El 26 J. Fracaso de la Izquierda

Foto: erwin brevis

Por Francisco FLORES TRISTÉN

Los resultados de la noche del 26 J han caído como un mazazo en las ilusiones de la Izquierda de poner fin a la etapa del PP en el Gobierno y también en  las de la mayoría de quienes aspiraban a regenerar la política española. El partido que ha generado más noticias de corrupción en los últimos meses, desde Madrid a Valencia pasando por Baleares y llegando a la misma sede de Génova, el partido que tiene algunos de sus ex dirigentes en la cárcel y sobre cuya dirección se ciernen importantes sombras sobre su complicidad  o encubrimiento en estas tramas de corrupción, el partido también que ha protagonizado una oleada de recortes sin precedentes en los servicios públicos  y en los derechos sociales en los últimos 4 años, ese partido no solo no disminuye su apoyo electoral sino que lo aumenta y alcanza 14 diputados más. El PP es el único partido que a pesar del ligero aumento de la abstención (desde el 73,2% de diciembre de 2015 al 73,2% del 27J) ha aumentado en votos y en escaños pasando de 123 a 137 y aumentando en  casi 700.000 votantes más. Eso significa que ningún votante del PP se ha abstenido el 26 J y que incluso ha recibido votos de otros partidos especialmente  de Cs que ha perdido casi 400.000 votos pero no sólo de este partido. Los otros 300.000 votos que recibe el PP por encima de sus resultados del 20 D tienen que venir de los demás partidos incluyendo algunos de Izquierdas  y muy probablemente de una parte de los abstencionistas del 20 D que han decidido votar en junio lo que abundaría en la idea de que la abstención ha sido fundamentalmente de izquierdas.

Por el contrario la izquierda en su conjunto pierde 1.168.688 votos, de los que  algo más de 100.000 corresponde al PSOE (105.985) y el resto (1.062.704) a Unidos Podemos. El batacazo mayor de estas elecciones se lo apunta Unidos Podemos que recibe más de un millón de votos menos que Podemos e IU por separado en diciembre.

¿Cómo es posible que se ha haya dado esta situación? Es que España es muy de Derechas… he oído a algunos… Es que aquí hay gente que vive bien y es insolidaria con la mayoría social que lo está pasando muy mal…  he oído a otros… Este país no tiene arreglo… (Esto último se viene oyendo desde Larra por lo menos). Creo que son reacciones viscerales, explicables en la noche electoral,  pero poco racionales. Como ocurre en general en los hechos sociales, las explicaciones suelen ser  multicausales, atribuibles a una variedad de factores entre los que creo que se pueden citar los siguientes:

