Europa en la encrucijada

Foto por Joanna, Piazza del Popolo

Un grupo de intelectuales y figuras públicas italianas [ver la lista al final]  acaba de publicar un llamamiento de cara a las próximas elecciones europeas del 25 de mayo. Su propósito es hacer posible una lista que se sitúe en las coordenadas de la izquierda europea liderada por Alexis Tsipras, el representante de Syriza y candidato del partido de la Izquierda Europea para la presidencia de la Comisión. Dicha lista se aparta, por tanto, del marco de apoyo al Partito Democratico italiano y propugna una basada en otra Europa distinta a la actual, diferente a las actuales correlaciones y políticas propugnadas por sus instituciones.

No sabemos el éxito que tendrá y la capacidad de convocatoria de dicho llamamiento pero lo publicamos porque nos parece que coincide básicamente con otras propuestas que van más allá del status quo y pretende transformar el actual marco de la austeridad económica y social.

Europa está en una encrucijada y sus ciudadanos deben volver a impulsarla. Los cultivadores de la inmovilidad dicen que sólo hay dos respuestas al mal que durante estos años ha corroído el proyecto de unidad nacido en Ventotene durante la última guerra,[1] ha agotado las esperanzas de sus pueblos, ha despertado los nacionalismos y el equilibrio de potencias que la Comunidad debía suprimir. La primera respuesta es la del que se complace: paso a paso, con ajustes mínimos, la Unión se está recuperando gracias a las políticas de austeridad. La segunda respuesta es catastrófica: una comunidad solidaria se ha revelado como un imposible, urge recuperar la soberanía monetaria  desconsideradamente sacrificada y salir del euro. Estamos convencidos de que ambas respuestas son conservadoras y proponemos una alternativa de tipo revolucionario. Tenemos la convicción de que la crisis no es solo económica o financiera sino esencialmente política y social. El Euro no resistirá si no se convierte en moneda de un gobierno democrático supranacional y de políticas no elaboradas desde lo alto sino discutidas y aprobadas por las mujeres  los hombres y europeos. Estamos convencidos de que Europa debe seguir siendo el horizonte porque los estados individuales ya no están en condiciones de ejercer soberanía, a no ser que cierren sus fronteras, finjan que la economía-mundo no existe, se empobrezcan cada vez más. Solo a través del proyecto Europa los europeos pueden convertirse en dueños de sí mismos.

Por esto hacemos nuestra las propuestas de Alexis Tsipras, líder del partido unitario griego Syriza, y lo señalamos como nuestro candidato a la presidencia de la Comisión Europea en las elecciones europeas del próximo 25 de mayo. Su país, Grecia, ha sido utilizado como cobaya durante la crisis y ha sido destruida: por eso es nuestro portaestandarte. Tsipras ha dicho que Europa, si quiere sobrevivir, debe cambiar de manera radical. Debe dotarse de medios financieros para un plan Marshall de la Unión, que cree puestos de trabajo con planes comunes de inversión y supere la brecha entre la Europa que puede y la que no puede, ofreciendo apoyo a esta última. Debe llegar a ser unión política, y debe por tanto dotarse de una nueva Constitución: escrita no ya por los gobiernos sino por su Parlamento, tras una amplia consulta con todas las organizaciones asociativas y de base presentes en los países europeos.

Debe rechazar la austeridad fiscal que está castigando hoy al sur de  Europa al considerar a esta región como pecadora, adiestrándola en el vasallaje, y que mañana castigará, seguramente, también a los países que hoy se sienten más fuertes. Debe poner en el centro de todo la superación de la desigualdad, el estado de derecho, la defensa común de un patrimonio cultural y artístico que Italia ha dilapidado y maltratado durante mucho tiempo. El  Banco Central europeo tendrá que tener poderes semejantes a los de la Banca de Inglaterra o la Reserva federal norteamericana, garantizando no solo precios estables sino el desarrollo de la renta y del empleo, la conservación del medio ambiente, la cultura, las autonomías locales y los servicios sociales, pasando a ser prestamista en última instancia en tiempos de recesión. No olvidemos que la Comunidad nació para destruir las dictaduras y la pobreza. Ambas iban juntas entonces y hoy de nuevo lo están.

