¿Hacia unas terceras elecciones?

Foto: Andrés David Aparicio Alonso

Por Francisco FLORES TRISTÁN

En el escrito anterior (26 J; el fracaso de la Izquierda) comentaba algunos factores que creo han podido influir en los resultados electorales. Pero los acontecimientos se aceleran vertiginosamente. Ahora el problema acuciante no es el pasado, es el futuro. ¿Qué va a pasar con el Gobierno ¿Qué posibilidades hay de abordar los cambios que muchos consideramos necesarios, si no imprescindibles para el futuro de este país?  Veamos las posibles alternativas.

A mi juicio han desaparecido las posibilidades de crear un Gobierno progresista alternativo al PP. Estas posibilidades ciertamente existían antes de la 2ª convocatoria electoral del 26 J aunque tuvieran que afrontar muchas dificultades.  Pero los 700.000 votos de más conseguidos por el PP y el millón cien mil perdidos por la Izquierda invalidan esta opción.  Estas pérdidas y ganancias hacen muy difícil de justificar ante el electorado un Gobierno alternativo al partido más votado. Es comprensible la desesperación de todos, entre los que me encuentro, los que hemos sufrido estos cuatro años de Gobierno del PP como un intolerable retroceso en los derechos sociales, en las libertades individuales y por el contrario un desaforado desarrollo de la corrupción. Pero la Democracia es como es y los resultados son los que son. No caigamos en el infantilismo de esos electores británicos que quieren ahora dar las vueltas al resultado del Brexit, proponiendo otro referéndum  o diversas interpretaciones más o menos rocambolescas del mismo. Al fin y al cabo, si muchos de ellos no se hubieran abstenido, el resultado hubiera sido distinto.  Igual podemos decir de las elecciones del 26 J: si muchos electores de izquierda no se hubieran abstenido el resultado hubiera sido muy distinto. Pero es que además, aunque se pudiera intentar  una solución alternativa, los números no dan para un Gobierno progresista o de cambio. UUPP y el PSOE suman 156 escaños, 5 menos que el 20 D y a 20 de la mayoría absoluta. Solo 2 opciones serían posibles matemáticamente para este Gobierno alternativo:

  1. Un Gobierno del PSOE, UUPP más los nacionalistas catalanes y vascos sumarían 178 escaños. Esta opción ya era inviable antes del 26 J por la imposibilidad del PSOE de aceptar la condición sine qua non impuesta por los nacionalistas catalanes de aceptar un referéndum de autodeterminación.
  2. Un Gobierno del PSOE, UUPP y Cs o del PSOE con el apoyo de los otros dos grupos. Es curioso que algunas personas que han abominado del pacto con Cs ahora defiendan esta opción. No es el caso de Antonio Gutiérrez que defiende esta opción en reciente artículo de El País. Pero me sigue pareciendo fuera de la realidad. Esta opción, que pudo ser viable antes del 26 J y que no lo fue en gran medida por el rechazo de Podemos, ahora me parece absolutamente imposible por varias razones. La primera es el mantenimiento del rechazo de UUPP por boca de Pablo Echenique que ha anunciado que si se les volviera a proponer un acuerdo con Cs volverían a rechazarlo. Algunos dirigentes de Podemos (Teresa Rodríguez, Irene Montero, el propio Pablo Iglesias) han mostrado su disposición a estudiar un posible apoyo a un Gobierno del PSOE pero me da la impresión que ello es más producto de intentar presentar una imagen dialogante que de un verdadero cambio de actitud pues vuekve a estar acompañadas de un rechazo a la colaboración con Ciudadanos (sic). Es decir… que seguimos en las mismas de antes del 26 J. Nada ha cambiado aunque se intente parecer lo contrario. Si no es con Cs no hay manera de construir una mayoría alternativa al PP.  La segunda razón por la que esta opción me parece inviable es que si antes de las últimas elecciones los barones del PSOE eran reacios a pactar con Podemos, ahora lo son mucho más por las tensiones creadas en el período anterior y por atribuir algunos (Susana Díaz dixit) la pérdida de votos del PSOE  a una cierta imagen de connivencia con Podemos. Pero en cualquier caso el factor que hace imposible un pacto de este tipo está en Cs. La sangría de votos en favor del PP debido al rechazo a la posibilidad del acceso de Podemos al Gobierno indica que un pacto así sería el suicidio político de Ciudadanos que correría el serio peligro de fuga masiva de votos en favor del PP por los mismos factores  pero aumentados que ya comentamos  que provocaron esa fuga en las elecciones del 26 J. Si Podemos rechaza a Ciudadanos el rechazo de estos últimos a Podemos no es menor. Nada hace indicar que estos vetos, mucho mayores que antes del 26 J, puedan ser superados.

