¿QUEREMOS? El caso de la Universidad Pública Española (UPE)

Foto Flickr esteban Romero

Por Francisco J. GONZÁLEZ VÁZQUEZ

En los últimos años se ha popularizado la consigna ¡Podemos!.

Es curioso que se olvide que su inventor próximo fue Obama con su ‘Yes, we can‘.

http://www.nytimes.com/2008/01/08/us/politics/08text-obama.html?pagewanted=all

(En donde, por cierto, este eslogan no sólo denotaba una voluntad política abstracta: también enunciaba la posibilidad de llevar a cabo varias acciones políticas concretas)

También es curioso que ahora utilicen el eslogan corrientes políticas pretendidamente más radicales.

El caso es que ‘podemos’ es una etapa en el desarrollo de una acción política. Otras etapas son, por ejemplo: ‘queremos’,’sabemos’, ‘analizamos’, ‘evaluamos’, ‘podemos’ (en esta posición de la lista) , ‘proponemos’, ‘convocamos’, ‘iniciamos’, ‘impulsamos’…

En el contexto de una acción, el uso habitual del vocablo ‘podemos’ aparece en frases del tipo: ¿Podemos hacer la acción X? Si, podemos debido a las razones A, B, C,…. O bien: No podemos debido a… etc.

Pues bien, es imposible hacer una pregunta acerca de si ‘podemos’ hacer algo, y mucho menos contestarla, sin ‘querer’, ‘saber’, ‘analizar’, ‘evaluar’, …

En este sentido, me temo que, para salir de la situación en donde nos ha metido la actual crisis, hace falta que ‘quieran’ unos cuantos sectores sociales fundamentales. Aquí, me voy a referir en particular al caso de la UPE.

Recordemos lo que se dijo al principio de la crisis: Que para que España saliera de ella se necesitaba una reforma del sistema productivo, es decir una alternativa a la economía subvencionada, a la especulación, al monocultivo del ladrillo y del turismo, etc. Es decir: mejor formación, más investigación, más tecnología, mejor gestión, más Europa. Ideas, todas ellas, perfectamente razonables.

Pues bien, a este respecto, las cúpulas y colectivos (empleados, estudiantes) de la UPE llevan 8 años de vacaciones. 8 años ignorando la actual crisis. Y lo que es peor, 8 años mostrando un absoluto desinterés por la mejora de la UPE, por impulsar estudios sobre su situación, por impulsar reformas.

De la situación de la UPE, sólo han protestado algunos pequeños grupos de empleados amenazados de despido. Incluso los estudiantes, sector combativo en anteriores ocasiones, se han resistido poco a medidas tales como las subidas de tasas. La Conferencia de Rectores (CRUE) sólo ha protestado por algunos recortes esporádicamente y sin entusiasmo, evitando hacer un análisis más general de la situación.

Una supuesta normalidad, típicamente Marianista (1), de: Aquí no pasa nada

La UPE sigue hoy, como hace 8 años con:

-las mismas ofertas de formación sin estudios sobre su demanda;

-las mismas modalidades y métodos de formación;

-la misma organización artesanal y minifundista de la investigación universitaria;

-la misma gestión amateur de la universidad;

-la misma falta de seguimiento y atención a los estudiantes;

-la misma falta de estudios sobre la calidad de los resultados;

-las mismas relaciones autistas con el entorno;

-las mismas relaciones universitarias con el resto de Europa prácticamente reducidas al Erasmus;

-las mismas políticas ciegas de desarrollo, de personal, de centros y de titulaciones;

-la misma opacidad en la dotación y provisión de plazas docentes y no docentes y

-los mismos mapas caóticos de universidades, de centros y de titulaciones.

 Naturalmente, los universitarios (empleados y estudiantes) no son los únicos ni los principales causantes de la actual situación. El persistente deseo de promoción social de las clases medias españolas desde los años 60, concretado en la demanda de un título superior para sus hijos, ha sembrado España de centros públicos de enseñanza superior sin más criterio que las relaciones de fuerza entre las diversas poblaciones y autonomías y con resultados posiblemente similares a los que han producido aeropuertos sin aviones, líneas de AVE sin pasajeros, autopistas sin vehículos, museos sin visitantes, polideportivos, paseos marítimos, etc.

Pero es evidente que en las actuales circunstancias es dificil que subsista cualquier institución pública si no muestra un uso eficiente de los recursos destinados a ella.

Y también está claro que, sin el concurso de los colectivos universitarios, la actual situación de la UPE no tiene solución. El problema es que no quieren, o que no quieren saber.

El principal problema de la UPE y de los que creemos en la enseñanza pública es: No Queremos.

Y no se acaba de entender esta ceguera cuando, como está sucediendo, los hijos de los empleados de la UPE no encuentran trabajo y se ven obligados a permanecer en el nido familiar o a emigrar en condiciones precarias.

Y que este mismo análisis se pueda extender a partidos, sindicatos, parlamentos, etc. que no están dado ningún indicio creíble de auto crítica y reforma.

Dicen que España se está recuperando. Que se está recuperando haciendo lo mismo que antes. ¡Qué miedo! ¿Reaccionaremos?.

Al parecer las causas de nuestra recuperación son: el deterioro de lo público, el paro, la precariedad laboral, la bajada de salarios, el rescate del BCE a nuestros financieros, el petróleo provisionalmente barato y la inseguridad en otras zonas turísticas.

¡Qué peligro! ¿Reaccionaremos?.

(1) Algún día habrá que reconocer la elevada representatividad de Mariano Rayoy como icono de nuestro ‘establishment’ empresarial, financiero, profesional, funcionarial, político, sindical, etc.

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Francisco J. González Vázquez es Profesor titular universitario, jubilado.