El trabajo precario en las vidas aplazadas

Foto: Arkangel

Entrevista a Luciano Gallino

Luciano Gallino es un sociólogo italiano de primera línea, especializado en asuntos del trabajo. Hace unos meses publicó en Italia un libro muy comentado, Vite rinviate. Lo scandalo del lavoro precario (Vidas aplazadas. El escándalo del trabajo precario, ed. Laterza, 2014) donde analiza los fenómenos que están modificando la naturaleza del trabajo en nuestras sociedades y cambiando la relación de las personas con el mismo y de estas entre sí. Es un libro de combate en el que denuncia la mistificación que la ideología neoliberal hace de la llamada “flexibilidad laboral” como solución mágica al desempleo. Lo que viene a continuación es el extracto de una entrevista hecha al profesor Gallino en el acto de presentación de su libro en Turín.

Pregunta: Profesor Gallino, ¿por qué Vidas aplazadas?

Luciano GALLINO: Porque quien, por alguna razón, por propia elección o por mala suerte, se encuentra con que tiene que trabajar con una larga serie de contratos de corta duración, está obligado a aplazar continuamente decisiones importantes como comprar una casa, tener un hijo o establecerse en una ciudad en vez de en otra. Cuando uno se acerca a los cuarenta o se pasa de esos años se da cuenta de que, prórroga  tras prórroga, toda la vida ha sido aplazada a un futuro que no se sabe ya qué forma adquirirá.

Pregunta: ¿Cómo se llega a esto?

Luciano GALLINO: Con política laborales que se han fijado sobre todo en los costes del trabajo, con una escasa comprensión de los mecanismos de la crisis y del sistema productivo en toda su complejidad y con una también escasa comprensión de lo que ha significado la globalización. Muchos productores europeos, además de los americanos, se han ido a Asia no solo porque los costes eran menores sino sobre todo porque los derechos del trabajo eran allí casi inexistentes. Y luego, no solo eran las mercancías las que  volvían  a precios bajos sino que regresaba también la falta de derechos. Desde este punto de vista, los sindicatos europeos habrían podido hacer mucho más. En mi opinión, podrían haber combatido más a fin de garantizar los derechos de los chinos, de los indios y de los vietnamitas. Si hubieran crecido los derechos y las retribuciones en esos países quizá habría habido menos presión sobre nuestros trabajadores.

Pregunta: ¿Es el precariado un fenómeno italiano o también europeo?

Luciano GALLINO: La economía sumergida y el precariado existen también en otros países, pero no en un porcentaje tan elevado como en Italia. Por ejemplo, los trabajadores alemanes que tienen un minijob, un contrato legal de 450 euros al mes por 15 horas a la semana, son trabajadores precarios porque el contrato no puede ser renovado. ¡Pero no se vive con 450 euros al mes! Si uno se las ingenia y se organiza se pueden tener dos minijobs y ganar 900 euros que, de todas formas, es poco. Está también el aspecto, particularmente importante en Alemania, de aquellos que tienen un contrato a tiempo indeterminado con retribuciones tan bajas como para clasificarlas frecuentemente bajo el umbral oficial de pobreza. Están, por  ejemplo, aquellos que ganan menos de seis euros a la hora. Se ha anunciado recientemente que habrá una renta mínima, pero solo a partir del 1de enero de 2017.

Pregunta: Entonces, ¿también Alemania tiene problemas?

Luciano GALLINO: Entre 2000 y 2012, también con el acuerdo de los sindicatos, se han boqueado los incrementos salariales, a pesar del aumento de la productividad. La mayor productividad ha servido exclusivamente para mantener bajos los precios de los productos, por lo cual podemos comprar un Volkswagen a diez mil euros, con colosales beneficios para las empresas. Una cuota del aumento de productividad podría traducirse, sin embargo, en un aumento también de las retribuciones, pero esto no ocurre y es un problema también de los alemanes porque comprime fuertemente la demanda agregada con una pérdida del PIB del 5 por ciento. Se ha calculado que los trabajadores alemanes, al no haber tenido ningún beneficio por el aumento de tres puntos de productividad, han perdido en retribuciones cerca de un billón de euros.

Pregunta: En su libro, refiriéndose a artículos importantes de la constitución (italiana), habla de derechos perdidos ante formas de trabajo precario. ¿A qué se refiere?

Luciano GALLINO: Por un lado se trata de derechos nunca ejecutados. El artículo 4 de la Constitución dice que “todo ciudadano de la república tiene derecho al trabajo”  [en la Constitución española, el art. 35 afirma “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”]. Uno puede estar también desempleado 15 años sin que nadie le ofrezca un trabajo salvo el estado. Como tampoco se ha puesto en práctica el derecho “a una retribución adecuada para el mantenimiento de la familia y de los hijos”. Y después están los derechos que han sido reducidos drásticamente. Hace algún tiempo, despedir a alguien era dificultoso, ahora es mucho más sencillo. Si además se incluye en el Jobs Act [la última ley laboral aprobada por el gobierno Renzi] el contrato que permite despedir por tres años sin causa la cuestión terminará por empeorar. Es el triunfo del modelo americano.

Pregunta: Usted es muy crítico con el sindicato italiano. ¿Por qué?

Luciano GALLINO: Ante todo, los sindicatos italianos tienen el problema de la unidad en algunas grandes cuestiones como la redistribución de la renta. Porque si ellos no se ocupan de esto, ¿quién diablos se va a ocupar? Los partidos de izquierda no existen ya y no hay un terreno fácil en el que moverse. Los sindicatos, a través de los convenios colectivos, podrían hacer mucho más para  recortar las distancias salariales entre pobres y ricos. Sería por eso importante que fuesen unidos a la mesa de negociación. En el frente de la precariedad los mismos sindicatos no han hecho mucho. Cuatro millones de precarios a 800 euros al mes dice mucho.

Pregunta: ¿Qué se puede hacer realmente para encauzar el fenómeno del precariado?

Luciano GALLINO: Habría que hacer lo contrario de lo que se ha venido haciendo desde hace cerca de veinte años. Es clásica la convicción, incluso entre los dirigentes de los principales partidos, de que más flexibilidad lleva a más empleo. Pero los diez millones de trabajadores de los que apenas hemos hablado ¿no dicen nada? Habría que hacer un análisis serio acerca de lo que ha sucedido en estos años y darse cuenta de que la denominada moderación salarial –que quiere decir reducción de derechos y de salarios y que fue puesta en marcha en toda la Unión a fines de la década del 2000- también desde un punto de vista económico es una pésima receta. Empeora no solo las condiciones de los trabajadores sino también de las empresas.

Pregunta: ¿Flexibilidad y precariedad son la misma cosa?

Luciano GALLINO: La flexibilidad ocupacional -o sea, el contrato de corta duración que exime al dador de trabajo de estar sometido a litigios, a las causas judiciales inherentes a un despido- y la precariedad son absolutamente la misma cosa.

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Realizada por Rocco Zagaria. Entrevista original en italiano en el sitio de la CISL-Piamonte. Traducción de Javier Aristu.