Acerca de la radicalización de la derecha en Europa

Foto Flickr por Imaginary Museum Projects: News Tableaus

Por Gaël BRUSTIER et Jean-Philippe HUELIN

¿Por qué en toda Europa los partidos de izquierda se muestran impotentes para capitalizar la mayor crisis desde la segunda guerra mundial? Esta es la cuestión que se plantean dos socialistas franceses, Gaël Brustier et Jean-Philippe Huelin, que ya en su libro publicado en 2011 Voyage au but de la droit (Viaje al fin de la derecha, ed. Mille et Une Nuits) desarrollaban este  asunto. A continuación reproducimos un extracto de la introducción a dicho libro.

Hemos asistido al nacimiento de una burguesía financiera transnacional  despegada de aquellas preocupaciones que fueron las de la burguesía nacional industrial. Y este fenómeno, observable en Francia, atraviesa toda Europa. En consecuencia, la geografía social de nuestro país ha cambiado también, pero es sobre todo a nivel de las ideas, de las representaciones colectivas,  de las organizaciones políticas y de la vida intelectual donde la mutación se ha dejado notar. Cuando investigamos el movimiento de las ideas, y los movimientos electorales, al recorrer el paisaje político europeo y occidental, nos interesa comprender el fenómeno de derechización que parece actuar como un torbellino político y afectar, una tras otra, todas las sociedades occidentales. ¿Quién ha sido el más afectado electoralmente? ¡Las socialdemocracias!  En cuanto la crisis da una oportunidad a las izquierdas occidentales la protesta pasa a la derecha! Para comprender el sorprendente movimiento de derechización de las sociedades occidentales, y en particular el de Francia, no hace falta convocar a una improbable batalla de «la modernidad» contra los enemigos encarnados por «la derecha». El fenómeno no se reduce a una «revolución conservadora» en el sentido más tradicional del término. No es un enfrentamiento entre el Bien y el Mal lo que aclarará el problema. La derechización está muy eficazmente ligada a la «modernidad capitalista», y las fuerzas electorales que la encarnan han sabido aprovecharse de la misma para atraer hacia sí al ciudadano consumidor. Raffaele Simone ve a menudo justo, especialmente cuando denuncia a la vez el buenismo de la izquierda y su incapacidad de tomar decisiones «rigoristas». Simone propone algunas pistas pero omite sin duda evocar, por un lado, el gran miedo de Occidente, aquejado de vértigo ante el abismo de la mundialización, y, por otro lado, el retorno de la protesta hacia el lado de la derecha

Para analizar este fenómeno y realizar la autopsia meticulosa del mismo hemos tenido que referirnos a la historia, a las herramientas tradicionales de la historia social y de la sociología política, en cuanto se interesa por los aspectos sociales, electorales o por las organizaciones.

(…)

El proceso de derechización no es lineal ni uniforme. Al contrario, parece polimórfico, impregnado de diferentes crisis de crecimiento y sometido a importantes sobresaltos internos. Permite el surgimiento de fuertes personalidades que lo sostienen (Thatcher, Reagan, Aznar, Berlusconi, Fini, etc.), pero jamás depende únicamente de las mismas y trasciende a las cuestiones ligadas al liderazgo. La derechización no es, en sentido propio, puramente reaccionaria. En este fenómeno no hay restauración de un viejo orden. Bien al contrario, la derechización desestabiliza los fundamentos tradicionales de las llamadas sociedades occidentales. Si, como se ha dicho, la derechización obedece en parte a la globalización financiera, es evidente que saca su fuerza de su capacidad de hacer frente, mejor que cualquier otra ideología, a los efectos reales de la mundialización neoliberal sobre esas mismas sociedades. ¿No es acaso su función la de dar una explicación del mundo a todas las escalas políticas, desde el rincón de un pequeño pueblo rural hasta el centro de Kabul, haciendo aceptable el proceso de globalización financiera o haciéndolo pasar a un segundo plano? El estudio de la derechización se diferencia del trabajo ya efectuado sobre el avance de las ideas neoliberales o sobre la asunción de la ideología liberal por ciertos sectores de izquierda. Tiene en cuenta esos aspectos dentro de una visión más global que consiste en comprender cómo un imaginario colectivo en permanente evolución da forma a las sociedades y particularmente a la francesa. Este viaje al fin de la derecha nos hará atravesar el Atlántico, visitar las capitales de la «Vieja Europa», observar la rebelión de los valles alpinos, escuchar el tumulto de las colectividades obreras, prestar atención a la cólera de los perdedores de la mundialización o reencontrar la insurrección de derecha de las regiones ricas de nuestro continente.

Recorriendo esta Corriente del Golfo ideológica que constituye la derechización, nos vamos a encontrar con los que fueron sus iniciadores así como sus actuales actores, captaremos las principales características ideológicas y los resortes de su dominación, o incluso de su hegemonía, para interesarnos por la realidad de la dominación de esta derecha new look sobre la sociedad francesa y sus clases populares. Asociando conservación y contestación, monopolizando dentro del hemisferio derecho de la vida pública lo esencial del debate político, la derechización se extiende como una mancha de aceite.

(Traducción de Javier Aristu)

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De estos dos autores hemos publicado ya en este blog artículos sobre asunto similar: una entrevista con Jean-Philippe Huelin, “La izquierda debe interrogarse sobre el desencanto de los obreros” (14 de enero) y Pensar una reconquista cultural desde la izquierda (2 de abril) de Gaël Brustier.