«Nos queremos vivas con dignidad»

Foto: Alberto C. Vázquez

(El Día Internacional de Denuncia de las Violencias contra las Mujeres bajo las luces y las energías del 7 de noviembre)

Por Lucía MÁRQUEZ

Bajo el lema «NOS QUEREMOS VIVAS» los movimientos feministas de toda España denunciaremos un nuevo 25 de noviembre la VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES. Sin embargo, este año este Día Internacional no puede ser como los anteriores, el hito que ha significado la Manifestación del 7 de noviembre de 2015 ha cambiado todo. Por ello les invito a reflexionar este 25 de noviembre sobre lo que hemos logrado, aunque el terror repetido y el bélico,  ahogue la voz nuestro dolor, nuestra denuncia y la alegría que mostramos ese día.

El 7 de noviembre en Madrid medio millón de personas rompimos el ruido que producen constantemente los macabros marcadores que indican cómo se incrementa constantemente el número de mujeres muertas como consecuencia de la cultura patriarcal que nos domina. Ese incesante aumento no es todo, se debe ver como el momento más grave de una lógica que se inicia en los innumerables casos de «micromachismos», que no entran en las estadísticas, y que se suceden constantemente,  como en este mismo momento. Convivimos con una violencia silenciosa, silenciada, aceptada y disculpada.

La Violencia se abona en esas acciones de desprecio, en esas tutelas paternalistas, en esas carantoñas sin gracia, etc. Nos educan, nos hacen mujeres desde la más tierna infancia.  Cuando hablamos de VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES no sólo nos referimos a Asesinatos, sino que hacemos referencia también a un continuo de relaciones de dominación que nos someten a las mujeres a el orden patriarcal.

Cuando una mujer nace no sólo llega a este mundo con unos órganos sexuales o una combinación de cromosomas concreta. Las niñas llegamos a la sociedad con un conjunto de derechos y obligaciones, entre las que se encuentran «guardar una serie de obligaciones con respecto a nuestras futuras parejas»: ser atractivas, pero con decoro en público. Ser laboriosas, pero saber que nuestro lugar natural es el domicilio en caso de tener que elegir entre que trabaje él o tú en la calle. Ser cuidadoras de los mayores y buenas criadoras de la descendencia que vive bajo el amparo de los dos. Saber que el hombre que nos ha tocado (como en una feria) siempre conoce lo que nos interesa, él, el macho protector, sabe cómo prever amenazas y cuál es comportamiento que debemos guardar.

Este es un orden natural consagrado desde el origen de los mitos. Todas y todos recordamos como en el Génesis macho y hembra fuimos creados a imagen de Dios en un primer momento (1:26). Aunque rápidamente el mismo Dios decidió modelar al hombre, al macho (2:7) y le dio el aliento de vida. Lo colocó a él en el jardín del Eden (2:19) como señor de la tierra y de sus seres vivos. Y del macho, llamado Adán, Dios tomó una costilla y creo a la mujer (2:22),  rápidamente el hombre, macho, Adán la reconoció:

«Esto sí que es ya hueso de mis huesos y carne de mi carne.

Esta se llamará varona, porque del varón ha sido tomada.» (2:23)

Esta narración se hereda desde el momento del nacimiento: “el hombre y su mujer” (2:25)

Es hora de traer al consciente estas monsergas. Es el momento de repensarnos, de empoderarnos con nuestras propias experiencias.

NOS QUEREMOS CON VIDA, SÍ, CON VIDA DIGNA. Y para ello debemos tomar conciencia de las fuerzas que se coordinaron en una jornada de denuncia y reivindicación del 7 de noviembre. De ese día no podemos perder nada. El eco de esa jornada de alegría debe motivarnos a canalizar y desarrollar todas las potencialidades emancipadoras que se liberaron en esa dinámica colectiva sin precedentes. Indignación y alegría.

En cualquier calendario político constará el «7 de noviembre» de 2015, como la fecha en la cual los movimientos feministas y otros colectivos españoles hemos sido capaces de situar la «violencia contra las mujeres», la «violencia patriarcal», la «violencia asesina machista», las «microviolencias», como un problema que no podemos eludir con simples mensajes de condolencia o disculpando su trascendencia.

El «7 de noviembre» ha tenido diferentes significados. En primer lugar ha permitido ubicar en su lugar categorías tales como: “Violencia de Genero”, un concepto científico que diluye muchos de los aspectos más sangrantes de estas agresiones continuadas contra las mujeres. O la categoría: “Violencia Domestica”, la cual esconde en el ámbito de lo privado estas relaciones criminales de dominio, ocultando la responsabilidad social y la capacidad colectiva para superarlas.

