¡Vaya lío!

Foto Jose Luis Cernadas Iglesias

Por Francisco FLORES TRISTÁN

¡Vaya lío! –que diría Rajoy-. Las elecciones del pasado domingo dejan un panorama realmente complicado de cara a formar un nuevo Gobierno. Ya lo avanzaban las encuestas, “los españoles quieren pactos” o “no quieren mayorías absolutas” o “quieren acabar con el bipartidismo”. Vaya por delante que no creo en ninguna de las anteriores afirmaciones. Por el contrario yo creo que los españoles siguen queriendo mayorías absolutas (cada uno, la del Partido que ha votado). Lo que pasa es que las opiniones están más divididas y no hay más solución ante un panorama tan dividido que pactar y negociar. Sin embargo la cultura del pacto en España no es muy popular. En España la palabra “pacto” o “negociación” suele identificarse con “pasteleo”, “chalaneo”, “compadreo” “componenda” (en la acepción de chapuza o mal arreglo)… Por el contrario aquí siempre hemos sido de “sostenella y no enmendalla” (que ya aparece incluso en el poema del Cid) de sostener a toda costa (al menos en teoría) “los principios” contra viento y marea. En nuestra Historia abundan más “Numancias”, “Saguntos”, “Zaragozas” y “Geronas” que “abrazos de Vergara”.

Pero en fin, vayamos al grano. ¿Qué puede ocurrir tras las elecciones? Creo que se dibujan básicamente tres posibles escenarios. Dejo al margen por imposible la posibilidad de un Gobierno del PP no apoyado por el PSOE. Matemáticamente tal cosa es imposible. Aún en el caso hipotético de que el PP consiguiera el apoyo de Cs, del PNV y de CC sumarían 170 escaños, insuficientes frente a los 180 de los demás grupos. Necesitarían sumar a Esquerra, Demócratas por la libertad (Ex Convergencia) o Bildu para conseguir más síes que noes, lo cual me parece impensable hoy día. El primero de los tres escenarios sería un pacto del PSOE más Podemos y U.P. al que necesariamente habría que sumar como mínimo el voto favorable de un grupo nacionalista y la abstención del resto. Creo que ésta es la opción menos probable aunque creo que sería la deseable desde una perspectiva de izquierdas y de superación de estos cuatro años de gobierno de la Derecha. El problema principal entiendo que no serían los nacionalistas, que acabarían sumándose si hubiera acuerdo entre los actores principales, el PSOE y Podemos. El obstáculo principal vendría de estas dos fuerzas políticas. Aparentemente no tendría que haber grandes obstáculos porque ya gobiernan juntas Comunidades como Valencia o Aragón, o gobiernan unos con el apoyo de otros en Comunidades como Castilla-La Mancha o Extremadura o ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla o Cádiz. Pero los mensajes lanzamos por Podemos desde la noche electoral sugieren que su objetivo es más deteriorar al PSOE, en la perspectiva de nuevas elecciones en dos meses, que contribuir a un Gobierno de coalición o apoyado por ambas fuerzas. “No es el momento de hablar de investidura” dijo esa noche Iglesias (¿no es el momento de hablar de investidura después de unas elecciones? Si no hay investidura, no hay Gobierno y se vuelve a votar; que alguien me explique este aserto). La peregrina idea (al menos así me parece a mí) de Errejón sugiriendo un Presidente independiente (Baltasar Garzón?) va en la misma dirección. Iglesias se limitó a trazar 5 “líneas rojas” que luego comentaremos. ¡Cualquiera diría que Podemos había ganado las elecciones casi con mayoría absoluta en vez de ser la tercera fuerza con 69 diputados! Pero es que en el PSOE ocurre tres cuartos de lo mismo. Desde la noche electoral, la jaula de grillos en que se ha convertido ese partido no ha dejado de entonar un griterío disonante. “Nada de pastiches” decía García Page refiriéndose a un posible pacto con Podemos y olvidando que él es Presidente de su Comunidad gracias a un pastiche semejante. Nada de aventurerismos claman Fernández Varas y nuestra inefable Susana Díaz. Hubo un tiempo, cuando existía un responsable de Organización que mantenía un control férreo sobre la misma con el lema de “el que se mueva no sale en la foto”, en el que estas cosas se habrían dicho en privado para no comprometer al Secretario general. Este control férreo es lo que suelen aplicar por el contrario estos “barones” regionales en sus respectivos territorios. ¡A ver quien se mueve en Andalucía sin la autorización de doña Susana! En el hipotético caso que Pedro Sánchez quisiera llegar a algún tipo de acuerdo con Podemos lo tendría crudo con sus barones.

