Ganemos se suma al baile en Sevilla

Cuadrícula. Foto flickr de pikonasso

Por Lorenzo CABRERA

Leo con interés los artículos que Carlos Arenas y Javier Aristu han publicado en este blog sobre la Plataforma Ciudadana que, al modo de Guanyem Barcelona, se está empezando a constituir en nuestra capital: Ganemos Sevilla. Su idea es concurrir a las próximas elecciones municipales y, como el nombre de la propia Plataforma advierte, ganarlas y dirigir el Ayuntamiento de la ciudad.

 La propuesta es ambiciosa, pero no disparatada. Quienes estaban en la Asamblea del 3 de abril a la que alude Carlos Arenas forman un grupo variopinto y complejo: aunque no faltaran desencantados –pero no vencidos- de muchas batallas, los más eran militantes políticos a título personal de EQUO, IU, PODEMOS, Partido X, etc. y sindicales  del SAT, CCOO, CGT, etc., gente joven incorporada desde hace años a la acción en movimientos estudiantiles, asociaciones vecinales, culturales, mareas, corralas, etc. y, sobre todo, activistas ciudadanos de los más diversos ámbitos.

 Tienen en adelante mucho por hacer. Y no les será fácil. Los une un rechazo a unas formas corruptas y privatizadoras de utilizar la política, hechas en beneficio de minorías y alejadas de lo que debe ser una práctica transparente y participativa. Hasta ahora se concitan por lo que no les gusta, se trata todavía de un negativo que hay que revelar. Y ese revelado exigirá inteligencia negociadora y cintura política. Es cierto que no resta mucho tiempo hasta la convocatoria electoral, pero las prisas terminan siendo malas compañeras de viaje. Alguno en la Asamblea mencionada recordó una fase feliz del 15M: “Vamos despacio porque vamos lejos”. Aunque a Carlos Arenas le hubiera gustado “oír con mayor rotundidad que Ganemos nace desde la ciudadanía, que su objetivo es activar al ciudadano y aglutinar a los colectivos sociales, sindicales, vecinales, culturales, no gubernamentales, de microempresarios, de consumidores, etc., en los que los ciudadanos están insertos, para cohesionarlos , empoderarlos y sumarlos a los partidos y coaliciones políticas que asuman sus necesidades y proyectos”, lo cierto es que no parece que sea otra la intención de esta Plataforma. Ahora la pelota está en el tejado de algunas de esas fuerzas citadas. IU se ha sumado a Ganemos Madrid, la mesa federal de EQUO ha dado su visto bueno para participar en todas las tentativas unitarias que surjan en el país, quizás la preocupación sea hoy PODEMOS: están en un proceso constituyente –lo que no les ha impedido apoyar a Guanyem en Barcelona- y prefieren una ralentización, como advirtieron algunos de sus miembros presentes en la Asamblea, hasta el mes de noviembre, en el que habrán concluido el mencionado proceso. Pero, con toda seguridad, si esta propuesta electoral avanza, PODEMOS estará en ella. No se explica Ganemos sin la irrupción exitosa de PODEMOS en la escena política. Es más, en la concepción misma de esta Plataforma subyace una idea que está en PODEMOS o, al menos, en su figura más relevante: “quien piense que Podemos se puede poner el disfraz de ‘ahora a por la alcaldía’, o ‘a por la Comunidad de Madrid’, creo que no ha entendido nuestro proceso político. Hemos demostrado que se puede, y que se pueden cambiar muchas cosas, pero ahora hay otros actores que también tienen que salir a bailar, y nosotros nos tendremos que poner detrás a echar una mano.” (Jacobo Rivero, Conversación con Pablo Iglesias, Ed. Turpial, Madrid 2014)

 Quiero creer que la preocupación de Carlos Arenas es infundada, no parece haber en Ganemos una voluntad fraccional y seguramente no se adentraría en ninguna aventura electoral si no contase con suficiente respaldo ciudadano y no fuera capaz de aglutinar a la mayoría de fuerzas políticas, sindicales, sociales, vecinales y culturales que están por un cambio en el modelo de ciudad y por un programa que lo hiciera posible. Muchos de quienes han comenzado a dar los primeros pasos en esta experiencia son gente avezada, de largo recorrido, y no es la primera vez que intentan enhebrar un tejido de participación ciudadana capaz de articularse como una alternativa política en la ciudad. Lo que cambia hoy y les urge a realizarla es el hartazgo ante las políticas de recortes y la reducción de los derechos democráticos; la mayor disponibilidad de algunas fuerzas políticas que, en otras circunstancias, hubieran concurrido en solitario; la ley electoral municipal que el Gobierno quiere sacar adelante y con la que impediría la existencia de pactos postelectorales; y, por último, los resultados esperanzadores que supusieron las pasadas elecciones europeas. Quieren ir paso a paso, no perseguir una quimera, aunque algunas acciones puedan parecernos precipitadas (su presentación en Plaza Nueva) o incongruentes (la postulación de alguno a concurrir a unas primarias). Lo que toca ahora, insisten, es ver el grado de simpatía, del eco que encuentran en la sociedad sevillana y su primer objetivo es conseguir diez mil firmas de apoyo, aunque ello no sea óbice para haber constituido ya comisiones de trabajo y avanzar en distintos frentes.

 Javier Aristu admite que la iniciativa Ganemos puede tener impacto significativo si concilia tres elementos: contenidos, personas con capacidad de liderar y determinación precisa del adversario principal, que no es otro que el PP. Reclama, por ello, “no hacer la guerra ni al PSOE ni a IU, al contrario, establecer un discurso de unidad y pluralidad”. El empeño –él mismo lo califica de difícil- no va a contar con la simpatía de algunos. IU está abocada a sumarse al proyecto y su predisposición es favorable, aunque en Sevilla  su participación resulta hoy por hoy una incógnita; el PSOE, en cambio, sigue empeñado en aferrarse a su idea, un algo desvaída, de partido único de la oposición, al que eventualmente se suman otros para apuntalar su hegemonía, y tampoco termina de hacer un relato de la situación crítica actual en que se incluya como parte responsable de la misma. Las recientes declaraciones de su flamante secretario general Pedro Sánchez, a las que han seguido otras en el mismo sentido de la presidenta andaluza,  resultan decepcionantes: retoman el cuestionado concepto de la pinza (ahora PP-PODEMOS) y descalifican a esta segunda fuerza –y, con ello, a su millón doscientos mil votantes, una parte de los mismos venidos del que fuera su electorado- en la misma línea que los sectores más conservadores del país.

 Es evidente que el discurso de Ganemos –como le pide Javier Aristu- ha de ser de “unidad y pluralidad”. Supone establecer un modelo de ciudad que ampare a los más desfavorecidos y ayude a reducir notablemente las diferencias que están agrandándose en la actual situación política y económica, que la haga habitable, con el respeto a las múltiples diferencias que acoge una urbe moderna. Ir dando los pasos, en fin, a la consecución de un programa que secunde una amplia mayoría de ciudadanos. No se trata de sumar únicamente siglas, aunque es preciso que éstas se adscriban en su conjunto y renuncien a presentarse en solitario a las elecciones, sino de vecinos, que participen  activamente en este proyecto independientemente de cuáles fueran sus simpatías políticas y su voto pasado.