¿Ganas de votar?

Por Javier ARISTU

A dos meses, once semanas, de las elecciones europeas el baile de candidaturas en una parte de la izquierda española, la encuadrada en torno a IU, ha provocado, una vez más, una serie de disensiones, críticas y comentarios negativos sobre su método de confección y sus resultados, no sabemos si provisionales o definitivos ya en forma de lista electoral sometida a refrendo de los ciudadanos.

No es la primera vez que esto ocurre ni, imagino, será la última: la erótica de la candidatura es algo que suma pasiones, fervores y disputas al borde de la tragedia. En todos lados cuecen habas y no nos vamos a extrañar que la confección de esta lista electoral de la autodenominada “izquierda radical”, sobre todo cuando se vislumbra un significativo aumento de las expectativas de esa fuerza —ya veremos al final lo que da de sí— provoque este ruido al que hemos asistido durante los pasados días.

Hablar de candidaturas en “la izquierda radical” es nombrar una de  las actividades que más horas de reuniones generan en sus filas. ¿A qué se debe este afán de llegar siempre al momento de las elecciones tras haber pasado un auténtico calvario de crucificados, dolorosas, viacrucis, azotes y escupitajos, cual si fuera una auténtica Pasión de Cristo? ¿Tanto se juega la izquierda a la hora de adjudicar nueve o diez puestos de la lista a las europeas? ¿No es evidente que para este viaje no hacían falta tantas alforjas?

Estábamos acostumbrados a ello. La singularidad de esta vez ha sido la puesta en escena con el movimiento Podemos, del líder mediático Pablo Iglesias. De forma tan fina como inexplicable se terminó la negociación porque no fue posible llegar a acuerdos, según nos relataba en algún medio el propio Willy Meyer. Colorín colorado… En medio de ese relato se quedan casi fuera los seguidores de Izquierda Abierta, partido liderado por Gaspar Llamazares, antiguo coordinador general de IU. ¿Cainismo? ¿Vendetta? ¿Odios sarracenos? ¿Simplemente política?

En el otro lado de la mesa de la izquierda, en el PSOE, no han sido capaces de presentarnos una opción lo suficientemente ambiciosa y generosa que fuese capaz de acoger sensibilidades y franjas sociales que en los últimos años se han estado batiendo por la democracia y contra el autoritarismo social. ¿Dónde están esos líderes sociales y representantes de los movimientos que han logrado parar e incluso derrotar la política del PP? ¿Hay alguna candidatura que recoja eso? ¿Dónde están nuestros líderes de opinión y de la cultura que se baten por una sociedad abierta, tolerante y más democrática? ¿Hay alguna lista que los encuadre?

Ando a vueltas con la traducción de un libro de Maurizio Landini, secretario de la poderosa Fiom, el sindicato de los metalúrgicos italianos, que espero que algunos buenos editores tengan la benevolencia de publicarlo. Se titula Forza lavoro [La fuerza del trabajo] y supone una reflexión sobre los hechos de Italia analizados en una “perspectiva radical”, desde el mundo del trabajo, tan castigado y acosado. La visión de Landini sobre lo que ocurre en la empresa, la economía y la política italianas es muy negativa. Podemos decir que no deja títere sin cabeza. Su posición es la de reforzar desde abajo la sociedad civil a través del protagonismo del trabajo y de la propia sociedad. Expresa muy poca confianza en la actual política, en el actual marco de partidos políticos italianos, sin dejar de ser por eso menos político que otros. Cito un breve pasaje de su libro: “Es una dimensión [la de los políticos y notables] completamente discordante vista desde el mundo real: para quien viene de los centros de trabajo y vive entre los trabajadores, en tiempos de crisis y de crecientes dificultades, parece una comedia intolerable. Por esto surge la rabia y te dan ganas de levantar la voz; por esto el país oficial se vive como un conjunto de castas, entre las cuales la política es sólo la más evidente, la más expuesta pero no la única y, posiblemente, ni siquiera la más poderosa”.

¿Castas políticas? ¿Las hay en España?

Vistas así las cosas uno tiene que pensar en los contenidos más que en las formas. Si fuera por las formas… esta izquierda no aprobaría la selectividad. Habrá que creer que lo que nos propongan merece la pena como para ir a votar. Uno confía en que, por encima de las personas, se pueda configurar en Europa un proyecto capaz de derrotar en el futuro el proyecto neoliberal y conservador. Uno confía, aunque no tenga muchas esperanzas de que a corto plazo veamos algún rayo de luz. Tsipras es un factor positivo, posiblemente el único rayo de luz en esta penumbra de izquierda. Si yo fuera italiano apostaría por la Lista Tsipras que se está configurando allí, al margen del PD (integrado ya en el Partido Socialista Europeo) y otras alternativas. Es una lista apoyada por reconocidas personalidades de izquierda que no comparten la deriva del PD de Renzi. Pero soy ciudadano español y tengo que votar las listas que me presentan en España…

Quedan los contenidos, las propuestas, los programas. ¿Puede alguien, por favor, mandármelos a fin de animarme a votarlos?