes sumergidas que circulan por nuestras sociedades y que son las que de verdad se imponen al final. Ya tendremos más ocasión de comentar estas. De momento, glosemos algo de lo que parece más relevante de cara al mercado político. Un resumen aparece también en Eldiario.es.

  1. El PSOE no sube sino que baja. Sus resultados no son optimistas. De ser el partido dominante ya parece ser que se ha quedado en el partido que podría ser el más votado pero incapaz de imponer sus planteamientos. Y, además, con posibilidades ciertas de que el PP pueda ser el primer partido en unas elecciones autonómicas, ya que en las generales parece que asienta esa posición. Este dato ya se viene dando, de forma intermitente, desde 2012 cuando el PP (con Javier Arenas) se impuso al PSOE (con Griñán) por un punto y tres escaños. Entonces no pudo gobernar Arenas al darse un acuerdo de gobierno entre PSOE e IU. Acuerdo que duró, como todo el mundo sabe, lo que un caramelo en la puerta de un colegio. Susana venit.
  2. El PP se mantiene como un partido estable en su electorado de centro derecha pero, como sambenito que lleva desde la transición, sin poder gobernar a no ser que obtenga alguna vez la mayoría absoluta. El centro derecha andaluz ha cambiado sociológicamente, es evidente que no es la misma derecha de 1977, aquella de AP, pero sigue sin encontrar posibilidades de juego y alianzas con el resto del arco parlamentario.
  3. Izquierda Unida, que de momento sigue siendo marca electoral en Andalucía y mantiene grupo parlamentario autónomo, sigue su proceso de desaparición como tal. El estudio le da un 5,6 por ciento de votos. No es previsible su resurgimiento dado que la propia dirección de esta fuerza andaluza anda tras los pasos de Podemos y tratará de ir a un proceso de fusión con ellos.
  4. Las dos nuevas fuerzas que surgieron en 2015 —Podemos y Ciudadanos— aumentan representación, según este estudio. Ello supone consolidar estas opciones pero, al mismo tiempo, dentro de bandas electorales subalternas: Podemos tendría el 17 por ciento y Ciudadanos el 12 por ciento.

Por tanto, el mapa político andaluz prosigue los contornos que dio en 2015, no varía mucho respecto de entonces y confirma la estabilidad de las opciones del electorado. La gente no cambia tan fácilmente, a pesar de que las cosas sí estén cambiando rápidamente.

Lo cual me lleva a sacar mis propias conclusiones para el futuro:

  1. Los próximos gobiernos andaluces se tendrán que basar en acuerdos políticos entre dos o más partidos. No hay posibilidades de gobiernos de mayoría absoluta de un solo partido. Tales acuerdos serán de coalición de gobierno —como el modelo PSOE/IU de 2012-2014— o de pactos de legislatura —como el actual entre PSOE y Ciudadanos. El primero aporta generalmente estabilidad y debe ser, en principio, el que debería predominar sobre el otro; eso, al menos, en Europa es lo que suele ser más frecuente.
  2. Hace tiempo que se ha abierto en Andalucía una situación nueva donde el PSOE está obligado a bajar de su púlpito y hablar de tú a tú con las otras fuerzas y, por la otra cara, estas tendrán que reiniciar con ese partido una nueva fase de diálogo a fin de encontrar soluciones para los problemas de la gente y de nuestra autonomía. O bien se instala un modelo de “gran acuerdo” entre PSOE/PP, a la manera que está ocurriendo en el Estado, o bien tendrá que imponerse un acuerdo estable entre PSOE/ Ciudadanos o PSOE/Podemos-IU. En este caso, viene funcionando (mal) el acuerdo con Ciudadanos dado que, si no me equivoco, desde Podemos y desde PSOE se tienen cegados los canales de diálogo. Desde mi punto de vista, un inmenso error que estamos pagando en Andalucía.
  3. Podemos es difícil que alcance resultados más allá del 20 por ciento; más bien, creo que se estabilizará a la baja. El PSOE puede seguir bajando pero no tanto como para quedar por debajo del anterior. La pregunta, por tanto, es: ¿qué consecuencias sacan Susana Díaz y Teresa Rodríguez de ello?
  4. Finalmente, lo que nos queda por confirmar es si en el futuro se impondrán acuerdos de una parte de la izquierda con el centro derecha —como está ocurriendo— o bien será posible tener un pacto estable en el centro izquierda. Muchas veces la imposibilidad de los acuerdos se deben a la irresponsabilidad de las dos partes, no solo de una.

 

Anuncios