Súslov

29 Marzo 1966, Leonid I. Brezhnev (C), Alexei Kosygin (D) y Mikhail Suslov (I), - Image by © Bettmann/CORBIS

Por Javier ARISTU

Leo la prensa de estos días y un entrañable amigo y compañero de luchas me trae a la memoria, maldita memoria, el nombre de Súslov.

Mijaíl Andréyevich Súslov, uno de los nombres más conocidos de los dirigentes del partido comunista de la entonces Unión Soviética. En la dirección de ese partido desde finales de la 2ª Guerra mundial, fue escalando puesto tras puesto, apoyando a unos y combatiendo a otros rivales, hasta alcanzar el máximo de prestigio y de autoridad a partir del golpe interno que expulsó a Jrushov del poder (1964) y colocó a Breznev al frente de la URSS. Súslov era en aquellos años el responsable de la ideología del comunismo, el guardián de la ortodoxia, el fiel garante del dominio soviético en todo lo que fuera ideología comunista. Su poder, a través del control de esa ortodoxia se hizo extensivo al resto de partidos comunistas europeos. Citar a Súslov era citar al Sumo sacerdote de la Doctrina.

Los comunistas españoles se fueron distanciando poco a poco de aquella ortodoxia. Especialmente a partir de 1968, cuando la invasión de Checoslovaquia por las tropas soviéticas, invasión defendida y apoyada con ardor por Súslov. Desde aquel inolvidable verano del 68 cuando se visitaba Moscú en viaje de intercambio político, nos dicen algunas memorias de antiguos dirigentes españoles, el encuentro con Súslov era obligado. Como obligada era recibir su mirada fría, de hielo, que no hacía sino recubrir la distancia ideológica y estratégica que ya entonces había entre ambos partidos. Súslov fue el dirigente soviético que más atacó la política del comunismo español de principio de los años 70, la persona que seguramente más actuó para hacerla fracasar. Entonces ya se había producido una quiebra importante en el área comunista de la Europa occidental; los partidos italiano, español, en cierta medida el francés, y otros se distanciaron claramente de la política de Breznev y comenzaron a elaborar una estrategia diversa y opuesta a la soviética. Luego se vino en llamar eurocomunista. Fue hace ya más de cuarenta años.

Hoy no existe la Unión Soviética; el eurocomunismo desapareció. Una oleada ha barrido ese trozo de la historia. Muerto en 1982, permanece, sin embargo, la tumba de Súslov en la muralla del Kremlin, enterrado al lado de Stalin.

Leo la prensa de estos días, me fijo en las batallas preelectorales, visualizo a los candidatos que se presentan como futuros representantes del pueblo y pienso que Súslov ha renacido. ¿Fantasmas del pasado asaltan mis recuerdos o estamos ante su reencarnación como zombis?.

 

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