Las feministas andaluzas no nacemos, nos hacemos.

Por Lucía MÁRQUEZ

En la cotidianidad de la crisis las feministas nos hemos convertido en alternativa al orden que en cada espacio y en este tiempo nos impone el dominio de la globalización patriarcal – capitalista. Nuestra tradición reivindicativa, jamás reactiva, nos ha permitido generar dinámicas de cooperación y diálogo con el conjunto de los movimientos alternativos a estas relaciones de dominio. El ecofeminismo, el feminismo post – colonial y alternativo al desarrollismo, o la relación de cooperación constitutiva con los movimientos de democracia radical de izquierdas, entre otros, definen a las teorías, las prácticas y las experiencias emancipadoras feministas como vanguardia de la innovación social, cultural y política.

En la medida en que el control de las mujeres es tan importante para la globalización como para los movimientos identitarios de derecha, la defensa de los derechos sociales y económicos de las mujeres debe ser un aspecto crucial para la izquierda andaluza., para la izquierda en su conjunto.

Es imposible desafiar estos movimientos de manera efectiva, sin oponerse a su visión de las mujeres, la sexualidad y la familia, adoptando una visión feminista del mundo que no esté estructurada sobre la base de la dominación, la explotación y la guerra. Cualquier movimiento de izquierda que espere poder enfrentar los retos políticos actuales debe comprender este hecho y aprender del feminismo.

Pero las feministas necesitamos una izquierda más fuerte tanto como la izquierda nos necesita a nosotras. Necesitamos construir un nuevo tipo de movimiento en Andalucía , uno que comprenda la importancia del trabajo de las mujeres y de la reproducción social para esta etapa del capitalismo, y que se movilice en contra de las agresiones de la globalización y la derecha contra las mujeres.

 

Las feministas andaluzas hemos vivido las condiciones de una región periférica dentro del corazón europeo de la Globalización. Realidades complejas en las que con-vivimos mujeres nacidas en nuestra tierra y procedentes de todo el mundo. Periferia económica, en la cual el peso de la precariedad laboral en los sectores servicios y primarios, la economía sumergida, la invisibilidad de los cuidados se ceban en sus peores consecuencias sobre las mujeres. Mujeres investigadoras, mujeres científicas, mujeres artistas, mujeres trabajadoras, que a pesar de ser referentes del nuevo tiempo de libertad e igualdad en Andalucía, ven como las derechas neoconservadoras o liberales continúan imponiéndonos un control externo sobre nuestros cuerpos y nuestras identidades, en resumen sobre todas y cada una de las esferas de nuestra vida, simbólicamente, el control exhaustivo de nuestro tiempo.

 

Un tiempo que desean que continúe invisibilizado  y determinado cuando lo dedicamos a las tareas de los cuidados, eso que llaman sus labores de “reproducción so-cioeconómica” que el patriarcado – capitalista siempre han decidido ocultar en lo privado, en lo domestico. Un control constante sobre nuestra vida sexual, sobre nuestra capacidad y voluntad reproductiva. Un control absoluto sobre nuestra identidad y nuestra vida cultural determinada por el consumismo y la pasividad que nos depara el amor romántico, quien naturaliza nuestro rol subordinado al príncipe azul desde nuestra infancia. Las feministas andaluzas somos conscientes de nuestra capacidad alternativa para superar las relaciones de dominación y de violencia que nos impone la globalización patriarcal – capitalista.

 

 

Nuestra capacidad para ser avanzadilla de la revolución social y democrática que desborda hoy a las izquierdas en nuestra tierra y en todo el mundo. Las feministas andaluzas aportamos nuestros conocimientos y nuestras experiencias de liderazgos colectivos, de dinámicas horizontales y democráticas de organización social, política y cultural. Es la hora de que asumamos nuestro papel en la construcción de las izquierdas andaluzas desde abajo, de forma coordinada y organizada con voz propia y diferenciada. Ya no hay más tiempo que perder, ni esperar que lo hagan otros por nosotras. Las feministas andaluzas tenemos el derecho y el deber de ser protagonistas en los desbordes creativos que doten del lugar que  siempre hemos reivindicado a los movimientos sociales y a las energías de las izquierdas transformadoras en Andalucía. El espacio tradicionalmente atribuido al género, a la defensa de las mujeres, no constriñen, nuestra potencialidad los sigue teniendo como objetivos primordiales, pero no como los únicos. Sus organizaciones nos sitúan como un adorno necesario en sus agendas, pero eso nunca nos ha servido. Desafiamos todo lo establecido para ser y participar en un tiempo nuevo, el cual reclama nuevas inquietudes, nuevas perspectiva y nuevas energías hasta ahora sofocadas bajo el yugo de las tradiciones patriarcales o las malas costumbres adquiridas. Las feministas andaluzas, nacimos para hacernos a nosotras mismas y para hacer la realidad que compartimos todos y todas desde abajo.