Uvas de la ira

Por Javier ARISTU

No quiero acabar el año 2015 sin mi apunte final. No me sentiría cómodo si, opinando todo el mundo sobre las últimas elecciones y las posibilidades de gobierno —o de no gobierno— abiertas tras las mismas, yo me fuera a la cama el día 31 sin decir mi palabrita. Así que antes de que den las uvas ahí van mis cuitas y reflexiones para este nuevo año repleto de novedades y sorpresas.

  1. La posibilidad de un gobierno progresista alternativo al de la derecha depende de una señora llamada Susana Díaz, conocida por sus profundas lealtades a sí misma; y las posibilidades de que Artur Mas siga de Presidente de honor en Cataluña depende de unas asambleas de base de la CUP. Por tanto, las cosas están más o menos al nivel de cero patatero. La política, definitivamente, hace mutis por el foro, y seguimos asistiendo a un baile de disfraces donde las palabras disfrazan las mentiras de los mensajes.
  2. Rajoy, el gran perdedor de estas elecciones, sigue apostando por confeccionar un gobierno que, además, puede tener visos de realidad si Ciudadanos y el PSOE le dejan. ¿Posibilidades ahora mismo de esta combinación?: cincuenta por ciento. Increíble pero cierto que el partido que más ha perdido en las últimas elecciones es el que tiene posibilidades de dirigir el próximo gobierno visualizadas las ausencias socialistas y las escapadas podemitas.
  3. Las fuerzas representativas de ese conglomerado llamado izquierda —que nadie quiere así nombrarlo— andan tirándose los trastos. El partido dirigido por Pedro Sánchez marca la gran línea roja de la unidad de España (¡Santiago y cierra España!) y la fuerza liderada por Pablo Iglesias opone su roja línea de un referéndum en Cataluña al que no se le pone ni nombre ni apellido. Mientras, los problemas de la sociedad española en su conjunto (trabajadores, jóvenes, parados, precarios, jubilados, etc.) dependen de que esas dos fuerzas se decidan a hablar de las cosas de la tierra dejando las del cielo para los momentos del café. ¿Dónde está la realidad y dónde la ilusión?
  4. En vez del discurso del acercamiento, del encuentro, de los terrenos de proximidad, se está cultivando el del extrañamiento, el alejamiento y el enfrentamiento. Tras PSOE, Podemos e IU (además de otras candidaturas) hay un conglomerado de más de 11 millones y medio de personas, una mayoría electoral, que quiere cambios y acciones para modificar el actual estatus. Hasta ahora, el cuerpo y mente político surgidos de estas elecciones no están respondiendo a esa demanda. Trágico.
  5. Todo parece estar verde, muy verde, para aplicar los discursos a la realidad política. Y, sin embargo, las cosas muestran estar maduras para poder expulsar a la derecha de las instancias del poder político, y de sus aledaños, cosa que no será posible porque tanto Susana Díaz como Pablo Iglesias han decidido que están más cómodos así, lanzando discursos propagandísticos que tejiendo una malla de complicidades y acuerdos entre los ciudadanos progresistas, a fin de conseguir un acuerdo, mínimo pero acuerdo, entre aquellos que quieren desalojar a la derecha del poder.
  6. A muchos nos entra un cierto temblor en las piernas cuando atisbamos la posibilidad de un gobierno donde estén juntos —o separados pero sentados a la misma mesa— personas del PSOE y de Podemos, y de IU, con la anuencia observante de otras fuerzas nacionalistas o de centro, capaces de defender un programa de mínimos que devuelvan el respeto a la mayoría social de este país, tan castigado en estos últimos años. Es muy difícil, al parecer, por lo que estamos observando y por las declaraciones de los dirigentes políticos de esas sedicentes izquierdas, conseguir ese gobierno. Pero es la única posibilidad de conservar algo de autoestima tras los resultados del 20D. Creo que hasta la autoestima me van a quitar.
  7. Que no se les atraganten las uvas. Vienen curvas y, posiblemente, nuevas elecciones.