Canonjías, sinecuras y tiburones

Manuel Gracia, ex Presidente del parlamento de Andalucía

Por Javier ARISTU

Terminamos este ciclo de entradas de actualidad del primer semestre con el nacimiento en el hospital de Valme de Sevilla de un niño al que le están anunciadas todas las buenas nuevas y al que le deseamos el mayor de los éxitos en esta vida. Y no digo más porque como dice Fernando Fernán Gómez en El viaje a ninguna parte, esto “es cosa delicá”.

Que las próximas elecciones ya se adivinan es asunto palpable tras leer la reseña del Consejo de ministros de hoy. Además de tener la suerte de ver al presidente Rajoy en declaraciones “en vivo y en directo”, este viernes 31 de julio (día de Ignacio de Loyola, fundador de jesuitas y promotor de técnicas de gobierno muy resabiadas) nos desvela que finalmente la pareja que nos ha dirigido el ministerio de des Educación se va de luna de miel a París: Montserrat Gomendio a la OCDE, de vicejefa; Juan Ignacio Wert, de embajador de nuestro país ante esa misma institución. Despachos de alcoba. Ingresos mínimos mensuales en la unidad familiar: más de 20.000€, además de piso gratis en la avenue Foch, servicio, chófer y dietas de desplazamiento. ¿Chollo? No, simplemente, saber estar donde hay que estar en el momento adecuado.

Otra: ha sido nombrada también hoy embajadora en la UNESCO, con sede en París, Teresa Lizaranzu, directora general de políticas del libro con Wert y esposa de Alvaro Nadal, director de la oficina económica de Rajoy. La sede de esta institución cultural, con sede en la place de Fontenoy, está instalada en un ya envejecido edificio de finales de los años 50 y que entonces fue vanguardista. La señora Lizaranzu la tendrá que visitar frecuentemente para hacer valer las demandas del gobierno de Rajoy en el que su marido, hasta noviembre al menos, desempeña un cargo de enorme ascendencia sobre su presidente. No sabemos si antes de que abandonen la Moncloa será nombrado embajador de España ante la República francesa. De esta forma las dos parejas, Wert-Gomedio y Nadal-Lizaranzu podrán pasear por el barrio Latino recordando aquellos felices años cuando los estudiantes de la Sorbona iban a echar a De Gaulle…¡Tiempos!

Hablemos de recorridos de vida y de currículos. Hay algunos que llaman la atención a pesar de que, paradójicamente, no estén muy de actualidad o, al menos, no sean carnaza de polémica. Hay que reconocer que el partido que gobierna Andalucía —con el permiso y beneplácito mercantil de Ciudadanos— sabe qué hacer con su gente. Raramente los manda al destierro o a los infiernos de la expulsión. El que no está de acuerdo con la línea oficial o se marcha —últimos casos los de Beatriz Talegón, Eduardo Sotillos y José Antonio Viera aunque por razones distintas las del último— o recibe un premio que a veces no es moco de pavo. El partido de Susana Díaz gana sus batallas internas por consenso, reparto de prebendas o silencio sepulcral. No hay corriente, discrepancia, divergencia o heterodoxia que pueda sobrevivir dentro de ese partido —si salvamos a Izquierda socialista que representó hasta hace poco el inteligente y razonable José Antonio Pérez Tapias. El PSOE no es partido como para debatir en su interior: más bien, se conspira, se maniobra y, si eres más listo, se gana…o se pierde, y entonces te dan un cargo a dedo.

Las agrupaciones socialistas de Málaga y de Sevilla, pero no son las únicas, han sido modelos de batallas eternas y permanentes entre diversos grupos: guerristas, felipistas, borbollistas, delpinistas, caballistas han sido palabros muy frecuentes entre los militantes (ahora todos son susanistas, al parecer). En Málaga fueron famosos los torneos donde los sanjuanistas se enfrentaron a los borbollistas. Cádiz es otra zona cartaginesa: pizarristas, de la sierra, del llano y de la bahía. De todas esas batallas algunos salieron trasquilados y recuperan sus vidas por esos mundos de dios dando clases, haciendo negocios (urbanísticos en mayor medida), dedicados a la novela o a las tertulias. Pero se ganan su vida en la sociedad civil. Otros encontraron a través de una modalidad de pax romana la forma de recuperar serenidad, ocupación y cierta economía de ingresos. Los puertos de mar, o de río como en el caso de Sevilla, son ejemplos transparentes de esos retiros de oro.

