Una conferencia

Por Javier ARISTU

La sugerencia de personas a las que sigo a través de las redes sociales me hizo pinchar en el enlace y, de esa forma, pasé cerca de una hora viendo y escuchando la conferencia que Íñigo Errejón dio en el curso de máster de Comunicación Política en departamento de la UNED el pasado 25 de noviembre. Quien quiera puede hacer lo mismo pinchando aquí.

Más que una conferencia a la manera clásica, el líder y teórico de Podemos da una exposición, sin papeles ni guión —hay que decirlo—, algo desordenada pero sin duda fresca y ágil, acerca de la capacidad que desde la estrategia comunicativa se puede tener para “cambiar el tablero político”. Desde una perspectiva más académica que de activismo político, Errejón plantea algunas de las claves por las que Podemos ha podido penetrar por  esa “ventana de oportunidad” que cuajó, primero en clave de movimiento de protesta, en la primavera de 2011 y luego, como traducción política, el 25 de mayo de 2014, en las elecciones europeas.

Algunas de las interesantes ideas que aporta el dirigente de Podemos son éstas: una) en política no basta solo con tener ideas claras, un análisis adecuado o una teoría hecha de la situación; es necesario también audacia, riesgo y tentar a la suerte. De lo que deducimos que cuando Podemos se lanza a primeros del año pasado a la palestra electoral está haciendo una apuesta osada que en este caso le salió muy bien. Dos) Parte del éxito de Podemos estaría en que supo “leer” la situación social y política a partir de la crisis de 2008. A diferencia de IU, fuerza política entonces diferente a todo el resto del stablishment institucional, la formación política que dirige Pablo Iglesias  habría sido capaz de interpretar la profunda marejada de distanciamiento existente y, lo que es más importante, la que supo encontrar con un lenguaje adecuado y unos “significantes” pertinentes (casta y gente, proceso constituyente, centro del tablero, los de arriba y los de abajo) la vía para catalizar electoralmente ese proceso social. Errejón plantea algunas otras reflexiones sobre estrategia y comunicación política, todas ellas, sin duda, de sumo interés y planteadas, además, con una gran altura intelectual. Es indudable que este grupo dirigente de Podemos arrastra tras sí un profundo y fuerte impulso intelectual y teórico (Rancière, Gramsci, Laclau, y otros) que, en cuanto nivel teórico, le hace estar por encima de los otros grupos dirigentes de IU y PSOE; el tiempo dirá de su capacidad orgánica y programática capaz de construir un partido cohesionado y ahormado. Podemos es el resultado de dos líneas que confluyeron en 2014: un movimiento de descontento y “dolor social” crecido en los últimos años de la crisis y un análisis certero desde un grupo de profesores y politólogos universitarios que deciden hacer política, pero eso por sí solo no hace un partido con proyección histórica.

Sin  embargo,  reconociendo la altura intelectual y teórica de Errejón y el grupo dirigente de Podemos, sus análisis y sus propuestas me siguen pareciendo algo frías o carentes de pasión social, aunque parezca paradójico. Me suenan más a discursos en aula universitaria que a programa social de cambio, me transmiten más ecos de lecciones teóricas a posteriori que proyectos históricos con capacidad de continuidad y de marcar una historia de cambio real. Veo más a Podemos como un desestabilizador del mapa político —que lo es ya sin duda y ese será seguramente su gran mérito histórico— que como constructor de un “proyecto histórico de cambio”.

Errejón y los dirigentes de Podemos presumen de haber modificado el tablero a partir de su capacidad para marcar una ruptura con la manera de contarse la historia de la España de principio del siglo XXI, con el relato tradicional establecido. En algunos elementos de ese relato coincidirían con IU: La transición fue una traición, se necesita un nuevo Proceso Constituyente (que no es término exclusivo de ellos ya que IU lo tiene en su programa desde hace tiempo), superando críticamente la transición y el “régimen del 78”. En otros se alejan de los parámetros de la formación izquierdista y es seguramente lo que le ha podido dar el éxito electoral: ruptura de la dinámica derecha-izquierda por el eje vertical arriba-abajo, estableciendo el concepto de centralidad política como decisivo, y elaboración del concepto de “casta” como síntesis del malfuncionamiento del sistema político. Por eso, Podemos aporta por un lado una gran novedad (una fuerza considerada en principio como progresista capaz de resultados sorprendentes y muy competitivos) y por otro es la repetición de un partido con vocación de central como lo fue el PSOE en los años 80 del pasado siglo. Igual que entonces el partido de Felipe González, Podemos está condenado a inventar cuadros dirigentes con personas sin experiencia política, a atraerse a los experimentados cuadros medios de otras formaciones (entonces fueron del PCE, hoy lo serían especialmente de IU), en definitiva, necesita importar cuadros e intermediarios capaces de desarrollar una acción política desde las instituciones a las que llegarán dentro de poco. El tiempo y los meses que vienen nos irán dando medida de por dónde va esa nueva formación.

Una etapa apasionante la que tenemos por delante; ojalá que la confluencia de demandas sociales, propuestas programáticas y renovación de la clase política dé como resultado un cambio político en 2015. Pero dicho cambio va a depender sobre todo de la voluntad de los electores y de la capacidad de organizar la demanda social con propuestas sólidas y coherentes por parte de las fuerzas políticas. Y esto no se resuelve con una lección de máster universitario sino que tiene que ver con la  realidad de la política y la vida mismas.

Anuncios