Nos encontramos hoy ante una gran cuestión ambiental de dimensiones planetarias y que puede afectar a todos los pueblos, y ante un conjunto de políticas que tienden a devaluar el trabajo; por el contrario, una correcta política ambiental puede ser fuente de nuevos empleos, de rentas adecuadas, de mayor bienestar  y de reapropiación de bienes comunes. Este es el motivo por el que contestamos duramente el mito del crecimiento económico tal y como lo hemos conocido hasta ahora. Exigiremos inversiones en investigación, energías renovables, formación, transportes comunes, defensa del patrimonio cultural. Sabemos que para una tan grande reconversión tendremos necesidad de más, no de menos Europa.

Lo mismo que Tsipras dice refiriéndose a Grecia, en Italia todo esto significa volver a poner en cuestión los dos pactos-yugos. Primero, la austeridad fiscal: el equilibrio presupuestario que el acuerdo prescribe ha entrado de forma artera en nuestra constitución. Europa no nos lo demandaba, se limitaba a indicar sus “preferencias”. Segundo, el pacto de complicidad que liga nuestro sistema político cleptocrático a las exigencias del mercado: pedimos una política de  incompatibilidad contra la mafia, el blanqueo, la evasión fiscal, la protección y el anonimato de capitales en negro, la corrupción, en una Europa donde no se permita ya oponer el secreto bancario a las investigaciones de los jueces. Significa, en fin, defender la Constitución nacida de la Resistencia y no violar sus principios básicos como sugirió el banco JP Morgan en un informe del 28 de mayo de 2013, al cual los gobernantes italianos han asentido con su silencio. Significa poner fin a las muertes en el Mediterráneo: los inmigrantes no son la carga sino la sal del crecimiento distinto que queremos. Significa dotarse de una política exterior no ya a remolque de un país —los Estados Unidos— que pierde poder pero no prepotencia. La pax americana produce guerra, caos, estados de vigilancia. Es hora ya de fundar una pax europea.

Rechazamos los amplios acuerdos (entre fuerzas contrarias) en Italia y en Europa: estos se hacen para conservar lo existente. Por esto decimos no a la gran coalición parlamentaria que se está preparando entre democristianos y socialistas europeos, presentando a las elecciones de mayo una plataforma de izquierda alternativa y de ruptura. Nuestro propósito: un Parlamento constituyente, que se divida entre inmovilistas e innovadores. Hasta ahora estamos seguro de que gran parte de la ciudadanía desea esto: no una Unión mal recosida, no la salida del Euro, sino otra Europa, rehecha a partir de sus raíces. Lo exigimos ya: el tiempo se ha agotado y la casa de todos nosotros está en llamas, incluso aunque alguien buscase refugio  en su madriguera minúscula e ilusoria.

Este es el horizonte. A partir de aquí proponemos dar vida en Italia a una lista que en las próximas elecciones europeas haga valer los principios y programas expuestos.

Una lista promovida por movimientos y personalidades de la sociedad civil, autónoma de los aparatos partidarios, que sea una respuesta radical a la debilidad italiana. Una lista compuesta en coherencia con el programa, que proponga como candidatos a personas, incluso pertenecientes a los partidos, que no hayan tenido cargos electivos y responsabilidades relevantes en los últimos diez años.

Una lista que apoya a Tsipras pero que no forma parte del partido de la Izquierda Europea que lo ha designado como candidato. Nuestros electores se sentarán en el parlamento en el grupo que lidera Tsipras (GUE-Izquierda Unitaria Europea). Una lista que pueda ser apoyada, como en el referéndum sobre el agua, por el mayor conjunto de realidades organizativas y que no  se mantendrá con los ingresos electorales.

Una lista que con Tsipras de candidato movilice a ciudadanos y ciudadanas hacia Otra Europa.

Firman:

Andrea Camilleri
Paolo Flores d’Arcais
Luciano Gallino
Marco Revelli
Barbara Spinelli
Guido Viale

Para ver la lista de adhesiones: PINCHA AQUÍ

Alexis TSIPRAS ha contestado al llamamiento aceptando la propuesta del grupo: PINCHA AQUÍ

Traducción de J. Aristu.

Para mayor abundamiento e información sobre Alexis Tsipras lea la entrada Sostiene Alexis Tsipras  en el blog hermano metiendo bulla


[1] El Manifiesto de Ventotene, redactado en junio de 1941 y cuyo título completo es « Por una Europa libre y unida. Proyecto de manifiesto », es un texto precursor de la idea de federalismo europeo. Sus autores fueron Altiero Spinelli, Ernesto Rossi y Eugenio Colorni.

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