Muros desmoronados

FotoFlickr por publikaccion

Por Javier ARISTU

Tras las elecciones del 25 de mayo y la abdicación de Juan Carlos de Borbón, este país ha entrado en zona de turbulencias, de opiniones, posiciones políticas, propuestas y tensiones como no veíamos desde hace bastante tiempo. Antes era el mundo social y productivo el que se notaba afectado por una crisis muy aguda; ahora es precisamente el mundo institucional y meramente político el que parece estar sometido a este vendaval ¿imparable?

De la constatación de una extrema derecha rampante en Europa hemos pasado a la exigencia de un referéndum para votar el régimen de estado, monarquía o república. Las plazas de las ciudades, de pronto, se han visto llenas de gente portando la tricolor y exigiendo la república.

¿Qué está ocurriendo en esta piel de toro? ¿Volvemos a uno de esos momentos de acelerones históricos de los que nuestra historia está plagada? ¿No serán volteos más que acelerones? ¿Qué más puede ocurrir que haga reaccionar al sistema político, incapaz, al parecer, de responder con agilidad a las demandas sociales?

Estaba en estas cavilaciones cuando se me presentó don Francisco de Quevedo en forma de libro y, entre sus páginas hallé de nuevo aquel soneto magistral [Miré los muros de la patria mía] donde refleja la caducidad, el declive, el ocaso de la naturaleza, de las cosas, de la vida. Y vi que era muy actual.

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.


El ciclo abierto en 1978, a partir del consenso constitucional, está dando muestras de un enorme cansancio, si no agotamiento. El sistema político basado en un eje bipartidista, derecha PP/izquierda PSOE será muy difícil que se recomponga en el futuro exactamente igual. Las elecciones generales de 2015 pueden escribir el acta de ese nuevo marco que se está forjando desde hace unos meses y que las elecciones europeas del 25 de mayo han retratado. La única diferencia se nota en que el PP mantiene una poderosa presencia social en el mundo económico, empresarial y de medios de comunicación, así como una eficaz máquina de creación de conciencia neoliberal (la fundación Faes), lo que podría ayudarle a mantener sus vínculos sociales y parte de sus caladeros electorales; por el otro lado, el PSOE se ha quedado en cueros: unos afiliados y electores disminuidos y desanimados, equipos dirigentes vacíos de capacidad intelectual y de creación de política, escasa presencia en el mundo social y económico, debilidad en los medios de comunicación y redes sociales.

Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día

El deshilachamiento de la sociedad española es evidente. Las organizaciones sociales muestran una enorme dificultad para cohesionar y dar sentido a la frustración social.  Se han desatado los tradicionales lazos que unificaban a los grupos sociales y cada cual parece que va a lo suyo, a sobrevivir, a flotar de la manera que pueda. Sindicatos y organizaciones populares bastante tienen con defender lo que todavía permanece. Sus luchas, constantes, diarias, continuas, se centran en la defensa de esas conquistas de no hace muchos años pero se ven con enormes dificultades para enfocar esas mismas batallas hacia un proyecto en positivo, constructivo, alternativo. Es una sociedad castigada por una crisis y a la que parece que no puede dar respuesta: el monte nos está quitando la luz al día, la sombra nos rodea. No son tiempos para la lírica; la gente está literalmente harta.

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos;
mi báculo más corvo y menos fuerte

Definitivamente: da la impresión de que después del 25M la generación del 77 se ha hecho más vieja. Una nueva se quiere hacer cargo de las riendas. Los líderes perdedores pintan canas, están transmitiendo agotamiento, cansancio. Necesitan báculos y bastón para poder seguir el ritmo endiablado de este proceso aceleradísimo de cambios; y no es posible que lo consigan.

Vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

¿Es el fin de la transición del 77? Unos hablan del final del “régimen del 78”, enterrado el pasado 25 de mayo. Exageran, deliran en algunos casos. Pero es bastante cierto que para algunos las elecciones del 25M han significado la muerte política, para otros es hora del retiro, de la abdicación, y algunas formaciones como el PSOE están constatando el amargo sabor de la derrota.  ¿Su Waterloo?.

Quevedo (siglo XVII): una buena guía para reflexionar sobre nuestro país.

Al rato, al cerrar el libro de Quevedo, me encuentro con el de otro poeta, más cálido, más carnal: Miguel Hernández (siglo XX): un magnífico combatiente y forjador de ilusiones.

Los hojeo, voy de aquí para allá y me paro ante un poema,se titula Llamo a la juventud. Lo leo y me tropiezo con estos versos:

La juventud siempre empuja
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende.

No es que sea extraordinario desde el punto de vista lírico pero este cuarteto coincide con algo que está pasando en estos momentos; ¿o no?

Seguiremos hablando de España y de Europa.

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