A pesar de que nuestras voces rápidamente han sido silenciadas en los medios de comunicación y las redes sociales por el contador asesinatos de mujeres por la violencia de hombres que se sienten sus amos, por la interminable campaña electoral en la que estamos sumidas, y por los atentados en Beirut y en París.  Es el momento de dotar de continuidad a esta acción de denuncia colectiva. Convertirnos en una organización capaz de comprometer, fiscalizar y auditar la actividad de los gobiernos de las instituciones públicas. Nuestra fuerza debe transformar sus declaraciones de compromiso con nuestras acciones, en partidas presupuestarias que realmente se comprometan en la dignidad de las mujeres que sufren los peores efectos de esta violencia y en la erradicación de las bases culturales, sociales y políticas, mediante programas que garanticen la transparencia y la participación democrática. De nada sirven grandes programas que si servicios como el SAVA en Andalucía, se realizan por empresas que tienen la precariedad laboral como referente y la ocultación de la información sobre la gestión de sus servicios como marchamo.

En primer lugar, una «PLATAFORMA 7 DE NOVIEMBRE» podría transformar aquellas fuerzas en un documento de medidas programáticas, para comprometer a los partidos que concurren a las elecciones del 20 de diciembre. En ningún caso se debe tratar de un documento de mínimos que todos puedan o estén dispuestos a firmar, un documento adaptado a ellos. Ha de ser un documento de carácter programático posible que convierta la superación de la violencia patriarcal sobre las mujeres en una responsabilidad común en una verdadera urgencia global. Un documento programático ante el cual se expresen las posiciones y las intenciones de cada grupo político para llevarlo a cabo. Una propuesta programática en la cual, reiteramos, es necesario recoger el compromiso presupuestario, en cifras aproximadas y en plazos orientativos, para poder llevar a cabo medidas que se expresen los principales «cambios» que requieren las políticas relativas a la violencia contra las mujeres, como por ejemplo:

  • protección las víctimas y su descendientes o sus dependientes en el hogar o temporalmente en los centros de acogida,
  • sistemas de renta básica inmediatos a las mujeres que hayan escapado de la violencia,
  • protocolos de vigilancia de los agresores que aseguren que la vida de las agredidas en sus barrios o poblaciones no se convierta en un medio hostil, si no, por el contrario, el ámbito en las que ellas deben continuar su vida y del que tiene que ser expulsado el agresor,
  • gestión transparente y democrática de los centros de acogida,
  • programas específicos para que se incluya la educación para la no violencia, y en concreto la sobre la violencia contra las mujeres, en el sistema educativo con profesorado específico y con un horario concreto para ello.

En Andalucía la redacción del «borrador de Pacto de Estado para la Erradicación de la Violencia de Género» por el Gobierno de la Junta vivimos momentos claves para convertirnos en un «agente autónomo» y determinante en las políticas públicas, tanto en su diseño, en su implementación, como en su evaluación continúa. Somos necesarias generar el Giro democrático y para conseguir un verdadero cambio en las precarias acciones que se han realizado hasta ahora que reivindicamos desde los movimientos feministas emancipadores.

En segundo lugar,   en este 25 de noviembre de 2015 en las «Manifestaciones contra las Violencias Machistas» debemos reconocernos en la potencia cuantitativa y cualitativa de los feminismos españoles para ser referentes de movilización colectiva en los espacios públicos, para convertirse en un exponente democrático con perfil plural e integrador, pero, también propio. La «PLATAFORMA 7 DE NOVIEMBRE» ha de poner en valor como en la sociedad atomizada de las redes virtuales – sociales los feminismos de este país somos algo más que una realidad marginal en las movilizaciones sociales, culturales y políticas. Hemos demostrado que podemos ser un referente del activismo social, cultural y político para la transformación de la sociedad capitalista y patriarcal. El feminismo ha salido de las cuatro paredes de las aulas y las tertulias.

Si el “Tren de la Libertad” supuso la causa fundamental para forzar la dimisión del Ministro de Justicia, Ruiz Gallardón, por ser el responsable directo de una intolerable reforma en contra de las libertades conquistadas en relación con la interrupción voluntaria del embarazo. El «7 DE NOVIEMBRE» articulado en una PLATAFORMA feminista pro – activa, con capacidad para determinar el comportamiento de las instituciones públicas y las conductas sociales para superar el orden patriarcal.

«7 DE NOVIEMBRE» es un llamamiento a las feministas comprometidas en la emancipación colectiva, para quienes creemos que nuestras reivindicaciones, nuestras acciones y nuestras voces deben proyectarse desde la marginalidad para invertir sus prioridades. Demostramos que somos el presente que desea crear un futuro diferente. Somos capaces, porque sí se puede.

 

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