Poder y ganar

Foto Flickr por Ale Arillo

Por Carlos ARENAS POSADAS

 La deslumbrante irrupción electoral de Podemos ha alterado profundamente la vida política española en el último mes. El rey ha abdicado antes de que un futuro escenario de izquierda en el parlamento le ponga las cosas más difíciles a su heredero. No solo ha pensado en Felipe; la abdicación del rey ha sido el último servicio prestado a la “casta”. La renuncia del monarca y el  mundial de fútbol han distraído por unas semanas la atención de los españoles sobre los muchos problemas que les aquejan. De hecho, el despiste y la ocasión las han pintado calvas para que el gobierno del PP haya decidido la privatización de líneas ferroviarias y aeropuertos; es decir, repartir masivamente el patrimonio de todos entre sus amiguetes.

Por eso espero la voz de los aspirantes a gobernar las cenizas del PSOE, de los líderes de Izquierda Unida distraídos ahora con el asunto del referéndum sobre la forma de Estado, advirtiendo a los futuros dueños de RENFE y de AENA que van a hacer una mala compra porque la izquierda les va a expropiar tan pronto llegue al poder.

Si algo ha hecho atractivo a más de un millón de personas el fenómeno Podemos ha sido la precisión a la hora de identificar los problemas reales y señalar a los culpables directos del escenario de desempleo, precariedad laboral, desahucios, recortes de derechos y libertades, indefensión, etc. Han puesto punto y final al lenguaje y a la retórica hueca reproducida por la clase política; la han desnudado por haber vivido acomodada en la creencia jacobina de que la ciudadanía deposita con los votos un cheque en blanco para su uso y disfrute.

 Ya no; la gente quiere ocuparse directamente de sus asuntos.  Ha pasado del “no nos representan” al nos representamos a nosotros mismos y queremos el poder. Las redes sociales amplifican el mensaje. Asiste empujando el movimiento una intelectualidad que encuentra referentes sociales después de haber estado castrada y adormecida en las últimas décadas.  Bienvenidos sean unos y otros porque en la quiebra de la confianza entre representantes y representados que hoy se vive anidan las opciones fascistas. El ejemplo de Francia es claro. Es necesario visualizar la conjunción de los demócratas, con mayúsculas, para impedir que la “casta” tenga la tentación de volver a las andadas.

Acaba de llegar a esta marea de la responsabilidad y la autodefensa ciudadanas la plataforma Guanyem Barcelona (ver Eldiario.es del 15 de junio). El análisis directo y la identificación de problemas, objetivos y responsables son similares a los de Podemos.  La crisis es una “estafa”; una segunda transición en forma de “gran coalición” pretende mantener el status quo y bien engrasadas las puertas giratorias entre la política y la empresa. Para acabar con todo eso y con el control a distancia de los lobbies reclaman “el derecho a decidir”; eso sí, decidir y tomar el poder para acabar con el “actual régimen político y económico” y servir de ejemplo a  ciudadanos  y ciudadanas de otras poblaciones, del conjunto del Estado y de Europa. Invitan a partidos de izquierdas, grupos vecinales, profesionales, intelectuales, etc., que quieran construir otra realidad “desde abajo” a  ir juntos a las próximas elecciones municipales. Por fin, desde Cataluña, una propuesta que parece centrada en el ser humano de carne y hueso y no en el confuso concepto de “nación” instrumentado por  “castas” locales.  Es la hora de secundar esta iniciativa; explorar la posibilidad de crear plataformas, sin peleas de sacristía, para ganar Sevilla o Málaga o Córdoba o Granada…