Póker tapado

Foto Diario Público

Por Javier ARISTU

  1. A pocas horas del final electoral escribo estas brevísimas reflexiones. Habrá tiempo de continuarlas. No voy a entrar en el análisis concreto de datos (generales, por comunidades, provincias, por segmentos de población, etc.); los que existen desde anoche son claros y ahora queda por desmenuzar los que también deben interesar a los políticos, los segregados de esas macromagnitudes que serán los que den más explicaciones de lo que ha pasado. Porque ha pasado algo bastante grueso, que además nadie vaticinó y que las encuestas previas no tuvieron en cuenta.
  2. Un buen análisis de lo que ha pasado tiene que ser condición necesaria e imprescindible para rectificar. Y todo análisis es cálculo frío y objetivo, por encima de emociones, sentimientos y pasiones. Sin embargo, vengo notando desde anoche en las redes sociales un apasionamiento post-electoral que no es conveniente si se quiere calibrar la densidad de la derrota: no se puede hablar de provincias levíticas para subestimar el voto del sur, no es lícito decir que siete millones de votantes (del PP) han gritado ¡Viva la corrupción!; no es justo afirmar que hay votos inteligentes y votos estúpidos… En democracia —y este sistema es democrático, es decir, una persona es un voto que vale igual que el de otra— solo se pueden leer los votos como expresiones legítimas de la voluntad de la gente. Una parte de esa sedicente izquierda sigue pensando en clave de minorías elegidas y elitistas. No sé en qué se basan.
  3. La nube, las redes sociales de internet han devorado los clásicos instrumentos analíticos de una izquierda inteligente. No se va a ganar esta batalla larga y muy dura con twits y con mensajes adaptados al resultado de la última encuesta. Hay que reconstruir un discurso social clarividente, duradero y a medio y largo plazo; no se trata de vender frutas del día sino proyectos ambiciosos que exigen trabajo sostenido.
  4. La derecha española no tiene nada de torpe ni de estúpida. Ha jugado en una carrera de fondo y la ha ganado. Otros se han desfondado en el primer sprint. Un amigo me comentaba el otro día la película El rey del juego, con Steve McQueen y Edward G. Robinson. Efectivamente, todo ha parecido como si uno de los jugadores estuviera ganando la partida y todo el juego…cuando al final el full de ases lo tenía quien la ganó de verdad. ¿Es una derecha corrupta? Sin duda. Pero es una derecha que responde bien a intereses difusos pero concretos de amplias capas sociales. Es decir, que al PP no le votan solo los ricos. Y mientras nuestros progresistas e izquierdistas no sean capaces de entender el porqué de este hecho seguiremos oyendo homilías y discursos retóricos pero sin política práctica. Modestamente, he hablado sobre todo esto en Pasos a la Izquierda hace pocas semanas [ver artículo]
  5. ¿Aprenderán las lecciones PSOE y Unidos Podemos? ¿Serán capaces ambas formaciones de iniciar una verdadera etapa de redimensionamiento de sus propuestas esenciales? Me temo que, lamentablemente, van a entrar en la más conocida crónica que toda fuerza progresista ha protagonizado en este país: batallas intestinas sin ninguna traducción positiva hacia la gente. Ojalá que no. Esas fuerzas disponen de un muy buen capital con sus 156 diputados. Si los ponen a trabajar de verdad, haciendo política de la buena y no simples discursos para los medios, se podrá condicionar bastante la política que previsiblemente el PP va a proseguir. Pero, de momento, el PP no tiene mayoría de gobierno, la tiene que construir. Y le va a costar.
  6. Europa, Europa. Abandonada en la campaña electoral, despreciada como asunto de política interna, ignorada en la agenda de los partidos, Europa está, hoy más que nunca, presente en nuestro futuro inmediato. El Brexit ha despertado a los que estaban dormidos profundamente. ¿Quién va a proponer ahora desde la izquierda abandonar Europa? ¿Quién tendrá que asumir que se trata, ahora más que nunca, de construir (no destruir) un verdadero proyecto para una nueva Europa? ¿O apostamos a que los otros brexit terminen…con nosotros mismos?