Italia: ¿Un acuerdo con el responsable del derrumbe?

Entrevista de Daniela Preziosi , periodista del diario italiano Il Manifesto, con Stefano RODOTÁ.

Stefano Rodotà. Foto por Alessio Jacona
Stefano Rodotà. Foto por Alessio Jacona

Stefano Rodotà (1933), ilustre jurista italiano, profesor emérito de Derecho Civil de la Universidad La Sapienza de Roma, fue en los 70 miembro del Partido Radical de Marco Pannella, diputado independiente en las listas del PCI en 1979, y luego en las del PDS, del que fue primer presidente. También se ha mostrado particularmente activo en terrenos como la protección de datos, el referéndum sobre el caracter público del agua de 2012 y muchas otras iniciativas cívicas. Ha sido reciente candidato a la Presidencia de la República italiana.

 

«Estos días he intentado hacer con discreción, pero con decisión, lo que debía hacerse. A quienes decían: ‘¿Rodotà no se pronuncia?’, les digo que las cosas no se hacen en treinta segundos. Y a juzgar por las reacciones, me parece haberlo logrado». El profesor Stefano Rodotà, el «otro» candidato a la presidencia de la República, el de las fuerzas contrarias a los acuerdos amplios, ha escuchado a Napolitano en televisión.

 ¿Qué piensa de las palabras de Napolitano? La primera observación es una confirmación: la irresponsabilidad o el interés de los partidos han arrastrado al presidente a la crisis que ellos mismos han creado. Han puesto al presidente entre la espada y la pared: nosotros somos incapaces, piensa tú. Un paso de enorme gravedad. La segunda: Napolitano se ha visto inducido a hacer un discurso de presidente del Gobierno. Y luego hay una tercera. Estoy escandalizado: mientras Napolitano hablaba de la irresponsabilidad de los partidos, éstos aplaudían, en lugar de estar callados y avergonzarse. Han perdido la cabeza.  

Plazas y Parlamento no se pueden contraponer, ha dicho usted. Se han reabierto los canales de comunicación entre instituciones y sociedad, sobre todo después del gobierno Monti, con el Parlamento reducido al papel de subalterno. Puedo recordar que para el paquete de la Constituyente de Bienes Comunes he preparado un texto para obligar a que parte del Parlamento tome en consideración la Iniciativa Popular. Bastaría con una modificación de los reglamentos parlamentarios.

Y en la crisis, ¿qué piensa del PD? De toda esta vicisitud sale victorioso Berlusconi, que está imponiendo sus condiciones, y el PD ha ido a encomendarse al Quirinal, y luego ha dado de nuevo el espectáculo.  

Parlamento italiano. Foto por agenziami
Parlamento italiano. Foto por agenziami

Napolitano indica la vía de los “acuerdos amplios”. En su opinión, ¿es la única? No puedo poner entre paréntesis el hecho de que el acuerdo amplio se hace con el responsable del derrumbe y de la regresión cultural y política de este país [Berlusconi]. Habrá intervenciones económicas, se utilizarán los modestísimos documentos de los sabios, pero no podrá afrontarse ninguna de las cuestiones que pueden restituir a la política y al Parlamento la calidad de interlocutor de la sociedad. ¿Acuerdos amplios? El protagonista es Berlusconi.  

Dice usted: sigo siendo un hombre de izquierda. ¿Mira ahora hacia Vendola? Estoy contento, pero también muy sorprendido, de este sentido de identificación que ha surgido en mis intervenciones. Yo tengo una larga historia personal en la izquierda, de trabajo teórico, pero no sólo: las fuerzas políticas no han comprendido nada del referéndum sobre el agua en el que han votado 27 miliones de personas, y yo intenté en vano que la cúoula del PD recibiera a sus promotores. He leído mínimas vulgaridades sobre mí, como que Rodotà nunca toma el autobús. No he tomado el autobús estos días porque me resultaba embarazoso. En un avión se pusieron a aplaudirme. Han desenterrado a Carraro [1] para que dijera que Rodotà anda por los salones. El único salón a cielo abierto en el que he estado se llama Pomigliano [fábrica de la FIAT en la provincia de Nápoles sometida a reestructuración]. Allí, en la manifestación de la FIOM [sindicato metalúrgico], he llevado la pancarta con el mítico Ciro [D´Alessio, combativo obrero del sindicato]. Estaré en la manifestación de la FIOM del 18 de mayo. No tengo nada de carismático. Simplemente, testimonio que se puede trabajar sobre las cosas: bienes comunes, agua, formas de discriminacIon. Es verdad, esta experiencia me carga de responsabilidad. Pero antes hay que ver las cosas con claridad . Justamente en Il Manifesto, recién nacida Alba [2], advertí que había que tener cuidado con poner un pie un sujetillo político que se derrumbe a la primera ocasión. ¿Qué cultura política podemos poner en juego?  

