Ya han pasado tres años

Por Ramón BARRAGÁN REINA

El actual Gobierno, presidido por Mariano Rajoy, ha cumplido ya los tres primeros años desde su constitución, pero esos años no han traído mayor felicidad a la mayoría de los españoles, aunque es innegable que hay una minoría que está muy a gusto y la ha aumentado claramente: tiene más recursos (más renta disponible) y han aumentado su diferencia con los demás, especialmente con los que menos tienen.

Para la mayoría el paro o desempleo –el mejor índice para determinar la felicidad personal, familiar y social– sigue por encima de las muy negativas cifras diciembre de 2011. No han mejorado, sino que han empeorado. Y lo que es peor los afiliados cotizantes a Seguridad Social (S.S.), los que mantienen prestaciones esenciales para que funcione el Estado del Bienestar, son menos que hace tres años.

Veamos:

Los datos de diciembre de 2011 son los siguientes: 4.422.359 parados registrados y 17.229.922 afiliados cotizantes a la S.S.

En diciembre de 2012 las cosas había empeorado bastante: los parados eran 4.810.740 (388.381 más), y los afiliados a la S.S. 16.442.681, casi 800.000 menos.

Los primeros meses de 2013 trajeron más paro, pues se superaron los 5.000.000 en los meses de febrero y marzo.

En diciembre de 2013, hace un año, los parados eran 4.701.338, algo menos que el año anterior, pero los afiliados a la S.S. se habían quedado en 16.357.640, menos que el año anterior. O sea, si en el paro se había mejorado algo (no mucho), la afiliación a la S.S. había llegado a su punto más bajo.

Ahora, en diciembre de 2014, con datos del día de hoy, la situación es la siguiente:

  • Paro o desempleo: 4.447.711, que suponen aún 25.352 personas más en situación de paro que en 2011.
  • Afiliados cotizantes a la S.S.:  16.775.214, o sea, 454.708 trabajadores y trabajadoras menos.

Estas cifras, que nos quieren vender como las mejores en no sé cuantos años, nos dan una idea de la situación de la economía española, de la sobre explotación de los que trabajan y de la bajada de ingresos de la Seguridad Social, encargada de la financiación de las pensiones, la sanidad (enfermedades, accidentes…), las prestaciones por desempleo, garantía salarial, formación continúa de los trabajadores, etc. No es de extrañar que disminuyan las prestaciones a los parados, que recorten la sanidad o que quieran acaban con las garantía salariales, entre otras cosas.

 Esta es la realidad. Debemos alegrarnos que menos personas padezcan las consecuencias del desempleo, pero no hay nada para echar las campanas al vuelo, tal como hacen los actuales gobernantes y su cohorte de seguidores, incluyendo en ellos a periodistas que repiten los refranes que les ponen por delante.

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