Vuelta a empezar con la investidura

Foto: Javier Micora

Por Francisco DURÁN LAGO

EL 26j ya es historia, pero lo que no es historia, todavía, es el resultado electoral salido de las urnas que deja, prácticamente,   el mismo panorama político en España que había después del 20D.

La correlación de fuerza en términos electorales, manifestado en votos y diputados, está  a favor por la mínima en el espacio de la derecha (Partido Popular), el centro derecha (Ciudadanos), con 169 diputados. Luego, el  centro izquierda PSOE,  Unidos Podemos, izquierda (156 diputados). La diferencia en diputados son 13.  En votos, 11.029.954 de votantes optaron por  el espacio de derecha, frente a 10.474.443 para el espacio de izquierda; la diferencia entre un espacio y otro es mínima, 555.511 votos a favor de los primeros.

Desde el comienzo de la democracia, o más precisamente, desde las primeras elecciones generales junio del 77, en España se viene dando prácticamente este mismo resultado electoral o parecido. El Centro Democrático de Adolfo Suarez, por el lado más moderado, y una  Alianza Popular de Fraga Iribarne más radical; enfrente, el PSOE de Felipe González que recoge más el espectro centro izquierda, y el PCE de Santiago Carrillo más a la izquierda.

En las elecciones generales del año 82, con la victoria aplastante del PSOE  la caída en picado del PCE, y seguidamente, la refundación de las derechas en el PP hizo posible la  desaparición del espacio político a cuatro   más arriba indicado. Se configuraron dos espacios políticos e ideológicos diferentes, (llamado bipartidismo), que durante un largo periodo de tiempo se fueron turnando en el gobierno, PP y PSOE. De nuevo vuelven a constituirse los mismos espacios del año 77,   como resultado de las elecciones del 20D: PP, CIUDADANOS, PSOE y PODEMOS.

Podremos dar todas las vueltas que sean necesarias al debate abierto en los partidos políticos y en la sociedad a la actual situación política, buscar las causas que han originado la pírrica victoria de uno, y la pequeña  perdida de los otros o el mayor  aumento de la abstención en una elecciones generales (32%),  pero se tendría que concluir el debate y analizar cuáles serán las opciones de mayorías que se abren paso para elegir en  la próxima investidura al Presidente y la mesa del Parlamento,  para seguidamente formar gobierno, teniendo en cuenta la correlación de fuerza descrita más arriba.

Si desde el 20D al 26J  (5 meses) observamos  las propuestas políticas planteadas  por  los principales partidos políticos para salir del impase en el que vive España, concluiremos que el partido ganador del 26J  en lugar de mejorar la situación la ha empeorado, ha mantenido su actitud autoritaria (con la excusa de estar en funciones)  ha  aumentado las desigualdades en la mayoría los ciudadanos   y también la  corrupción, que surge un día sí y otro también, adquiriendo además el compromiso con la UE de llevar acabo más recortes.

Nadie duda de que el PP ha ganado las elecciones, el miedo generado por el mismo en la campaña electoral, y la incertidumbre a la posibilidad de un cambio desconocido en una parte de la ciudadanía,  le ha facilitado el pírrico triunfo. Pero eso no habilita para gobernar al partido de la   corrupción y los recortes, si no consigue reunir una mayoría de diputados en el Parlamento, (que no le será muy fácil de conseguir) para ser investido, y mucho menos, para formar gobierno.

Las demás fuerzas políticas, las izquierdas y centro derecha (Ciudadanos), durante la corta legislatura han negociado la mesa y el presidente del Parlamento, han visibilizado, conjuntamente,  en varias ocasiones  que existen coincidencia votando propuestas  en temas tan importantes como la derogación de Ley de Seguridad Ciudadana y la de Educación. También votaron la Ley 25, de Común Podemos, de  contenido social muy importante, y otras propuestas parecidas del PSOE, se han esforzado por que rindiera cuenta Rajoy y sus ministros de su trabajo ante el Parlamento. Al mismo tiempo, han negociado, unos más que otros, con la voluntad de pactar un mínimo de acuerdos posibles para investir un presidente y formar gobierno, que además de haber hecho desaparecer al gobierno del PP, que no era poca cosa, el 26J no hubiera habido unas segundas elecciones generales.

El debate abierto en los partidos políticos y en la sociedad sobre el resultado de las elecciones del 26J empieza a clarificar lo ocurrido, en unos y otros partidos. Ahora de lo que se trata es de cómo afrontar después del debate  el reto de mantener a un gobierno con Rajoy a la cabeza o buscar puntos de encuentro una vez más entre las fuerzas políticas que reúnen 188 diputados, PSOE, UNIDOS PODEMOS Y CIUDADANOS que cierre el paso al PP y a sus  cerca de cinco años de gobierno.

Si esto no fuera posible porque se den varias líneas rojas insalvables, (nada es inamovible) la responsabilidad va a recaer sobre ellos, porque quien va a seguir padeciendo las consecuencias de la continuidad de la política de recortes del gobierno del PP, (pronto no habrá hucha de pensiones) no será el 20% de ciudadanos que se han hecho más ricos, sino el 80% de ciudadanos que  vienen sufriendo la crisis desde hace 7 largos años.

Esperar 4 años en la oposición pensando en ganar  las próximas elecciones para gobernar, pudiendo hacerlo ahora con un programa de mínimos cuando menos es temerario. Desde la oposición se pueden cambiar y hacer muchas cosas en el Parlamento, no cabe la menor duda, hacer propuestas y llegar a acuerdos con las demás fuerzas política interesadas en el cambio.

Igualmente, la movilización y participación de los movimientos sociales es fundamental y movilizar a la gente en la calle refuerza el trabajo de la oposición en el Parlamento.  Pero donde se puede cambiar las cosas con más rapidez y mejorar la vida del 80% de los ciudadanos  es desde el gobierno, y desde donde  se puede dar más participación a los ciudadanos  es ocupando todas las Instituciones democráticas del Estado.  Lo demás son palabras vacías  que hará que el malestar, pesimismo y  desilusión aumente en la ciudadanía.