No es así, no es así

inemPor Javier VELASCO

Recuerdo con una sonrisa la historia de un “camarada” del PCI, del magnífico PCI, sobre las reuniones de su sezione del centro de Roma, allá por los años setenta.  Contaba que con ocasión de la necesidad de cambiar las antiguas ventanas del local, que estaba situado muy cerca de la piazza Navonna, se reunió la agrupación del barrio para discutir el presupuesto de aquellas ventanas corroídas por el tiempo. El secretario de la sezione se sentó pausadamente y sacó un papel donde tenía escrito el proyecto de gasto y otra serie de notas que le permitirían ordenar la exposición para su aprobación en la asamblea.

El caso es que aquél veterano luchador comenzó, para poder ver apoyado el presupuesto, con un análisis de la situación internacional, que siguió con una consiguiente reflexión sobre Italia, Roma y el barrio, por este orden. La conclusión era tal que llevaba, de manera inevitable, a la necesidad de cambiar las ventanas, vista la también necesidad de que el PCI siguiera en el barrio para poder luchar por el cambio en ese distrito, en Roma, en Italia y en el Mundo. El presupuesto se aprobó sin oposición, dada la trascendencia universal del gasto.

Lo que os cuento es verdad y refleja la necesidad que teníamos los comunistas de explicarnos la totalidad para dar sentido a nuestros pequeños actos cotidianos. La deductividad como regla metodológica. Eso se ha perdido y hay que recuperarlo.

Esto viene a cuento del programa que IU ha presentado con la ambición de ampliar su influencia electoral. En un documento de 23 páginas, que llama una “Estrategia urgente para crear empleo”,  se dan todos los ingredientes para considerar que es un documento inadecuado y fallido. Ello por varias razones.

En primer lugar, IU no ofrece ninguna interpretación de la crisis que vivimos de la que se deduzcan, de forma natural, propuestas concretas y verosímiles.  El documento no tiene ninguna ambición explicativa, como la del camarada italiano, que suponga un primer paso de lucha ideológica. El texto comienza con una crítica al PP como todo diagnóstico de la crisis. No existe una caracterización que explique porqué están ocurriendo las cosas, por encima de España y dentro del sistema. IU se mete de hoz y coz a centrar las causas en el comportamiento del PP.

IU no cumple el cometido fundamental de explicar la fractura histórica que se está produciendo. IU debería ofrecer una imagen clara del futuro en el caso de que no se altere la tendencia actual. Eso ya sería un programa político, aunque dé menos votos. Como decía David Hume: “una buena teoría ya es un comienzo de solución”. De hecho,  la gente ni sospecha lo que se avecina. Parece que IU tampoco. Por eso hay que cambiar y hay que convencer que hay que cambiar. IU no cumple esa función.

En segundo lugar, no se puede presentar un programa diciendo que se pueden crear 3,4 millones de empleos en tres años con una serie de medidas que no se salen de la lógica del simple crecimiento económico y de la extensión del mercado. No es verosímil, ni las medidas que plantean lo son. Es verdad, que para salvar los mimbres hablan de consumo sostenible, pero hablan de cambiar de modelo productivo y no nos dicen nada sobre lo que es eso, porque en las propuestas que presentan surgen los mismos sectores actualmente existentes. Nada se habla de la sociedad, no solo la española, en trance de servidumbre. Es un documento sin valores de izquierda.

Por último, lo que no se puede hacer es un programa sin intentar hacerlo con rigor y  presentar una lista de deseos y necesidades. Hay que ser utópico y realista; si no, el poco crédito que tenemos se diluirá como azucarillo. Ninguna de las medidas que se proponen está fundamentada en una búsqueda de posibilidad. En ningún caso se intenta evaluar las derivadas para responder a las dificultades que se pueden dar. En suma, es una irresponsabilidad presentar un programa así cuando IU es la única fuerza que puede presentar a la sociedad española un horizonte verdadero y una posibilidad de luchar por él. No creo que el objetivo político en un momento de la historia como el que vivimos sea el pasar o no al PSOE; es un objetivo mezquino y no debería influir en el tono del programa, como es el caso.

En suma, para cambiar la sociedad, si se quiere cambiarla, hay que hacerlo con convicción y con calidad. Se puede hacer, pero no así.