Soñar no cuesta dinero

Por Francisco DURÁN LAGO

Soñar no cuesta dinero, así que me acuesto todas las noches, desde el 20D, ilusionado, contento de que por fin la derecha ya no gobierna España, que se ha terminado la gran pesadilla de los recortes, de la degradación de la democracia, que la reforma laboral ha desaparecido, que la sanidad y los medicamentos que pagan los jubilados junto con la educación y las pensiones son algo del pasado, que los que quieren trabajar van encontrando un puesto de trabajo con salarios dignos, es decir, para finalizar mi sueño, que vamos de nuevo a vivir en un país donde la ciudadanía recobra su sonrisa dejando atrás el autoritarismo, el rodillo de la mayoría absoluta de esta derecha dirigida por un gran servidor de los poderes más reaccionarios de España, Mariano Rajoy, y que las fuerzas de izquierdas, y del centro habían formado gobierno.

Ya bien despierto veo que no, y me pongo a pensar en la situación política de los últimos 37 años de historia de España. Los cambios desarrollados en general han sido notables. La vida de los españoles en 2016, (pese a la crisis) nada tiene que ver con el paso de la dictadura a la democracia. La Transición fue uno de los hechos más relevantes de la historia de España, en ella se conjugaron grandes movilizaciones de masas de trabajadores, de universitarios y enseñantes, de la ciudadanía en las grandes ciudades, y de dura negociaciones política que finalmente se convirtieron en grandes conquistas.

Las nuevas generaciones de políticos que han nacido y se han desarrollado en la democracia deberían estudiar bien y sacar conclusiones claras de este periodo histórico, y saber que los abuelos de hoy fueron los jóvenes protagonistas de aquel periodo ya histórico, mucho más complicado y duro que el que vivimos en la actualidad. Además, como jóvenes no vivieron ni practicaron la democracia. Los de ahora sí, la llevan viviéndo 37 años, de la que han obtenido mucha más facilidades para su desarrollo personal, y todo gracia al sacrificio de muchos de sus abuelos, que tuvieron que sacrificar no solo gran parte su vida sino también, parte de sus planteamientos políticos, para dejarles a los actuales un escenario político totalmente distinto al que ellos vivieron en la dictadura.

Las nuevas generaciones de políticos van olvidándosepoco a apoco de esa singular parte de la   historia de España, tan cercana todavía para muchos españoles y tan lejana para otros jóvenes dirigentes políticos de la actualidad, que quieren, y deben, dirigir los nuevos destinos de la vida política española. Algunos, queriendo romper con todo, sin tener en cuenta que para eso se necesita una fuerte correlación de fuerzas que hoy no existe.

Recordemos que en estos 37 años pasados desde la Transición no todo ha sido un camino de rosas ni todo funcionó de forma lineal sino que fueron años de grandes dificultades, unas veces se avanzaba mucho más de prisay otras más lentamente. Sin embargo, hay que destacar por encima de todo un Estado de Bienestar (aunque delgado), y el logro de la Libertad y el restablecimiento de la Democracia consagrada en la Constitución de 1978, que fue votada por el 87% de los ciudadanos españoles, y que en estos últimos cuatro últimos años de la vida política española, la derecha del PP, con sus política de recortes de derechos políticos y sociales, ha ido disipando.

Desde el final de la dictadura a la actualidad se pueden destacar dos periodos de enorme dificultad política: uno, el periodo del paso de la dictadura a la democracia, donde lo primero para las fuerzas políticas y sindicales en ese periodo fue recobrar las libertades y establecer la democracia así como un mejor el bienestar de los españoles; dos, el 20D del 2015 a partir del cual se trata recomponer todos los destrozos cometidos por la derecha de Rajoy en este periodo de democracia.

El paso de la dictadura a la democracia fueron años muy importantes de la vida política española, las fuerzas políticas de la oposición desarrollaron una intensa tarea de negociaciones, nada fácil, para ponerse de acuerdo si ruptura total o ruptura pactada, teniendo en cuenta las grandes diferencias política que existían entre ellas mismas. Una vez alcanzados los acuerdos y crear un organismo unitario, (ejemplo que debían tomar los partidos del 20D)  negociar con los que desde dentro del régimen, que también deseaban una salida de la dictadura pero que no estaban dispuestos a que los acontecimientos se los llevaran a ellos por delante.

Las experiencias de ayer deberían ser tenidas en cuentas en todo su desarrollo para situarnos en 2016, si bien los actuales momentos son diferentes. Los actores de hoy han recibido una herencia con todo lo positivo y también lo negativo del pasado, y deben poner a prueba su capacidad, talento, tolerancia, sin cerrar ninguna puerta a la negociación, poniendo en primer lugar los intereses de los ciudadanos por encima de los de su partido, avanzando hacia adelante sin líneas rojas, que generalmente se convierten en muros infranqueables que solo perjudican a los damnificados de estos cuatro años, que son mayoría. Lo contrario sería favorecer a los mismos de siempre y volver cerrar el camino a una sociedad de más libertad y democracia para todos.

El 20D los votos han dejado una situación política complicada al repartir sus preferencias entre los partidos más veteranos y los nuevos partidos recién creados. Ahora bien, una cosa esta bastante clara, los españoles han preferido, mayoritariamente, dar su voto a la izquierdas, aunque, fragmentadas, divididas y enfrentadas.

En este periodo histórico abierto el 20D, la negociación entre los partidos se puede llevar a cabo entre los que reúnen más coincidencias programáticas que son las izquierdas e, incluso, puede haber margen en algunas de las parte del programa del nuevo y viejo centro derecha. El enfrentamiento entre las fuerzas de izquierdas no tiene ningún sentido racional, y menos en estos momentos, ya que fortalece a la derecha del PP, perjudicando, enormemente, a la mayoría de la ciudadanía que desea y ha votado cambios.

Anuncios