La izquierda ante el 27S

Barcelona. Al parc de la Sedeta de Barcelona, foto de família amb els 135 candidats de la llista Catalunya Sí que es pot, encapçalada per Lluís Rabell.

Por Francisco FLORES TRISTÁN

Una de las cosas que me resultan más sorprendentes en relación al conflicto secesionista en  Cataluña es la actitud de la Izquierda, en especial los partidos situados a la izquierda del PSOE y los Sindicatos.

La mayoría de las gentes situadas a la Izquierda del PSOE deploramos en su día la fragmentación de la antigua URSS y de la antigua Yugoslavia sustituidos por un mosaico de Estados, algunos de los cuales subdivididos a su vez, como es el caso de Bosnia-Herzegovina. También lamentamos la secesión de Kosovo al margen del absoluto rechazo que en la mayoría de los casos nos mereciera la impresentable actuación represora de Milosevic.

Yugoslavia era un país que no tenía más que 73 años de Historia en común pues había nacido al terminar la I Guerra Mundial, en 1918 al igual que Checoslovaquia, otro país dividido, o la URSS, nacida en 1922 aunque sus territorios habían formado parte del Imperio ruso desde mediados del s. XVII y comienzos del XVIII según los casos. Sin embargo cuando se trata de la separación de Cataluña, que lleva unida a España 500 años (800 si contamos la parte de España integrada en la antigua Corona de Aragón) la Izquierda, a excepción del PSOE,  opta por permanecer en silencio, un apoyo tibio a la unidad con España cuando no apoya la secesión como lo han hecho muchos integrantes de Iniciativa, como el llamativo caso de Raul Romeva, e incluso del PSC al que este conflicto ha costado la secesión de una gran parte de sus miembros, alguno de los cuales, por ejemplo Germà Bel, figura hoy como  un cualificado integrante de de la lista de “Junts pel Sí”.

Desde luego no podemos olvidar que hasta la época de la transición, la Izquierda, el partido comunista e incluso el socialista defendían el derecho a la autodeterminación de las nacionalidades. Pero recordaremos también que, al menos en el PCE, se insistía en que los comunistas (igual ocurría entre los socialistas y otros componentes de la Izquierda) siempre defenderían la unidad, es decir que aunque éramos partidarios de que el pueblo de esas nacionalidades se expresara libremente la Izquierda propondría siempre la unidad dentro de España con una fórmula federal. En realidad era algo muy parecido al modelo soviético. En la URSS cada una de las 15 Repúblicas que la integraba tenía el derecho a separarse, pero mientras el partido comunista gobernó en ellas, a nadie se le ocurrió plantear siquiera la separación. Por ello entiendo que haya comunistas o socialistas partidarios del derecho a la autodeterminación pero lo que me deja absolutamente perplejo es la actitud desde hace 5 o 6 años de muchos militantes de izquierdas de adherirse a posiciones independentistas porque rompe con la tradición integradora de la Izquierda en España y fuera de ella. Pero es que hasta el partido más claramente impulsor de la independencia, como es el caso de Esquerra Republicana de Cataluña, defendió posiciones integradoras en el pasado. Macià proclamó en 1931 la “República catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica” y Companys en 1934 “proclama el Estado Catalán de la República Federal Española”.

Lo más sorprendente de todo esto es que este cambio se produce en el momento de la Historia en el que caminamos hacia un mundo cada vez más globalizado y, en el marco concreto en el que nos encontramos, en una Unión Europea en la que, salvo la extrema derecha, todo el mundo dice querer avanzar hacia una integración cada vez mayor de la misma. Seguro que hay una explicación racional para este cambio… pero me resulta difícil encontrarla. ¿Qué ha hecho que Luis Llach, que tanto me emocionó en otras épocas y yo tenía por un tipo un poco ácrata, devenga  ahora en independentista o que ha pasado para que mi admirado historiador marxista Josep Fontana pase a defender posiciones del más radical nacionalismo catalán?  Sí… es verdad que Cataluña ha representado habitualmente la modernidad, lo europeo y el resto de España ha proyectado una imagen más rancia y casposa. Pero el resto de España se ha modernizado también en los últimos años y sobre todo, ¿justifica esto que se  argumente que una Cataluña independiente sería indudablemente más culta, moderna, democrática que integrada en España? ¿No hay corrupción en Cataluña o acaso toda la que hay es producto de los “españolistas”? ¿Contribuirá a esa elevación del nivel cultural el fichaje para la campaña independentista de una de las máximas representantes de la telebasura en España? … También puedo entender que haya ciertos déficits en las infraestructuras catalanas o en la financiación autonómica pero ¿justifica eso el decir que “Espanya ens roba”? ¿No han contribuido los trabajadores andaluces, extremeños, aragoneses… al progreso de Cataluña? ¿No han consumido durante décadas los españoles tejidos catalanes a precios más caros que los ingleses debido a aranceles que protegían justamente a la industria catalana? Y sobre todo… ¿no se parecen estos argumentos a los de la Liga del Norte y a los de la Derecha del norte de Europa que se quejan de contribuir con sus impuestos a mantener a los “´zánganos del sur”? ¿No se pueden intentar resolver esos problemas mediante el diálogo? ¿o es que toda España es la España intransigente del PP con la que por cierto los nacionalistas catalanes tantas veces han coincidido?