  • El “efecto bumerán” de las encuestas. Aparte de ciertos partidos, las grandes derrotadas en estas elecciones han sido las empresas encuestadoras pero, al margen de que hayan podido cometer errores, lo que con toda seguridad ha ocurrido es que la misma publicación de las encuestas ha influido en un cambio de voto de muchos electores y en una decantación al final de la masas de indecisos a favor del partido popular sin contar con el voto vergonzante tanto del PP como del PSOE, especialmente del primero, lo que provoca que haya electores que no se atrevan a confesar a los encuestadores su intención de voto a ese partido. Todas las encuestas repetían machaconamente que se produciría el “sorpasso” de UUPP sobre el PSOE y algunas de ellas llegaron a situar a la formación morada muy cerca del PP. Si a eso unimos la polarización de la campaña entre UUPP y el PP, táctica buscada por ambos partidos, todo ello ha posibilitado que el PP tocara a rebato reclamando la concentración del voto de Derechas e incluso de Centro en el PP como única fórmula de impedir la llegada a la Moncloa de Pablo Iglesias y sus confluencias. Será raro el español o española que no haya recibido algún wasap advirtiéndole de la cantidad de calamidades que sobrevendrían si P. Iglesias llegaba al Gobierno. En las mesas donde votaban las clases acomodadas era sorprendente la cantidad de gente que adelantó su regreso de las playas para poder votar al PP. De ahí la enorme afluencia de electores en la última hora de votación; estoy convencido de que muchos de ellos, en otras circunstancias, se habrían quedado disfrutando de unas horas más de sol.
  • El “efecto Cameron”. Muchos de los argumentos del miedo a Podemos eran mentirosos, catastrofistas o directamente estúpidos, que parecieran hechos para asustar a niños de Primaria. Pero hay otros que tienen fundamentos más racionales. Hace unos meses en este mismo blog aludí a que se podía dar en España un “efecto Cameron”, es decir una situación parecida a lo ocurrido en las últimas elecciones británicas en las que Cameron cosechó un inesperado éxito atribuyéndose el éxito de la mejoría de la situación económica en el RU. No es solo que haya gente que vote al PP porque no le importe la situación de las clases populares, como defendía un amigo. Es que estoy convencido que hay sectores populares en los que ha calado la idea de que estamos al final del túnel y que la llegada de Podemos al poder podría poner en peligro la salida de la crisis. Se trata de sectores a los que la Izquierda no ha llegado a convencer de que se puede salir de la crisis con otras políticas distintas a las del PP. Y no es extraño que sea así porque a menudo las propuestas económicas tanto del PSOE como de UUPP se han planteado en términos vagos cuando no equívocos proponiendo una elevación muy fuerte del gasto sin cuantificar con claridad los ingresos de donde provendrían. Es muy posible que el resultado del referéndum británico, el Brexit, agudizara este temor y suscitara un deseo irreprimible de estabilidad económica que muchos asocian al PP. Lo ocurrido en Grecia ha hecho un daño sensible a las perspectivas de la Izquierda en España y en el resto de Europa. Y no se trata de entrar en la mayor o menor responsabilidad de Tsipras o Varoufakis. Se trata de que un Gobierno que empezó desafiando a los líderes de la UE ha acabado aplicando medidas tan duras o más que sus antecesores. Desde luego ese no es un buen precedente para UUPP y más si recordamos que en esta “confluencia” hay partidarios de salir del euro y que el propio Pablo Iglesias ha pasado de “rechazar la deuda” a “auditarla” y últimamente a “negociarla”. Estos vaivenes no contribuyen a aumentar la credibilidad y la confianza en la política económica de un partido.
  • Hay también factores atribuibles estrictamente a UUPP y al PSOE. En este último la fuga de votos ha sido más suave. Probablemente la mayor parte de estos votos, que se habrán ido a la abstención, son de descontentos con la dirección de Pedro Sánchez y de los que han cuestionado en concreto el acuerdo con Cs. No es descartable tampoco que haya habido fugas del pequeño sector partidario de “dejar gobernar” al PP. En relación al PSOE una novedad relevante es la pérdida de la hegemonía en Andalucía donde pierden la primera plaza en favor del PP. Parece claro que el discurso vacuo de Susana Díaz y su estrategia nacionalista no ha funcionado esta vez para evitar la fuga de votos. Esto la incapacita bastante para postularse como alternativa a Pedro Sánchez.
  • La mayor fuga de votos se ha producido en UUPP. Las mismas encuestas han señalado que IU no ha conservado la totalidad de sus votantes. Una parte importante de los mismos, descontentos con el desdibujamiento de la opción de IU dentro de la convergencia con Podemos, ha engrosado las filas de la abstención. Probablemente ha sido superior la fuga de votos de Podemos de los descontentos con el “enrojecimiento” que ha supuesto la coalición con IU. Sería, según la tesis de Errejón, el sector menos identificado con la Izquierda clásica que no se puede sentir cómodo con discursos como el de Cañamero diciendo (para defender al concejal condenado Andrés Bódalo) que el PSOE “se ha liado a tiros” o declaraciones como las de Garzón calificando de terroristas a los opositores de Venezuela. Pero independientemente de la confluencia con IU, antes de que se produjera la misma, ya había síntomas de fuga de votos de Podemos de electores descontentos con la actitud prepotente de Pablo Iglesias o que en cualquier caso considera que no ha habido por parte este dirigente un esfuerzo suficiente para llegar a un acuerdo con el PSOE que impidiera nuevas elecciones y pusiera fin al gobierno de Rajoy. Las declaraciones equívocas de Monedero sugiriendo un control de jueces y guardias civiles o de Iglesias y otros dirigentes sobre un hipotético control u “orientación” de los medios de comunicación no han ayudado tampoco a retener los votos de Podemos. Y lo mismo podemos decir de la idea de Podemos de convocar un referéndum también en Galicia y en Euskadi lo que, al decir de muchos, sería crear tres problemas donde hasta ahora solo hay uno.
  • Por último aunque no parece que sea un factor determinante y por otra parte opera también en otros partidos creo que hay que decir algo sobre la escasa “sanción social a la corrupción” en España. Una parte de la población parece asumir que la corrupción es algo que conlleva inevitablemente la Política, que “va en el paquete”. Esta actitud, que no es de toda la población pero sí de una parte importante de la misma, hunde sus raíces en la España del Antiguo Régimen y en la del s. XIX cuando el Estado era visto como algo ajeno a la sociedad. En consecuencia aquí la pillería de engañar al Estado, a la Hacienda nunca estuvo muy mal vista. Hemos visto aplaudir a los futbolistas o a las tonadilleras que han tenido problemas con Hacienda. Un famoso cantante y hoy presentador de TV lo ha resumido en una frase cuando se descubrió su presencia en los “papeles de Panamá”: “Pero bueno, si aquí todo el mundo ha intentado siempre engañar a Hacienda”. Trasladado al terreno político esto explica que la corrupción no haya sido especialmente castigada en las urnas. Ni lo fue en los años 90 con el PSOE ni lo ha sido ahora con el PP. Hay mucha gente que abomina de la corrupción… del vecino, y mira para otro lado cuando la corrupción es “de los míos”. Es una especie de cinismo social que me recuerda la escena de “Casablanca” cuando el capitán Reynaud cierra el local de Rick argumentando: “Qué escándalo. He descubierto que aquí se juega!… Y a continuación llega el croupier y le entrega un paquete comentándole: “Sus ganancias” capitán. “Muchas gracias”.

Esto puede quedar bien en una película pero es intolerable en la España del s. XXI. Creo que el PP acabará esta vez formando Gobierno pero sería imperdonable que quien le apoye no exija a cambio como mínimo la depuración de responsabilidades y el esclarecimiento de todos los casos de corrupción. Lo cual nos lleva a otro tema. ¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué mayorías se van a formar? Esto será objeto de otro comentario posterior. Por ahora me limitaría a desear que no haya unas terceras elecciones; al paso que vamos el PP podría llegar a la mayoría absoluta.

 

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