A propósito de futuro, ¿qué ve en el futuro del PD? En este momento temo un verdadero riesgo para la democracia. El PD parece inconsciente del hecho de que su fragmentación abre una gran cuestión democrática, un vacío. Si viene a menos la izquierda como sujeto fuerte y nos encontramos con un rompecabezas enloquecido, tendremos un enfrentamiento Berlusconi-Grillo. Una especie de último nivel.  

Ha escrito usted sobre la democracia electrónica como populismo del tercer milenio. Luego se ha convertido en estandarte del M5E, que profesa la democracia electrónica. La democracia electrónica y la tecnopolítica tienen varios modos de manifestarse . Pero desde luego, existe una diferencia entre quien considera que todo se resuelve en la Red y quien estima que la Red tiene un papel creciente. Grillo ha operado en red, pero, cuando llegó el momento de las elecciones, llenó las plazas. Basta pensar en el “No a la mordaza –  Si no ahora, cuándo” [campaña de 2010 contra las normas de Alfano destinadas a blindar judicialmente a Berlusconi] : algo que antes se le había permitido solamente a las grandes organizaciones estructuradas, partidos, sindicatos y a la Iglesia. Las plazas las había vaciado todas la TV, la Red las ha vuelto a llenar. Hoy debemos trabajar en esto. No estamos en el duelo final entre democracia de Red y democracia representativa. Más bien, veo una obligación: en la Constitución existe un hilo sutil entre referéndum e iniciativa popular que debe reforzarse no como vía alternativa. En el Tratado de Lisboa hay una apertura importante en este sentido. Los sindicatos europeos están promoviendo una iniciativa para pedir a la Comisión que establezca reglas para impedir la privatización del servicio público. ¿Sabe cuántas firmas se han recogido hasta ahora? Un millón seiscientos mil en toda Europa. Es el momento de trabajar sobre esto. Añado algo personal: a Rodotà no se lo ha inventado Grillo. Mi nombre circula desde hace meses en la Red. Junto a otros: la Red ha seleccionado a personas todas de izquierda; cuento entre ellas a Emma Bonino con cierto cansancio, pero, desde luego, también a Romano Prodi. Este punto debería hacernos reflexionar. ¿Hay puntos obscuros? ¿Habrán urdido Grillo y Casaleggio un complot para sacar sólo nombres de izquierda a fin de poner en dificultades a la izquierda? Vaga el fantasma de la Red. Y la política sólo sabe hacer “tweets”.  

¿Qué idea se ha hecho de Grillo? Puedo hablar de las cosas sobre las que estoy reflexionando. La parlamentarización de los 5 Estrellas es ya un dato de hecho. Cuando la otro tarde habló Grillo de “golpe”, y yo declaré que hay que respetar la legalidad parlamentaria y estar en contra de las marchas sobre Roma, algunos de los 5 Estrellas me dijeron que esto ayudó a evitar un alboroto. No sé cuál será el futo del 5 Estrellas. Están en el Parlamento, veremos cómo utilizan las herramientas parlamentarias. Han insistido para que se empezase a trabajar en las instituciones, no me parece que hayan ido al Parlamento con dinamita. ¿Cómo se puede decir que el Movimiento 5 Estrellas es inconstitucional, cuando también en La Repubblica hemos reflexionado conjuntamente con tantos sobre la inconstitucionalidad del berlusconismo?  

A propósito, Scalfari le ha dicho que hace falta hacer política con corazón, y también con el cerebro. No es una forma bonita, hay muchos que me han reprochado a menudo haber puesto siempre en juego demasiados elementos de razón. Y cómo no: la cultura ilustrada, tan cara a Scalfari, impulsó tres valores: libertad, igualdad y fraternidad. ¿Por qué la fraternidad ha sido siempre la hija menor de la triada revolucionaria…?

Notas:[1] Franco Carraro (1939), político y gestor deportivo italiano, fue miembro del Partido Socialista Italiano en los años 80 y 90, ministro de Turismo con De Mita y Andreotti, y alcalde de Roma. Desempeñó numerosos cargos en clubes de fútbol, federaciones deportivas, comités olímpicos, de la Liga italiana y la UEFA. Pero sobre todo es conocido por haber sido condenado a cuatro años de cárcel, pena finalmente reducida a una multa de 80.000 euros, por su participación en Calciopoli, el mayor fraude de la historia del fútbol italiano.  [2] Alba es el nombre de una formación que se quiere de izquierda, auspiciada en 2012 entre otros por Paul Ginsborg, historiador de origen norteamericano y uno de los principales especialistas en la Italia contemporánea, y el politólogo Marco Rebelli. Sus siglas significan “Alleanza Lavoro Benicomuni Ambiente”.

 Traducido y publicado   en http://www.sinpermiso.info/#.