Golpe de Estado civil

Foto Adrien Séné

Por Carlos ARENAS POSADAS

Acabo de leer, el artículo de Viçens Navarro en Diario Público de hoy 1 de noviembre sobre la favorable investidura de Rajoy como presidente del Gobierno. Se entretiene nuestro columnista sobre los factores que se han concitado para que el presidente del gobierno que más ha hecho por deteriorar la vida de los españoles se mantenga otros cuatros años más en el poder. Viene a decirnos Navarro que lo ocurrido es un “golpe de Estado civil” en el que grupos financieros, económicos y mediáticos, más el  aparato político del PSOE, han imposibilitado un gobierno distinto, “vetando una alternativa progresista al gobierno más corrupto y reaccionario hoy existente en la UE-15”.

Mi posición en este momento histórico de España es que, visto la frustración de las expectativas de la población española por tener una salida digna de la crisis, vista la caída libre que partiendo desde lo alto de alternativas de izquierda, de centro izquierda, del gobierno transversal con las fuerzas reformistas, etc., se ha despeñado en este remake de una derecha anclada en las raíces del Régimen de la 2ª Restauración -y que no son sino las de las esencias mismas de  la España cañí-, hay que ver la botella medio llena y rezar aquello de “Virgencita que me quede como estoy”.

España funciona porque los monopolios bancarios, eléctricos, telefónicos, mediáticos, etc.; esos que han propiciado “el golpe de Estado civil” roban con la letra pequeña del Boletín Oficial del Estado y suman beneficios muchimillonarios en la cuenta de resultados; funciona porque entre ellos y la política están engrasadas las puertas giratorias que permiten dar las órdenes oportunas para que González se sienta engañado y despierte el gallinero dormido. Funciona  porque los partidos del turno están a lo que caiga de la mesa de los ricos –pobrecitos ellos, criaturitas, que si no es por la política no tienen donde caerse muertos-, e incluso se le permite alguna que otra mordida a hurtadillas para que no se solivianten demasiado.

¿Se imaginan lo que ocurriría si España no funcionara? ¿Les suena los nombres de Trump, Le Pen, Berlusconi o Farage? ¿Le ponen nombre a las avechuchas de mal agüero españolas en el caso de que la corrupción legal de los plutócratas y la ilegal de los políticos, amparadas bajo el manto de Rajoy, dejen de funcionar? Dan ganas de gritar: ¡Mariano, aguanta, por Dios!.

Para salir del chantaje Mariano hay que despertar del bucle melancólico que somete a las clases populares al estéril juego del turnismo político; hay que reclamar a quienes se presentan como alternativa algo más que palabrería hueca y protesta maleducada y grandilocuente, hay que reclamarles  ideas potentes y una hoja de ruta  bien definida para cambiar las cosas. Como tantas veces he escrito en este blog, yo veo solo una: un verdadero “golpe de estado civil”, republicano –cuya meta es bastante más seria que el cambio de un modelo de Estado- de las clases populares en su conjunto para reclamar el derecho a decidir en detrimento de estos “señores feudales” oligárquicos que, con sus puertas giratorias, hoy gobiernan nuestras vidas.

Postdata. Rufián es un botarate, un pobre hombre; como heredero de andaluces, sirve a sus amos de hoy porque “más cornás da el hambre!”, sin tener en cuenta que, logrado el fin de la independencia, los Tardá, Puigdemont, Pujol, Mas y compañía le recordarán su origen charnego y lo devolverán de vuelta a casa.

 

 

 

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