Las huelgas en los servicios públicos: el caso Lipasam

Foto por sevillareport
Foto por sevillareport

Por Francisco J. GONZÁLEZ VÁZQUEZ

La reciente huelga de la empresa de basuras Lipasam de Sevilla es un estupendo caso para reflexionar sobre las huelgas en los servicios públicos.

La recogida de basuras no sólo es un servicio público (y en este caso ejercido por una empresa municipal) sino que también es una actividad relacionada con el derecho a la salud, por lo menos a cierto plazo. Por lo tanto, el conflicto de Lipasam no es un simple asunto de empresa y trabajadores, sino que es una cuestión de tres: el Ayuntamiento, los trabajadores y los ciudadanos de Sevilla, los cuales entramos en el conflicto por partida doble: como propietarios de la empresa (municipal) y como afectados por la recogida de basuras.

Ya que se habla tanto de transparencia, resulta que este tipo de conflicto requiere máxima transparencia por las dos partes: Ayuntamiento-empresa y sindicatos-trabajadores. Máxima transparencia quiere decir todos los datos y todas las propuestas. Todos los datos: situación económica de la empresa (Ayuntamiento), condiciones laborales actuales (salarios, jornada, etc), limitaciones externas (por ejemplo, medidas económicas del Gobierno o de la Junta) y previsiones. Todas las propuestas: básicamente nuevas condiciones laborales que se proponen en relación con las actuales.

 A pesar de que algunos comentaristas y medios de comunicación han dado la victoria a alguna de las partes y alabado su comportamiento, desde el punto de vista de los ciudadanos la cosa no es así. Creo que desde el punto de vista de los ciudadanos a las dos partes hay que darles un cero en transparencia y comunicación. Resumo algunos elementos. He utilizado la información del Diario de Sevilla (DS) y de El Pais (EP).

Un año antes de la huelga hubo un amago de conflicto que se aplazó mediante un acuerdo el 2 de abril de 2012 (miércoles santo). Del contenido concreto de ese acuerdo nunca más hemos vuelto a saber los ciudadanos ni qué relación guarda con el conflicto actual.

El 30.01.2013 DS explicaba la situación así:

El motivo de esta huelga indefinida es el desacuerdo de los sindicatos con la fórmula elegida por la dirección de la empresa para aplicar la reducción salarial del 5% acordada para esta sociedad municipal, así como el modelo de aplicación de la ampliación de la jornada laboral a 37 horas y media semanales, dos aspectos de obligatorio cumplimiento y contenidos en el acuerdo firmado en abril de 2012 entre las partes para desconvocar la huelga promovida entonces en el marco de la negociación del nuevo convenio colectivo.

Convendremos que para el ciudadano esta explicación es completamente abstrusa. Una huelga indefinida en un servicio público muy importante como el de recogida de basuras no es cosa que deba hacerse sin una justificación pública y clara. Y en este caso brilla por su ausencia. Y arrancar una protesta con una huelga indefinida tampoco es normal. A los ciudadanos nos interesa saber cuáles son las condiciones laborales actuales de los trabajadores y cuáles son las nuevas que piden y qué relación guardan con la situación económica de la empresa.

Por parte del Ayuntamiento la postura es igualmente opaca. A los ciudadanos nos interesa saber con detalle cual es la situación actual de la empresa y sus perspectivas a cierto plazo. Qué propone al Ayuntamiento y qué relación tienen sus propuestas con los acuerdos anteriores.

El 28.01.2013 DS relataba así unas declaraciones del alcalde Zoido:

“No sería prudente informar sobre la última alternativa que le hemos presentado al comité, ya que las vías de negociación aún están abiertas”, contestó Zoido a preguntas de los periodistas. (…) [Zoido] tampoco quiso pronunciarse sobre los datos salariales de la plantilla de Lipasam publicados ayer por este periódico (…) “No voy a entrar a valorar el convenio que ya se tiene. Un alcalde en estos momentos debe mantener la prudencia para facilitar un acuerdo (…) Respecto al estado financiero (…) Zoido subrayó que “las cuentas de Lipasam hay que mejorarlas, como también la limpieza de la ciudad”. En este sentido, el alcalde recordó que “se ha recortado en cargos directivos, en el sueldo de los altos directivos y ahora había que pedirle un esfuerzo a los trabajadores para que Lipasam sea viable y se modernice”.

Esto no es una explicación pública, clara, concreta y transparente de la situación. Parece que el Ayuntamiento no ha entendido que no estamos ante un conflicto entre una empresa privada y sus trabajadores.