Lo más chocante de esta oleada independentista es que no se produjera tras la caída de la Dictadura, lo que habría sido explicable, sino después de más de 30 años del mayor grado de autogobierno democrático y de expansión económica de la Historia catalana. En estos últimos 35 años de democracia, si descontamos los últimos 6 o 7 años desde que empezó la crisis, a España le ha ido razonablemente bien, pero a Cataluña también a pesar de todas las insuficiencias y discrepancias sobre la financiación autonómica. Y creo que en la medida en que vayamos superando la crisis, y ello va a depender mucho de la actuación tanto de nuestro propio Gobierno como de la Unión Europea,  podríamos volver a una política de crecimiento en España y en Cataluña. Pero de lo que no caben muchas dudas es de que, si a los problemas de política económica y social añadimos un conflicto grave secesionista esto no puede contribuir más que a deteriorar la situación y a demorar la recuperación.

En estas circunstancias no me parece comprensible la actitud de una parte de la Izquierda. Y no me refiero tanto a aquellas personas que han tomado directamente el camino independentista como a los partidos situados a la izquierda del PSOE, IU y Podemos y a los Sindicatos. A nivel estatal optan por defender la integración de Cataluña en España aunque de manera bastante tibia; no les he oído llamamientos a mantener la unión ni a lo que significaría para los trabajadores y el pueblo en general una ruptura de siglos de convivencia en común. Pero además la candidatura homóloga en Cataluña, “Catalunya Sí que es Pot”, mantiene una postura ambigua, con miembros que se definen como independentistas y otros que no. De este tema prefieren no hablar o abstenerse, como han hecho los concejales de “Catalunya en comú” en el Ayuntamiento de Barcelona sobre la adhesión a la federación de municipios independentistas. Si para algo sirven los partidos políticos es para presentar propuestas, para “actuar como vanguardia”, en la versión leninista, lo que no implica el acatar lo que democráticamente el pueblo decida. Pero, como decía hace poco El País Manuel Cruz, el partido ha de tener algo que decir sin escudarse en “lo que diga el pueblo” (o la asamblea).

 Con todo, la que me parece más lamentable es la actitud de los Sindicatos ¿A qué esperan CCOO y UGT de Cataluña para pronunciarse sobre el “procés”? ¿Acaso consideran que la independencia de Cataluña no afectaría a los trabajadores catalanes y a su relación con el resto de los trabajadores españoles y europeos? No sé si se trata de frivolidad, irresponsabilidad o simplemente pensar que ignorando el problema, éste desaparece. Pero todavía más grave es que tampoco se pronuncien las respectivas Confederaciones estatales. Se han pronunciado los empresarios catalanes y españoles pero las Centrales deben considerar que este es un asunto sin importancia sobre el que no merece la pena pronunciarse y orientar al conjunto de los trabajadores. Llevo 40 años militando en CCOO y nunca he visto esta actitud de mirar para otro lado ante un asunto tan grave, que compromete el futuro de los catalanes y del conjunto de los españoles. Ojalá en los próximos días haya algún pronunciamiento pero en cualquier caso creo que ya llega tarde. Se puede y se debe dialogar sobre el futuro en común, sobre propuestas para encauzar la relación entre Cataluña y el resto de España. Espero (estoy convencido de que va a ser así) que en las próximas elecciones generales la nueva composición de las Cortes va a facilitar las actitudes de diálogo y negociación. Pero antes está la cita del 27S. La bombona de butano está llena y se está jugando con fuego alrededor de ella. Si el 27 S ganan los partidarios de separar a Cataluña de España, no sé si lo conseguirán pero lo que es seguro es que el choque de trenes estará servido y de que la bombona puede explotar. Por eso y porque creo que nada bueno vendrá de una separación, porque no concibo una España sin Cataluña, pero tampoco una Cataluña sin España, espero que acabe imponiéndose el famoso seny y los catalanes no  den una mayoría absoluta el próximo 27S a esos partidos.

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Para ampliar la discusión:

José Luis López Bulla, La desubicación del nacionalismo. pongamos que hablo de Cataluña.

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