Cuando el siempre sereno (y algo triste) Manuel Fernández —secretario general de la UGT, que se enfrentó a Nicolás Redondo cuando la bronca de este con Felipe, y por ello elegido secretario del partido sevillano —desafió desde la secretaría de Sevilla a no sé qué jefe o sector…fue premiado con la presidencia del Puerto de Sevilla. Eso fue allá por 1998. Manolo Fernández ha desempeñado ese cargo durante más de quince años, tres quinquenios soviéticos, y fue sustituido el año pasado por Carmen Castreño Lucas. Poco duró esta mujer porque Espadas se la ha llevado con él al Ayuntamiento de Sevilla y se ha tenido que cubrir el cargo con…Manuel Gracia, ex presidente del parlamento de Andalucía. Gracia es, seguramente, el diputado, junto con José Caballos, más veterano del parlamento andaluz. Lleva allí desde 1982 y ha desarrollado una carrera representativa y política que ya quisiera cualquier otro político. Gracia dura y dura sin arrugarse como las camisas de tergal. Tras su paso por la presidencia de la más alta instancia autonómica no ha encontrado retiro en las serenas vegas cordobesas de Medina Azahara —su patria de origen— sino que necesita adrenalina y para ello el puerto de Sevilla le ha sido dado. No sabemos qué piensa sobre el dragado del mismo —asunto muy importante y que tiene enfrentados a sectores de la ciudad y del bajo Guadalquivir— pero ha prometido «diálogo y contacto con el resto de instituciones y representantes de la sociedad civil». No sabremos cuántos años de diálogo social y de observación de la esclusa sevillana le esperan —Gracia se acerca ya a la setentena— pero imaginamos que serán los suficientes para que se retire con paz y serenidad de espíritu.

Málaga es otro puerto con posibilidades de buenos retiros. Allí desembarcó hace ya también quince años Enrique Linde, toda una institución socialista en esa provincia. Fue concejal de la ciudad en 1979, presidente de la Diputación, director general de Política Interior del Ministerio del Interior (1982-1984), gobernador civil de Granada, consejero de Gobernación con Rodríguez de la Borbolla, vicesecretario general del partido andaluz y diputado autonómico. Desde que fue designado presidente de esa institución portuaria, Linde no levantó un dedo ni una opinión crítica contra cualquier dirección del partido. En el despacho desde donde seguramente se divisa el Mediterráneo y su inmensa luz el veterano socialista dejó el activismo político para hacer gestión de puertos y de mar. Ha estado en ese despacho más de quince años.

Ese partido que hoy celebra jubiloso el nacimiento de un niño (Véase Facebook) sabe contentar al díscolo y premiar la fidelidad por encima de la crítica. El PP de Rajoy también sabe premiar a sus fieles. Ambos parecen haber aprendido del de Loyola, experto en psicología de fidelidades. La Iglesia ha dado mucho material al diccionario de nuestra lengua. Son famosas sus expresiones como canonjía, canonicato, beneficio, ración, gaje, lucro, sinecura, renta, momio. Los partidos que algunos llaman de la casta (¿cómo negarlo tras lo que hemos relatado en estas líneas? ) han inventado otro término: patriotismo de partido o ¿de lo mío qué?

En fin, que este 31 de julio pleno de sorpresas y premios me viene a la memoria aquella letra de Carlos Cano:

Ya salen por el Estrecho los barquitos a faenar

pa las aguas de Marruecos en busca del calamar.

En busca del calamar. En busca del tiburón.

¡Marinero! ¡Marinero! ¡Qué vienen por estribor!…

Solo les deseo que pasen ustedes un  buen verano aunque no visiten puerto de mar, y que nos les coja un tiburón. Yo vuelvo en septiembre.

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