Si descartamos la posibilidad de un Gobierno alternativo no queda más posibilidad que ir a unas terceras elecciones o bien un Gobierno encabezado por el PP.  Existen dos posibilidades de que esta última posibilidad se materialice:

  1. Un Gobierno con “los afines” o apoyado por estos. Esto es lo que sostienen algunos dirigentes del PSOE que sin embargo parecen andar un tanto cortos en Matemáticas. Porque ¿cuánto suman los afines al PP?  PP, Cs, PNV y Coalición canaria suman 175 escaños- Les faltaría uno para alcanzar la mayoría absoluta. Necesitarían forzosamente al menos 1 abstención del resto de la Cámara. Imposible alcanzarla en los nacionalistas catalanes, en otros momentos socios habituales, por razones obvias. Se ha especulado que esta abstención podría venir del diputado Quevedo, de Nueva Canarias, elegido en las listas del PSOE. De esta manera el PSOE saldría de la operación limpio de connivencia con el PP. Pero el diputado Quevedo, pasado el primer momento de sorpresa, se niega con toda lógica a tragarse ese marrón. Aparte que sería difícil entender que esto se pudiera hacer sin la autorización implícita del PSOE.  Pero es que hay otro problema aún mayor.  Algunos analistas parecen haber sumado a la ligera. ¿Es posible sumar a los nacionalistas vascos y a Ciudadanos en un mismo pacto? Yo creo que no. Cs ha anunciado reiteradamente que no estará en ningún pacto con nacionalistas.  Pero es que además Ciudadanos está en contra de los conciertos con Euskadi y Navarra. En cualquier hipotético pacto lógicamente lo primero que harían los nacionalistas vascos es asegurarse el mantenimiento de los conciertos, lo que chocaría con el programa de Ciudadanos.  Así que el PP difícilmente podría contar con la suma de Ciudadanos más los nacionalistas vascos.
  2. La única fórmula matemática que permitiría al PP gobernar parece inevitable que pase por la abstención o la gran coalición con el PSOE. O esto o ir a unas terceras elecciones.  .

Llegados a esta disyuntiva  ¿qué opciones quedan? Si no media algún milagro va a llegar un momento, tras un primer intento, que estoy convencido que se saldará con fracaso, del PP para formar Gobierno en el  que el PSOE  va a tener que optar por abstenerse o forzar una nueva repetición de elecciones. En función de cómo ha evolucionado el voto de las primeras a las segundas elecciones  mucho me temo que una nueva repetición electoral podría ser catastrófica para la Izquierda que sería presentada como la culpable de las mismas. El PP podría acercarse a la mayoría absoluta. Dejando al margen la posibilidad de la Gran coalición que no sería presentable después de lo ocurrido en los últimos cuatro años y del reiterado rechazo del PSOE durante las dos campañas electorales, el PSOE podría optar, como ha dicho Fernández Vara, por provocar la ausencia de algunos diputados del PSOE para permitir gobernar al PP. Sería, como la opción antes mencionada del diputado  de Nueva Canarias, una actitud vergonzante que dudo que ocultara la imagen de un partido socialista ayudando a su peor enemigo. Yo creo que si se llega a un callejón sin salida (sin otra salida que la repetición electoral) sería más honesto y coherente que el PSOE se abstuviera y explicara públicamente los motivos de esta abstención. Pero no se trata simplemente, como propone Felipe González, de “dejar gobernar” al PP. Se trata de vender cara esa abstención. En esa situación límite creo que el PSOE debería pedir a cambio una rectificación sustancial de la política del PP  Se podría partir del pacto suscrito en la anterior legislatura entre el PSOE y Cs: Medidas urgentes de apoyo a los más desfavorecidos, modificación de la legislación laboral, especialmente la referida a la eficacia de los Convenios, paralización del desarrollo de la LOMCE y negociación de un gran pacto por la Educación, fin de los recortes en Educación y Sanidad, derogación de la Ley mordaza y reforma del Poder judicial, medidas ejemplares contra la corrupción, reforma fiscal y compromiso para abordar la reforma constitucional y la financiación autonómica en la línea de encontrar una fórmula aceptable para Cataluña.

Se puede alegar que esto es imposible, que el PP no puede aceptar estos cambios. Pero hay que recordar que el PP sigue sin tener mayoría absoluta, que ya no va a poder gobernar con la impunidad con la que lo ha hecho hasta ahora. Le siguen faltando 39 escaños. Por otra parte se comentó en los medios de comunicación  cuando se suscribió el acuerdo entre el PSOE y Cs que el PP podría suscribir el 90% de ese acuerdo. Y la evolución de los acontecimientos en Europa podría facilitar ese cambio. La situación de crisis por la que atraviesa el proyecto europeo exige que los países del sur, Francia, Italia, Grecia, Portugal, España se pongan de acuerdo, independientemente del color de sus gobiernos, para exigir un cambio claro de la política europea orientado a fortalecer la inversión y la cohesión europea, en definitiva combatir el paro y ofrecer un proyecto ilusionante que oponer al aumento del nacionalismo y la xenofobia. El Gobierno del PP se puede favorecer de esta alianza con la que contaría con el respaldo de la oposición. La oposición que representan el PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos probablemente no está en condiciones de gobernar pero sí de imponer un giro a las políticas del PP que frene el proceso de deterioro vivido estos cuatro años últimos y devolver a la ciudadanía mayor confianza en la Democracia y las instituciones.