Sin embargo yo creo que existen posibilidades para el entendimiento. De las 5 líneas rojas trazadas por Podemos es bastante factible el entendimiento en tres de ellas y en las otras dos es posible como mínimo explorar una solución intermedia. El blindaje de los derechos sociales en la Constitución es algo compartido por ambas fuerzas aunque modestamente opino que no deja de ser un brindis al sol. Los derechos sociales se van a mantener en la medida en que haya posibilidades económicas y voluntad política, más que porque figuren en la Carta Magna que corre el riesgo de convertirse en un Vademécum o de no cumplirse generando más frustración. En la segunda línea roja, la de las “puertas giratorias”, debería ser fácil llegar a acuerdos por mucho que moleste a Felipe González o a algún otro preboste socialista. Y lo mismo podemos decir de la reforma electoral aunque habría que ponerse de acuerdo en qué tipo de reforma electoral se hace. El problema estaría en las otras dos líneas rojas, en una en especial. La idea de una revocación del Gobierno a mitad del mandato si no cumple sus promesas está inspirada en la Constitución bolivariana de Venezuela que no parece que sea un modelo de excelencia democrática exportable a otros países. Allí es posible, si se reúnen una gran cantidad de requisitos, revocar al Presidente a mitad del mandato. Pero en España tenemos una democracia parlamentaria, no presidencialista. En España no es el electorado el que elige al Gobierno sino el Parlamento. La revocación tendría que ser del Parlamento, es decir convocar nuevas elecciones. Pero el nudo gordiano es no obstante el derecho de autodeterminación para Cataluña y (según el último programa de Podemos; esto no estaba, como tantas otras cosas, en el programa anterior) para el resto de Comunidades. Esto es inaceptable para el PSOE, para el PP y para Cs. Teniendo en cuenta que esto pasaría por reformar la Constitución para lo que sería necesario el concurso de estos partidos, el asunto se convierte en prácticamente imposible. Además, como se ha dicho hasta la saciedad esto no lo admite prácticamente ningún Estado, por supuesto ni los EEUU ni ningún Estado federal. Pero también es verdad que hay que dar alguna salida cuando reiteradamente la mayoría de grupos políticos y la inmensa mayoría del electorado de un territorio pide pronunciarse. Yo vuelvo a sacar a colación la propuesta hecha al principio de esta disputa por Rubio Llorente: una consulta no vinculante jurídicamente (aunque evidentemente sí moralmente) en la que los partidos, o parte de ellos, se comprometerían a abordar una reforma constitucional en tal sentido si la población catalana mayoritariamente expresara su deseo de separarse (yo añadiría que con una mayoría suficiente como lo expresaba el TS de Canadá o de un 55% como en el caso de Montenegro amparado por la ONU). Soy consciente de las extraordinarias dificultades de esta fórmula pero también estoy seguro de que una fórmula así sería ampliamente aceptada por la opinión pública de toda España y también estoy seguro que si Sánchez y Podemos fueran capaces de sacar esta consulta adelante, a pesar de los barones, la respuesta del pueblo catalán sería un claro no a la separación y que esto reforzaría claramente al Gobierno que la convocara y acallaría las protestas de los barones socialistas e incluso de Ciudadanos y del PP.

