El PP (Partido Pinocho)

Por Pablo del BARCO

El Ministro de Interior (que tiene o dice tener un interior muy ppulido, católico, limpio y veraz) ha vuelto a mentir, o, expresado en su nomenclatura, a ser transpparente: dijo hace unos días que no se habían utilizado pelotas de goma contra los que pretendía entrar ilegalmente en Ceuta; ahora dice que sí, que se utilizó material antidisturbios, pero que disparaban a veinte metros de los neumáticos o balsas que utilizaban los sudafricanos. Claro que todos sabemos que las balas en el agua toman la velocidad y la dirección caprichosa que ellas quieren y por eso se fueron a empotrar en las superficies de caucho, plástico y goma inutilizando esos artilugios citados llamados vulgarmente, y aquí tan certeros pero inútiles,  salvavidas. Hoy un vídeo de un particular le ha dejado con el culo al aire al transpparente ministro (¿tendrá, él tan católico, que confesarse por esta mentira?), y con la vergüenza (si la tienen) en la boca al director general de la Guardia Civil y al representante del Gobierno en Ceuta. A esta divergencia santificada del PP (Partido Papal) se ha unido el anuncio del tal jefe amenazando con querellas criminales contra los que difundan esas falaces informaciones, que ahora resulta que son verdad. Es decir, que va a tener que ponerle una querella criminal al mismísimo ministro. ¿Lo hará? Dicen ya una mentiras de tal calibre que no las controlan y usan entre ellos como arma arrojadiza para mantener el prestigio, el poco que les queda. En resumen: 15 ahogados ya, nadie se responsabiliza y NADIE DIMITE.

            Del sentido democrático y la defensa de la libertad individual que propaga el PP (Partido Piraña, “come con enorme voracidad todo lo que está a su alcance”) tenemos una excelente prueba: la de los ppinochos (perdón, pperos) que proclamaron su disidencia contra la nueva propuesta de la ley de aborto pero que han votado lo que el sumo sacerdote MR ha decidido, contra sus propias manifestaciones o creencias. Dígase más: a la alcaldesa –también del PP (Partido Pastoso, por lo de la pasta que menea) del pueblo sevillano de Bormujos (ciudad dormitorio de Sevilla) la han pillado confesando por teléfono que recibió dádivas del gürteliano Pablo Crespo, pero ella, en nombre de la verdad, dice que es mentira, que eso son chorradas y por más que repiten el texto de sus mensajes ella lo niega con todo el ahínco. También niega la estancia del crespo personaje en el pueblo, a pesar de que, al parecer, hay fotografías indiscutibles. Al menos toma más posición que la infantil infanta contestando “no sé” a todas las preguntas en el interrogatorio a que la sometió el juez por el caso “Noos”. Claro que a un caso Noos es difícil contestar con un Sii; la infanta se muestra más lista –es un chiste– de lo que dicen que le correspondería a un borbón. ¿O es que también la infanta “despistada” forma parte de las huestes “transpparentes” del PP (Partido Patrimonial)?

            Zoido, aún alcalde de Sevilla, el señor bajito que aparece en todas las fotografías junto a los mandamases del PP (Partido Peana), se ha visto apeado de su carroza dorada y ha sufrido cómo su protegido –y consecuentemente perdedor– para la nominación de futuro presidente de la Junta de Andalucía fue descabezado desde la cabeza del partido, en beneficio de Moreno Bonilla, de curriculum sospechosamente cambiante según el día y la necesidad, tan beneficiado como desconocido, que obtuvo en unas horas, espontáneamente, los nueve mil apoyos que necesitaba. Este proceder tiene un nombre: “contubernio democrático” (Contubernio: “Alianza secreta, ilícita y reprochable”, según la RAE), que bien podemos aplicar al PP (PartidoPastiche, “que da la impresión de ser una creación independiente”. ¿Independiente de los banqueros de Europa?). Y así caminamos con el PP (Partido Pesetero) queriéndonos convencer del progreso de nuestra economía y prosperidad mientras aumenta el número de parados y, más aún, la deuda pública. Sólo ellos (Partido Proinvidentes) ven la mejoría, contra todos los análisis de economistas –que no sean del PP (Pura Patraña)– de prestigio.

Cuando mi padre estaba de buen humor cantaba una coplilla traviesa que decía: “Me casé con una enana solamente por reír; le puse la cama en alto y no podía subir”. Y yo pienso si no será esta la intención de los limpios y transparentes del PP (Partido Panoplia, de “armadura completa y dura”), porque hacerlo peor y tener más mala leche contra el sufrido pueblo español parece imposible. Ellos son, orgullosos, del ¡PP (Puerca Política)!

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