A propósito de Podemos

Podemos Uviéu

Por Javier VELASCO MANCEBO

Como ya ha sintetizado muy bien Javier Aristu la conferencia que realizó Íñigo Errejón en la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense [véase aquí], me limito a comentar algunos puntos que me interesa recalcar, aclarando que el hecho de que yo afirmase en mi blog que Errejón es el mejor retórico político que yo he contemplado en la democracia española no quiere decir que yo participe de su análisis, al menos en su totalidad. Lo que sí nos ofrece, en primicia, es un diagnóstico que nos da la oportunidad de discutir, lejos de los discursos de pelea colegial a los que nos hemos habituado en la política española.

Tengo que decir que creo que su calidad procede del método que utiliza: llega a conclusiones políticas y a propuestas de acción, después de la exigencia de un análisis que propone, humildemente, como hipótesis. Creo, sinceramente, que el análisis es bueno y las conclusiones pertinentes, lo que también creo es que es insuficiente porque analiza solo una porción de la realidad y se basa en consecuencias cuyas causas identifica en la actitud de las élites y las instituciones, dejando aparte el funcionamiento del sistema en su totalidad. Además, consecuentemente con su análisis, no es prospectivo, no diseña, ni siquiera someramente, ningún rasgo de cambio sistémico, y deja al desarrollo de los acontecimientos la toma de decisiones de cada momento.

El corazón de la hipótesis (sic) de Errejón es que han encontrado una grieta en la construcción ideológica de la realidad efectuada por las élites dominantes que les ha permitido explicar de otra manera esa realidad. En verdad, lo que han hecho es trasladar la culpabilidad de las masas en el origen de la crisis a la exclusiva culpabilidad del poder, y eso permitirá abordar los problemas de otra manera, de manera más equitativa para los perjudicados de dicha crisis. Es decir, solo bastar cambiar el discurso justificativo dominante para crear una mayor situación de igualdad. No es poco esto, y, a corto plazo, se pueden conseguir logros. Pero no es perdurable porque el origen no está en el comportamiento de la casta, está en el agotamiento del sistema del que uno de los epifenómenos es esa casta.

¿Por qué no es perdurable una política basada exclusivamente en la hipótesis de mal comportamiento de las instituciones y las personas? Porque la naturaleza de ambos factores está determinada, fundamentalmente, por la crisis agónica  de la sociedad de consumo de masas. No le he oído, en ningún momento, ninguna alusión a esto y es fundamental para cualquier ambición de cambio. Muy al contrario, en la conferencia hace algún comentario menospreciativo hacia los expertos económicos, sin pensar en los que están ofreciendo explicaciones que enriquecerían un programa político que no puede satisfacerse exclusivamente en la justa interpretación del dolor de la gente y en la excelente calidad del mensaje; si uno se mete y arriesga, como él dice, hay que ofrecer más. Desde luego, y con respeto, no son expertos de las características de los elaboradores del programa económico propuesto por Podemos los que van a encontrar soluciones.

Hay que ofrecer dos cosas: una buena explicación de las causas de la crisis económica, que es de desempleo estructural y que no se resuelve con medidas keynesianas; y un proyecto de cambio a largo plazo, consecuente con el análisis, que supondría una senda de reformas estructurales progresivas. De decenios, dice Piketty.

Un proyecto de esta naturaleza se debe basar en la hipótesis de que el crecimiento en los próximos decenios va a ser escaso o nulo y que el empleo va a ser diezmado por las innovaciones tecnológicas. Esta hipótesis anula la ilusión de un proyecto socialdemócrata y nos pone ante un horizonte difícil pero inexorable. Si partimos de este diagnóstico y se consigue que la explicación sea comprendida eso llevará a una verdadera transformación de la realidad, de la civilización de consumo. A una senda programática dura pero consistente.

Como las fuerzas en contra van a ser descomunales y los márgenes a corto estrechos, hay que aprovechar las crisis para conseguir alianzas y persuadir culturalmente a la gente. Si la izquierda no consigue eso, no lo va a hacer la derecha y Podemos, IU y el PSOE podrían hundirse con todos nosotros. El muro está cerca. Eso es lo que falta en la conferencia de Errejón.

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