Si no quieres arroz…

Por Carlos ARENAS POSADAS

A lo largo de su historia, hasta hoy, la economía andaluza ha presentado un paisaje marcadamente tripartito: (1) unas pocas decenas de grandes empresas públicas y privadas dirigidas desde los centros económicos nacional y extranjero; (2) unos pocos cientos de aprovechados buscadores de rentas bien pertrechados en la propiedad inmueble y/o en la influencia política a nivel local o regional; (3) cientos de miles de pequeñas y microempresas incapaces de llevar a cabo otra misión que la de subsistir a duras penas.

El resultado de este escenario fue y sigue siendo el conocido: una sociedad atrasada, con insoportables tasas de parados y temporeros, la más desigual entre ricos y pobres, por debajo del resto de regiones en cualquier índice que sirva para manifestar bienestar y progreso.

 Desde este blog venimos reclamando la necesaria clarividencia y voluntad política para revertir esta situación, y para ello repetimos que el gobierno autonómico debe cambiar sus  interlocutores habituales. Es decir, sustituir en las fotos, conversaciones, concertaciones y convenios los sectores 1 y 2 por el sector 3, con interlocutores válidos de este al margen de la cúpula empresarial vigente, estableciendo estrategias para la convergencia y coordinación  de sus aislados esfuerzos. En otras palabras, se trata de confiar en otra gente, en la gente de aquí.

Los que conocemos la historia del partido socialista no nos sorprende que la actual presidenta de la Junta presente la sempiterna doble semblanza de esta formación política: una declaración de principios con alusiones reconocibles desde la izquierda –véase discurso de investidura- y una práctica política asumible perfectamente por la derecha.

Ya sonó raro que el primer encuentro de la presidenta fuera con los veintitantos más ricos de la comunidad –muchos de ellos empresarios no andaluces-; más raro aún, que a los pocos días presidiera el congreso de la empresa familiar con los más genuinos representantes del sherry party a sus flancos. Ayer, y los próximos días, encuentros con los señores Botín, Alierta, Sánchez Galán y Fainé, a los cuales se agradece, como hace el consejero de economía “el gesto” que tienen hacia la Junta. Quien manda manda.

El plan es atraer inversiones a Andalucía, especialmente las paladas de millones extranjeros que dice Botín que van a llegar a España. No les vendría mal tener un poco de conocimiento de por qué las multinacionales se concentran en unas regiones y no en otras, por qué vinieron y huyeron de Andalucía cuando se acabaron las regalías, distinguir entre los que son inversiones que cambien de verdad el modelo productivo y aquellas otras que sean meramente especulativas, retardatarias porque cercenen un posible desarrollo endógeno o sostenedoras del modelo productivo actual.

Botín y Fainé con su “gesto” pedirán a Díaz que se olvide del banco público o instituto público de crédito que anunció en su discurso de investidura. ¿Qué dice IU a todo esto?. Alierta vende economía digital. Iberdrola molinos de viento en el mar. ¿Qué dicen los ecologistas y el consejero de turismo? Además, hay que cambiar la ley para que los constructores y especuladores inmobiliarios, orgullo del empresariado regional, vuelvan a las andadas.  Y todo eso adobado con la panoplia de requerimientos al uso de toda política económica neo-liberal: menos impuestos, nada de trabas burocráticas, seguridad jurídica para cualquier tipo de iniciativa… Todo un cambio en el modelo productivo.

Como se suele decir: “si no quieres arroz, dos tazas”