DEL 22 de Marzo al 24 de Mayo

Por Francisco DURÁN LAGO

Pasaron las elecciones del 22 de Marzo, y de inmediato vamos a votar en las del 24 de mayo. En las autonómicas del 22M los andaluces, con su voto (los que votaron), han dibujado un mapa político que ya era previsible pero que al final ha sido mucho  más amplio y diverso del que existía antes aunque en absoluto consolidado, de momento.

Los antecedentes de las elecciones del 22M son ya conocidos, puede que  no lo suficiente pero, al menos tenemos una gran parte de los elementos que explican  por qué se convocaron las elecciones. Lo importante actualmente es que, en lugar de tres fuerzas políticas, pasamos a cincos, hecho que recoge la pluralidad más amplia del pensamiento  del pueblo andaluz. El actual parlamento está compuesto en una parte por veteranos y en otra por una mayoría de nuevos diputados y diputadas con ninguna experiencia en el debate parlamentario, si bien los hay con algún recorrido en debates en las plazas de las ciudades, hechos que son muy interesantes pero distintos a la práctica parlamentaria.

El 16 de Abril fue elegido el presidente del nuevo parlamento de Andalucía, y seguidamente se constituyeron los grupos parlamentarios con sus nuevos portavoces que en su primera reunión decidieron el día 5 de mayo para la primera sesión de investidura a la presidencia de Andalucía. Los primeros  encuentros de los partidos políticos para llegar a un acuerdo de investidura de la Presidenta en funciones Susana Díaz han fracasado hasta ahora y en la actualidad, después de varios intentos, siguen sin llegar a un acuerdo.

¿Por qué no se ha elegido a la presidenta en funcione Susana Díaz, propuesta por el PSOE, partido de la  que es secretaria general? Esta pregunta es la que una gran parte de andaluces votantes de todos los  partidos  se está haciendo desde hace ya varios días y no encuentran respuestas que justifique tal hecho.

Negociar la única alternativa para formar gobierno, porque no existe otra, y no llegar a acuerdos no tiene sentido. Si entre los demás partidos  se pusieran de acuerdo para presentar otra alternativa, ésta tendría alguna lógica pero, el dato es que no la hay. En esta fase del proceso parlamentario no se negocian las propuestas hechas por la persona presentada por el PSOE el primer día de la investidura. En esta fase de lo que se trata es de llegar a un acuerdo para que se normalice el desarrollo del funcionamiento de las instituciones democráticas y comience su andadura  política y, una vez formadas sus comisiones de trabajo y puesta en funcionamiento, cada partido político juegue su papel en el parlamento haciendo propuestas que sirvan para mejorar la vida de los andaluces y andaluzas así como fiscalizar al gobierno para que ponga en funcionamiento los compromisos adquiridos en su investidura.

Enrocarse en que la presidenta en funciones no es de fiar —quien no la conoce que la compre, se ha dicho—, que es del aparato y que por tanto conocía los temas de corrupción, todo eso es desahogo, rabietas, pero no muestra una actitud política. Recriminarle que se equivocó al adelantar las elecciones y que antes estaba más cómoda que ahora y que, por lo tanto, tiene que aprender a tratar con otras fuerzas políticas, a negociar y pactar, es algo que el tiempo dirá si es capaz, de llevar su programa hacia delante o si se tendrá que marchar por incompetente.

Lo paradójico  en estos momentos es que la derecha del PP está liderando el no a la investidura, independientemente de que algunos partidos no quieran reconocerlo, o no sean conscientes de que el derrotado es el  PP,   no la izquierda que en su conjunto tiene 67 diputados. El PP   está amortiguando su derrota en espera del día 24M a ver cuáles son sus resultados. La izquierda, fundamentalmente los tres partidos PSOE, IU y PODEMOS, deberían demostrar un ejercicio de responsabilidad y encontrar un mínimo común, no anteponiendo sus intereses a los de los andaluces que son los que tienen que beneficiarse de sus propuestas de progreso. Además, en general existen grandes coincidencias.

Las líneas rojas de los partidos emergentes tienen muy poco peso, es una falsa justificación antes sus electores más radicales y muestran una falta de experiencia política y en el juego parlamentario. Encallarse y no ser capaces de dar una salida es perjudicar su propio trabajo, puede desesperar a muchos de sus afiliados y votantes que desean una pronta salida de esta situación política y económica en la que vive Andalucía, y que vieron en estos partidos una pronta solución a sus problemas más inmediatos.

Es de extrañar la actitud de IU, que ha participado antes en el gobierno, que sabe de la importancia que tiene la normalización de la vida política para poder gobernar y hacer cosas buenas como las que  se han hecho cuando  ellos han formado parte del mismo. IU, con su experiencia, tenía y tiene que coger el toro por los cuernos y hacer propuestas de salida, aun con solo 5 diputados; no puede aparecer impasible ante los andaluces, forma parte de los 67 diputados de izquierda y, por lo, tanto, debe pedir una reunión con Podemos y el PSOE y buscar la salida más adecuada y rápida a esta anomalía política que está pasando en Andalucía. Debe dar ejemplo de responsabilidad por ser una fuerza que tiene una larga historia en la vida andaluza y al mismo tiempo, debe demostrar ante los ciudadanos andaluces que en política no sirven de nada los resentimientos, sino, al contrario, hay que ser capaces de ver los cambios y operar sobre ellos.

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