Otro asunto estrella durante la huelga ha sido el vandalismo. En primer lugar diversas noticias:

Según el comité de empresa, los trabajadores respetaron los servicios mínimos, aunque de los seis camiones de recogida que salieron a hacer la ruta, cuatro sufrieron “averías”, como pinchazos y otras incidencias que, según Bazo, “no tienen nada que ver” con la huelga. “Ocurren averías todos los días”, ha asegurado el presidente del comité de empresa, que detalló que los camiones fueron reparados durante la madrugada y siguieron en servicio. (EP28.01.2013)

La empresa conoció a lo largo de la mañana varias irregularidades, como (…) contenedores (…) desplazados para entorpecer la labor de extracción de los residuos, el sabotaje de buzones de recogida neumática o vehículos (…) que aparecieron sin llaves. (DS29.01.2013)

 Mientras el alcalde, Juan Ignacio Zoido, se mantiene firme en su postura de no sentarse a negociar con los huelguistas mientras sigan los casos de sabotaje y vandalismo, cada noche aumenta el número de contenedores que se incendian. (…) A los incendios se unen actos de sabotaje, según el Consistorio, como (..) problemas para descargar los residuos en las plantas de tratamiento. Un trabajador de Lipasam fue identificado por la Policía en uno de los incidentes, según informó el alcalde, que no precisó más datos sobre este hecho. El comité de empresa de Lipasam (…) se desvincula de los actos vandálicos y los achaca “a pirómanos o a gente que trata de desprestigiar a los huelguistas”, en palabras del presidente del comité, Antonio Bazo. (DS 04.02.2013)

[Según] el concejal de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sevilla, Maximiliano Vílchez (PP), (…) desde el domingo [27.01] que comenzó la huelga, 222 contenedores de basura han sido quemados. Vilchez argumentó para vincular estos sucesos al conflicto laboral que, en el mismo periodo de 2012, la ciudad sufrió la quema de “33 contenedores”. El Ayuntamiento afirma que cuatro trabajadores de Lipasam han sido identificados como supuestos autores de estas quemas. (EP5.02.2013)

La Policía Nacional detuvo la noche del miércoles a tres personas que fueron sorprendidas prendiendo fuego a ocho contenedores (…) Dos de los arrestados son menores de edad y un tercero mayor. Ninguno de ellos es trabajador de Lipasam y no parecen tener relación con el colectivo de empleados de la empresa pública (…) Son ya cinco las personas detenidas por la Policía Nacional por quemar contenedores desde que empezó la huelga. Las dos primeras detenciones (…) una mujer (…) y un hombre (…) Ambos tenían antecedentes por distintos delitos. (DS08.02.2013)

Lipasam tendrá que (…) [dedicar] unos 100.000 euros para la reposición de contenedores, pues casi 400 han ardido desde la noche del domingo 27, cuando se inició la huelga. (DS 09.02.2013)

 La importancia de esta cuestión es que es el principal argumento empleado por el alcalde Zoido para retrasar nada menos que 8 días el inicio de las negociaciones que pusieron fin a la huelga.

Es evidente que en estas circunstancias las sospechas de sabotaje y vandalismo recaen en primer lugar en los huelguistas y su entorno. Pero convertir una sospecha en una acusación exige llevar a cabo una investigación interna, reunir pruebas, denunciar, instar a la policía que investigue, etc. Y en este terreno no se han visto resultados concluyentes de las acusaciones. No sabemos si por falta de interés de los denunciantes o por falta de resultados de los encargados de la investigación. De la investigación interna no sabemos nada y de los casos de vandalismo sólo parecen haber salido 5 acusados que no tenían nada que ver con los huelguistas. Hay que decir que parece un magro resultado de las investigaciones para 400 contenedores quemados.

Si esto es así, resulta que las acusaciones del Ayuntamiento carecían de fundamento y que el retraso en la resolución del conflicto hay que atribuírselo al alcalde y su equipo.

 En esta cuestión el comportamiento del Comité de empresa tampoco está exenta de críticas. Su actuación con respecto a los supuestos sabotajes y al vandalismo ha sido cuanto menos tibia. No basta con desvincularse de los hechos, hay que rechazarlos y denunciarlos. Existe una cierta mentalidad de que no importa en un conflicto dañar bienes públicos porque esos no son de nadie y porque el ayuntamiento, la autonomía o el estado lo paga todo (es el ¡que se jodan! tradicional). Esa actitud es inadmisible en los ciudadanos y todavía más en los trabajadores públicos, que deben ser los primeros interesados en defender el patrimonio de su empresa. No se ha visto en este caso demasiado entusiasmo en los representantes de los trabajadores.

Otro elemento fundamental: los medios de comunicación. En toda huelga, el papel de los medios informando o desinformando es importante. En un conflicto de este tipo puede ser decisivo orientando a la opinión pública en uno u otro sentido. En este caso, en cuanto a los medios que he consultado (DS y EP) la información ha sido bastante correcta, aunque no suficientemente profunda, y en algunas cuestiones ha habido alusiones sin fundamentar. Por ejemplo se ha aludido al supuesto carácter privilegiado de los trabajadores en huelga sin aportar ni un sólo dato que avalara ese juicio.

Una última consideración: Acabada la huelga los ciudadanos seguimos sin tener elementos para hacer un balance. ¿Actuaron correctamente cada una de las dos partes? ¿Era lo que se pedía justo? ¿Estaba justificadas las molestias ocasionadas? ¿Qué se pedía y que se ha resuelto?

Los ciudadanos necesitamos transparencia por parte de todos los actores públicos: todos los datos, todas las propuestas. Su falta ya está resultando insoportable.

————-

Francisco J. GONZÁLEZ VÁZQUEZ es profesor titular de Universidad (jubilado)

Anuncios