El segundo escenario, que me parece más probable pero no más deseable es el de la “gran coalición” (PP + PSOE), bastante improbable o, sobre todo un Gobierno PP apoyado o posibilitado por la abstención del PSOE. Aparentemente es también un escenario imposible. ¿Cómo va a aceptar el PSOE como Presidente a quien se acaba de calificar de “indecente”? … Pero bueno… esto podría tener arreglo si D. Mariano resigna el poder en Dña. Soraya Sáenz de Santamaría (lo que algunos han denominado “operación menina”). Esto resulta muy difícil en un partido con una estructura tan jerárquica y vertical como el PP, pero no es imposible teniendo en cuenta los enemigos que Rajoy tiene en sus filas y el último claro intento de moverle la silla por parte de su antecesor en el cargo. Bien… pero aún así, la cosa no deja de ser peliaguda. Desde luego Podemos se frotaría las manos con una situación así. Sería la confirmación de sus tesis de que el bipartidismo responde a un reparto pactado del poder y de que el enfrentamiento entre ambos no responde más que a una hipócrita teatralización de una diferencia inexistente. No es difícil imaginarse la campaña que se desataría: ¿Lo veis? … si son iguales!! … la misma podredumbre e indecencia… Mucho tendría que ceder el PP, y no precisamente en cargos sino en programas (paralización de la Ley Wert, derogación de la Ley mordaza y de la última reforma del Poder judicial, nuevo Estatuto de RTVE, cambios como mínimo parciales de la legislación laboral, compromiso de reforma constitucional…) para que el PSOE pudiera aceptar una solución así. Y todavía quedaría sin resolver el problema catalán que mientras tanto se ha podido ir enconando aún más. Pero cabe la posibilidad de que los barones acaben imponiendo una solución así siempre que hubiera cesiones claras por parte del PP cosa harto difícil. Sin embargo esto podría producir un desgaste que podría hacer del PSOE un partido de segundo orden en la Izquierda. Sería el anhelado sorpasso de Anguita. España está más cerca de Grecia que de Alemania.

Visto todo lo cual auguro que el escenario más probable es volver a convocar elecciones en la primavera. En principio, con los datos de hoy mismo, los partidos más beneficiados de esta opción serían Podemos y el PP y los perjudicados, Cs, el PSOE y UP-IU. Las razones parecen claras. UP se integraría en Podemos, a la vista de los resultados del 20 D o, si no lo hace, la gran mayoría de sus electores se inclinaría por Podemos por aquello del “voto útil”. A UP-IU le ocurriría lo que a UPyD. Con estos votos añadidos y algunos más que Podemos pudiera rebañar del PSOE por la ola ascendente, se produciría el sorpasso. Y en la Derecha gran parte del electorado perdido por el PP en favor de Cs volvería a su nicho natural ante el temor de “que vienen los rojos” y aplicando el viejo dicho de “más vale lo malo conocido…” No me caben mucha dudas que la estrategia de Podemos va en esa dirección. Sin embargo, lo que quizá no han pensado algunos es que podríamos encontrarnos después de esas segundas elecciones con un escenario bastante parecido al actual. El PP y Podemos podrían ser más fuertes y el PSOE y Cs más débiles pero muy probablemente las dificultades para que alguien pudiera formar gobierno serían las mismas que hoy día e incluso pueden empeorar. ¿Cómo se resolvería el entuerto entonces? Además los resultados van a depender mucho de lo que haga cada fuerza política en estos dos o tres meses hasta las próximas elecciones. A pesar de lo que dije al principio al electorado no le va a gustar nada acudir otra vez a las urnas porque “los políticos” no son capaces de resolver el problema! Estoy convencido de que los ciudadanos van a castigar más a quien aparezca como más intransigente, como más culpable de una segunda convocatoria. Lo veremos dentro de unos meses.